Salir fuera de España para jugar al fútbol es una de las opciones que toman muchos jugadores para poder seguir dedicándose a lo que más les gusta. Si además triunfas allá donde vas, mucho mejor. Desde que empezara a jugar con su mejor amigo en el parque hasta el día de hoy, Osmar Barba ha vivido y disfrutado de momentos únicos. Es el primer español que se viste de corto, y encima gana, en Corea del Sur. Antes lo hizo en Tailandia, donde también fue el primero en levantar el título de liga. Como sueñan la mayoría de cántabros, sus inicios fueron en la cantera del Racing de Santander destacando en cada una de las categorías por las que iba pasando, llegando a ser el máximo goleador del equipo en Segunda División B. Es, y era por entonces, defensa. Cuando llegas al primer equipo con ese currículum, no imaginas que te cierren las puertas. He tenido una espina clavada mucho tiempo ya que creo que fue injusto que no tuviera más oportunidades para poder convertirme en jugador, y por haber aguantado muchas mentiras a la cara”. No se lo pensó; con tanta variedad de países, ¿cómo se iba a quedar en un lugar que no le daba la oportunidad de triunfar? Lo tenía claro, jugaría donde fuera para sentirse importante como futbolista. 

Osmar recibió una oferta para jugar en Tailandia, en la ciudad de la alegría, Buri Ram. A cualquiera le hubiera pesado la decisión de dejarlo todo atrás; a él solo le valía seguir disfrutando del fútbol. El club me comunicó que no iba a contar y no podía estar tres años sin jugar. Salió esta opción y no había mucho que pensar. Tenía que ver si de verdad había aprendido algo todos esos años en el Racing”. En un abrir y cerrar de ojos había cambiado de casa, de país y de equipo. Se encontraba a 10.000 kilómetros de su pasado e iba a aprovechar cada minuto.

 

Se convirtió, casi sin saberlo, en un histórico del fútbol español. Méritos de un fútbol más humilde, viviendo casi en otra dimensión

 

La famosa adaptación en el fútbol es otro de los pasos que el cántabro se saltó. La adaptación no fue tan difícil. Pensé que sería mejor estar con mis compañeros tailandeses. Me llevaban donde ellos iban, comía lo que comían y jugaba a los juegos que ellos jugaban. Se preocupaban de que estuviera bien, así que me lo hicieron muy fácil”. En apenas año y medio consiguió ganar cinco títulos, inclusive jugar la Champions de Asia, torneo que le enfrentaría al FC Seoul de Corea del Sur. “El FC Seoul era, en mi opinión, el mejor equipo de Asia en 2013. Me quedé impresionado con su juego y empecé a investigar sobre el fútbol asiático. Vi que era un club grande y me marqué el objetivo de jugar con ellos”. Antes de dar el paso y cambiar de nuevo su residencia, Osmar se convertía en el primer jugador español que colocaba la Thai League en su vitrina. Lo hizo defendiendo la camiseta del Buriram United FC.

Siempre que se habla de Corea del Sur, desgraciadamente nos trae un feo recuerdo. En el Estadio Guus Hiddink, Estadio Mundialista de Gwangju como se llamaba por entonces, España perdió la posibilidad de pasar a las semifinales del Mundial del 2002 por la famosa y polémica actuación del árbitro de aquel encuentro, Gamal al Ghandour.  Aquel partido llevó a Corea del Sur a jugar su último duelo en dicho Mundial, frente a Alemania. Acabó con victoria germana en el Estadio Mundialista de Seúl, estadio que, como la mayoría, se creó para albergar la cita mundialista. En ese mismo lugar, años después Osmar se convertiría en el primer jugador español en conseguir levantar la FA Cup y la K-League, haciéndolo además como capitán, otro hito al ser el primer extranjero en portar el brazalete. Fue una gran sorpresa recibir el cariño y respeto de tus compañeros con lo importante que es eso aquí. Llevar el brazalete en el Seoul ha sido un gran orgullo, es uno de los equipos más importantes. Así que fue una responsabilidad muy grande que disfruté muchísimo”. 

Se convirtió, casi sin saberlo, en un histórico del fútbol español. Méritos de un fútbol más humilde, viviendo casi en otra dimensión. Pero es en estos campos donde habita la esencia de este deporte, donde más papel tiene la ilusión y la vocación. No creo que sea hacer historia en España ya que la mayoría no saben del fútbol asiático, es la gente que me toca de cerca quien lo valora más. Para mí es algo importante, está claro, es de alguna manera la confirmación de que hago mi trabajo bien y que después de pasar malos años y recibir malas críticas he podido dedicarme a esto a pesar de todo”.

Volver a Europa no pasa por la cabeza del defensa cántabro, sabe que se ha hecho valer en el fútbol asiático y es donde se siente como en casa. Por eso, tras ganar en Tailandia y Corea del Sur, su siguiente objetivo es lograr salir campeón en Japón. “Mi caso es como el de muchos jugadores que emigran y al volver acaban jugando en Segunda División B o ligas secundarias de Europa. Mi carrera está en Asia, es donde me conocen, saben lo que valgo y cómo juego, por lo que volver a Europa no sería un paso inteligente por mi parte”.

El Cerezo Osaka empezará la nueva temporada con Osmar Barba como fichaje estrella, el cántabro llega al fútbol japonés para seguir haciendo historia y la J1 League es la mejor manera de seguir completando un palmarés de lo más asiático. Esta vez lo tiene más complicado, ya que no aterriza en uno de los mejores clubes del campeonato, el club nipón lleva desde 1980 sin conseguir el máximo campeonato. Aun así, viendo el historial del defensa no se antoja nada imposible, probablemente vuelva a ser portada, una vez más, por volver a escribir su nombre con letras de oro en el continente más poblado de la tierra.