A mediados del siglo XIX, poco antes de que el balón empezara su idilio amoroso con la población italiana, en Turín se inició la construcción del que hoy es el edificio más representativo de la ciudad piamontesa, la Mole Antonelliana. Diseñada por Alessandro Antonelli para ser una sinagoga judía, comenzó su construcción en 1963, pero las malas relaciones entre el arquitecto y la comunidad judía de Turín, quien financiaba el proyecto, provocaron que seis años después las obras se paralizasen por discusiones entre unos y otros acerca de la altura del hoy emblemático edificio. Las obras concluyeron en 1889 y su construcción fue dedicada al rey Víctor Manuel II. ¿Qué relación tiene con el calcio este monumento? Que su nombre se utiliza para hacer referencia al derbi futbolístico de la ciudad, el Derbi della Mole, ese que enfrenta a la Juventus contra sus enemigos del Torino, la gran rivalidad del fútbol piamontés en la actualidad. Aunque la ciudad de Turín dio diversas vueltas entorno al balón antes de conocer este derbi.

Los primeros pasos del calcio en Turín y en Italia no se entenderían sin la figura de Edoardo Bosio, un comerciante de la industria textil afincado en Londres que, de vuelta a su Turín natal, se trajo un balón de cuero para difundir en su tierra el nuevo deporte que estaba causando sensación entre la población inglesa. Poco a poco, el football fue ganando adeptos en la ciudad y Bosio siguió con la expansión de este deporte creando en 1887 el Torino Football & Cricket Club. Dos años más tarde le aparecería la competencia del Nobili Torino y todo acabó con la fusión de ambos para crear el Internazionale Torino.

En la última década del siglo XIX, antes de que Juventus y Torino iniciaran sus respectivas historias, también surgieron otros dos clubes en la ciudad: El Torinese, que en 1900 absorbería dentro de su seno al Internazionale, y la Società Ginnastica Torino. Los tres clubes piamonteses forman parte de la historia del calcio por participar junto al Genoa en el primer Campionato Nazionale di Football en 1898. Y fue precisamente el único equipo no turinés el que tuvo el honor de estrenar el palmarés futbolístico italiano.

 

Se negaron a vestirse de corto y el Milan se llevó la victoria y su segundo Scudetto. Aquel capítulo generó diversos conflictos internos en la cúpula de la entidad bianconera, fue el comienzo de la ruptura

 

Un año antes del primer campeonato, otro club nacía en Turín. Y no sería una entidad cualquiera. En la reputada escuela del Liceo classico Massimo d’Azeglio, un grupo de estudiantes -entre ellos el propio Edoardo Bosio y Alfred Dick- fundaron el Sport Club Juventus un 1 de noviembre. Ataviados con camisas rosas y pañuelos negros, los jóvenes burgueses debutaron en la tercera edición del campeonato italiano, aunque no pudieron pasar de la fase de clasificación de la región del Piamonte. Año a año, la ‘Vecchia Signora’ fue mejorando sus prestaciones en el campeonato. En 1903, clasificó para su primera final y cayó derrotado por el gran Genoa, campeón de seis de los siete primeros títulos disputados en Italia. Y al año siguiente volvió a repetir como finalista y perdedor ante el poderoso Genoa.

1905 estuvo marcado por la llegada de Alfred Dick a la presidencia de la Juventus, un hecho crucial en la historia del Derbi della Mole. Durante el mandato del empresario y futbolista suizo, la Juventus conquistó su primer título en un grupo final al que también llegaron el Genoa, su bestia negra los dos años anteriores, y la Unione Sportiva Milanese. Los juventinos se hacían cada vez más poderosos en el campeonato nacional, pero la final del próximo curso marcaría un antes y un después en la historia del club y del fútbol turinés. Milan y Juventus se disputaban el título, el segundo para las vitrinas de la entidad en ambos casos. El encuentro, celebrado en Turín, acabó con empate sin goles. Justo una semana después debía jugarse el partido de desempate en Milán para decidir el campeón. Un duelo que nunca llegó a producirse y que provocó un terremoto dentro de la directiva juventina.

Ese 6 de mayo, cuando la comitiva de la Juventus pisó el césped rival acusaron a los milanistas de haber manipulado el terreno de juego en contra de sus intereses. Se negaron a vestirse de corto y el Milan se llevó la victoria y su segundo Scudetto. Aquel capítulo generó diversos conflictos internos en la cúpula de la entidad bianconera, fue el comienzo de la ruptura. Sumándose a ello la posibilidad de que Alfred Dick se llevara al club a Suiza, cambiándole el nombre por Jugend Fussballverein. El resto de la directiva lo evitó a tiempo y Alfred Dick, junto con algunos futbolistas y representantes del club, se vio forzado a abandonar la presidencia y a dejar de formar parte de la Juventus.

Con Dick y el resto de exjuventinos fuera de la ‘Vecchia Signora, los contactos con el Torinese para fundar un nuevo club se iniciaron a finales de 1906. El 6 de diciembre de ese mismo año, la cervecería Voigt de la via Pietro Micca fue el lugar donde se llegó a un acuerdo para crear el Torino tras fusionarse con el Torinese. El Torino rescató las franjas amarillas y negras de la camiseta del Torinese, pero pronto las dejarían atrás para vestir de granate, tal y como lo hacia el Servette suizo -Dick era seguidos del equipo-. El primer encuentro del nuevo Torino fue ante el histórico Pro Vercelli, hoy en el olvido; y el primer Derbi della Mole, pocos días después, el 13 de enero, concluyó con victoria para el nuevo equipo de Alfred Dick. Así nacía la rivalidad entre Torino y Juventus, después de fusiones entre clubes, tras ver a empresarios creando equipos a diestro y siniestro, surgía por fin el gran derbi de la ciudad de Turín.