Hemos tenido que esperar hasta la temporada 2016/2017 para ver a los tres jugadores clave del Santos campeón de la Libertadores en Europa. Allá por 2011, Neymar, Ganso y Danilo sonaban para jugar en media Europa. Eran jóvenes, dominaban el fútbol sudamericano y tenían un potencial tremendo. Uno era el desequilibrio personalizado, el otro jugaba con frac y el último era un avión que recorría la banda. Cada uno de ellos ha ido tomando su propio camino, su manera de recalar en el fútbol europeo. Ahora mismo se encuentran en tres grandes clubes de la Liga, y por fin se verán las caras lejos de Brasil.

Paulo Henrique Ganso

Ha sido el último en hacer las maletas hacia el fútbol europeo. Esta tardanza no se debe a su falta de calidad, a Ganso se le cae la clase de sus botas, sino a que quizá no estaba preparado para un viaje así. Nos volvíamos locos con él cuando jugaba en el Santos, se te llenaban los ojos y la boca se hacía agua al verlo jugar. Tenía uno o dos detalles en 90 minutos que ya valían ver el partido entero. Pero, claro, jugaba a su propio ritmo. Si el partido seguía su compás, él era el dueño, pero a una velocidad más, sufría. Tan solo hay que ver algún vídeo suyo para darse cuenta que es especial, que es un futbolista diferente. Una de las pequeñas sombras es que ha jugado muy pocos partidos de Brasil, aunque en su día se le consideró el relevo de Kaká. Tendemos a matar futbolistas a la mínima que no cumplen nuestras expectativas o superan cierta edad, con Ganso eso es lo que ha ocurrido.

Ganso es el diez, el trequartista más clásico. Si hubiera nacido treinta años atrás hoy leeríamos maravillas sobre él, pero ha caído en un fútbol que no le termina de corresponder. Tras salir del Santos recaló en Sao Paulo. El tricolor no pagó demasiado para llevárselo, el pase no llegó ni a los diez millones. En su día chocaron las cifras, pues Ganso, que había estado sonando para dar el salto a Europa, se quedaba en Brasil y con un traspaso de modesto precio. En Sao Paulo recuperó sensaciones y acumuló más minutos que en el Santos. Ahora ha recibido una llamada del Sevilla y de Sampaoli, con la salida de Banega ocupará su posición. El técnico argentino ya sabe lo que es entrenar a alguien como Ganso, exprimió a Valdivia en la selección chilena. El Sevilla ha sido el único equipo que se ha atrevido al fichar a Ganso. El tiempo dirá si fue un acierto o un fracaso, pero ya era hora de verlo en Europa. Sabe lo que es ganar títulos y estar en clubes exigentes, ahora veremos si su fútbol se puede aplicar a la Liga.

Danilo

Danilo llegó a la Liga mediante el trámite habitual: el Oporto lo saca de Brasil y luego lo vende al mejor postor. Como ya ocurriera con los Romario, Ronaldo, Ronaldinho o Rivaldo, suele ser común que estos los futbolistas con gran proyección recalen primero en algún club de nivel medio-alto antes de dar el salto a un grande. Fueron 13 millones los que pagó el club portugués al Santos por el lateral. Un precio que ya está más que amortizado debido a su salida al Real Madrid por 31 millones. En el Oporto sufrió una grave lesión pero ha ido recuperando su nivel. Danilo fue vital en aquella Libertadores de 2011. Suyo fue uno de los goles en el partido de vuelta, el que cerró el partido. El mismo año conquistó el Mundial sub-20 junto a otros conocidos como Willian, Coutinho, Óscar o su actual compañero de equipo Casemiro. Esos éxitos fueron los que le llevaron a Portugal.

En el Real Madrid, debido a su precio, ha tenido presión desde el primer día. Posee una dura competencia en su posición, y se le nota cierto nerviosismo cuando goza de minutos. De todas formas, esta primera temporada como blanco la ha coronado con una Champions, no está nada mal. Si en su club tiene en Carvajal un duro adversario, en la selección no tiene menos. Dani Alves lleva acaparando la banda derecha de Brasil casi una década, y eso hace que Danilo no acumule muchos partidos. Con el paso del tiempo, ese puesto en la selección debería ser suyo. Todavía es un jugador joven y tiene por delante muchos años como profesional.

Neymar Jr

A diferencia de sus dos compañeros, Neymar optó por una forma diferente de recalar en Europa. Fue mediante una operación donde se pagó un precio astronómico por él. ¿Neymar valía entonces todo ese dineral? Por potencial, desde luego que sí, y el tiempo ha ido dando la razón al Barcelona (pese a todo lo que ha rodeado a la operación) que fue un rotundo acierto. Ya lo ha ganado todo en Europa en tan solo tres años, se ha asentado en la élite del continente y ahora solo le falta mantenerse en esa zona de privilegio.

Neymar era la imagen de aquel Santos. Ese que no podía tener más publicidad en la camiseta, el que se llevaba una patada tras otra y caía en constante comparación con Robinho. A su llegada a la Liga la sombra de Robinho le perseguía, pero al poco tiempo difuminó el símil. Si bien es cierto que le costó aclimatarse al juego del Barcelona, ya en su segunda temporada mostró un gran nivel. Neymar es un futbolista de días grandes. Sabe lo que es anotar en una final de la Libertadores y Champions League, lo cual no está nada mal para un jugador que aún tiene 24 años. Bajo el manto de Messi y la compañía de Suárez, no tiene la misma presión que sí poseía en el Santos o ahora en su selección. Le falta responder con Brasil, liderar a un equipo con muchas carencias y necesitado de algún gran título. Pese a su juventud, lleva más de 70 encuentros con la verde-amarela