Gafas de sol, sombrero de paja, una cerveza bien fría y veinte litros de crema del sol sobre mi piel blanca nuclear. Si el mundo se acaba no toquéis el timbre de mi casa, estaré en el Municipal Stadium de Port Vila (Vanuatu), quizá en el National Stadium de Suva (Fiji) o en su defecto en el Stade Numa Daly de Numea (Nueva Caledonia). Fútbol entre palmeras y sus hinchas buscando cualquier rincón en la sombra. Hace años que Australia decidió abandonar su continente y se marchó a Asia en busca de nuevos retos, el nivel competitivo de Oceanía no saciaba su sed. En los últimos años muchos creíamos que la siguiente en dar ese paso iba a ser Nueva Zelanda, alegando que en los últimos 12 años tan solo una vez se les había escapado la Champions.

Aquel club que acabó con la hegemonía ‘kiwi fue el Hekari United, un equipo de Papua Nueva Guinea. Si de por sí hay una gran diferencia entre Nueva Zelanda y confederaciones como las de Fiji, Islas Salomón o Islas Cook, por ejemplo, tened en cuenta que la final es a doble partido. Por lo tanto, las opciones de que un club neozelandés pierda es aún menor. Pero esto ha cambiado, 2019 ha sido un año histórico. De hecho, afirmaría que a nivel mundial pocas sorpresas mayores ha habido en el fútbol de clubes en la última década. Una cosa es que un fútbol sea más conocido que otro y que su repercusión sea mayor, pero lo sucedido en la Champions de Oceanía tiene una importancia capital.

Los magníficos resúmenes que sube la OFC a su canal de Youtube se hacen virales año tras año, ya que recogen errores flagrantes de los jugadores que militan en su máxima competición. Fallos que bien podría firmar un equipo infantil, sin exageraciones. Entre tanto error romántico, este 2019 ya parecía diferente desde el inicio. Ha habido grandes goleadas como cada temporada, pero el nivel en líneas generales parecía haber subido. ¿Iba a ser suficiente para desbancar a los clubes de Nueva Zelanda? Pues sí, la sorpresa se ha dado. Por primera vez en la historia ningún ‘kiwi’ estará en la final de la Champions de Oceanía y esto se debe a las gestas de dos clubes de Nueva Caledonia: Hienghene Sport y Magenta.

Ambos equipos de Nueva Caledonia están a años luz a nivel técnico de los neozelandeses, pero su mejoría es tremenda. Si uno observa las semifinales frente a Auckland City y Team Wellington, es evidente que hay un porcentaje grande de suerte, pero saben resistir y aprovechar sus momentos para ganar el partido. En esta ocasión el gran error fue el de Eñaut Zubikarai, la expulsión del portero vasco posibilitó la gesta del Magenta. Y sobre todo un asunto es relevante: a partido único sus posibilidades son mayores. Así pues dos equipos de Nueva Caledonia están en la final de la Champions de Oceanía, justo en la temporada en la que el Mundial de Clubes está en el aire. Casualidad. Ya sabéis, si veis a un tipo con gafas de sol y un blanco nuclear en las gradas de Tonga o Vanuatu, ese seré yo.