El Burton Albion, de la League One, será el único representante de la tercera categoría del fútbol inglés en las semifinales de la Carabao Cup. Hacía cuatro años que no había un club del tercer escalón de Inglaterra en una manga tan avanzada de la Copa de la Liga. La última vez que ocurrió fue con el Sheffield United como protagonista y cayó en manos del Tottenham tras salir derrotado por 1-0 en White Hart Lane e igualar a dos en Bramall Lane. La única relación entre ambas gestas, más allá de alcanzar una eliminatoria casi inimaginable para cualquier equipo de su nivel, era que se sentaba el mismo hombre en los dos banquillos: Nigel Howard Clough.

Nacido en marzo del ’66, Nigel Clough creció en la misma ciudad donde su padre celebró sus últimos goles como futbolista, Sunderland, ese mismo lugar donde se le permitió dar el salto a los banquillos. Sí, su padre era el legendario Brian Clough. Juntos, tras las insólitas hazañas de Clough padre dirigiendo a Derby County y Nottingham Forest, convivieron a lo largo de nueve temporadas en el City Ground de Nottingham. Uno como entrenador; el otro alternando la posición de mediapunta y delantero, sumando más de un centenar de goles en las más de 300 ocasiones que vistió la camiseta de los Tricky Trees. Aunque lejos ya de los años gloriosos del Forest, los Clough solo pudieron celebrar dos títulos de la mano. Se llevaron la Copa de la Liga en la 1988-89 y repitieron éxito al año siguiente, siendo los dos últimos triunfos en la carrera de Brian Clough.

Ambos abandonaron el club en 1993. El padre, ya de vuelta de todo, se despedía para siempre de las primeras planas del deporte rey; el hijo ponía rumbo a Liverpool, donde jugaría los siguientes tres cursos antes de pasar por las filas del Manchester City, regresar durante un corto periodo al Nottingham Forrest y otro efímero paso por el Sheffield Wednesday, cuando su carrera, con 32 años, empezaba a acercarse al fin del trayecto. Como su padre, Nigel no pasaría a la historia del fútbol inglés por ser un delantero de época. Siempre fueron futbolistas de perfil medio, con capacidad goleadora, nivel para asentarse en la élite, incluso para disputar algún encuentro con la selección de los Three Lions -dos internacionalidades para Brian y 15 para Nigel-, pero sin ese plus especial de talento, hambre o competitividad que les permitiera ser los referentes en el ataque de clubes con aspiración a ganar todos los títulos.

Entonces, en 1998, ya lejos de su mejor forma, Nigel aceptó el cargo de jugador-entrenador en el Burton Albion, una entidad de la Southern Football League, por aquel entonces la sexta división inglesa, a la que ascendió en la 2001-02 a la quinta división. Ahí compaginó sus labores a los dos costados de la línea de cal hasta 2009, pese a que en las últimas tres temporadas ya se dejaba ver muy poco calzándose las botas, disputando su último encuentro oficial en febrero de 2008.

Marchó del Burton Albion mediada la 2008-09, con el equipo al frente de la tabla de la Football Conference -quinta división- a 13 puntos del segundo clasificado. Quería volar más alto y el Derby County, allá donde su padre consiguió su primer título de liga, llamó a la puerta para que ocupara un banquillo de la Championship después de destituir a Paul Jewell. En sus poco más de cuatro años y medio en el Pride Park Stadium no pudo acercarse nunca a la zona noble de la clasificación, aunque tampoco sufrió por mantener la categoría. El fin de su etapa en el Derby llegó al inicio de su sexto curso en la entidad, cuando un mal arranque liguero le condujo al despido. Eso sí, un mes después ya tenía nuevo equipo, el Sheffield United, donde lideró sus dos primeras hazañas como técnico. Primero, en la FA Cup 2013-14, al pasar por encima de dos equipos Premier -Aston Villa y Fulham- y de dos de la Championship -Nottingham Forest y Charlton Athletic- para, finalmente, caer en las semifinales ante el Hull City. Y al año siguiente -como comentamos al inicio del texto-, repitió la misma historia en la Copa de la Liga, mordiendo el polvo contra los Spurs también en el último escalón antes de llegar a la final en Wembley.

 

Como en las mejores historias de amor, el Burton Albion acudió a él cuando Hasselbaink aceptó la llamada del Queens Park Rangers para ocupar el banquillo de Loftus Road

 

Aquellos resultados no le aseguraron el cargo. No importó ser la sorpresa copera de las islas británicas durante dos campañas consecutivas. El Sheffield, acabada la temporada 2014-15, y después de perder en las semifinales de la promoción de ascenso a la Championship contra el Swindon Town, decidió prescindir de sus servicios alegando que “un cambio en la dirección es necesario en la próxima campaña”.

Como en las mejores historias de amor, el Burton Albion, el equipo que le había dado pie a sentarse por primera vez en un banquillo, ese con el que había logrado subir una categoría y después lo había dejado en lo alto de la tabla para crecer como entrenador, acudió a él cuando Jimmy Floyd Hasselbaink aceptó la llamada del Queens Park Rangers para ocupar el banquillo de Loftus Road, dejando al equipo en la cabeza de la clasificación en el estreno del club en la League One. “Es fantástico volver al Burton para trabajar con el presidente y su equipo, que hacen que este club sea tan especial. Intentaremos mantener el gran nivel del que está disfrutando el equipo”, expresó en su presentación oficial. Sus caminos volvían a unirse en diciembre de 2015.

Emulando las inverosímiles gestas de su padre, de nuevo a los mandos del Burton, tomó el relevo de Hasselbaink con soltura y lo condujo hasta la Championship. En la segunda categoría del fútbol inglés, tras un debut en el que evitaron el descenso, no pudieron hacer lo mismo en su segundo año, regresando así a la League One en la presente campaña. Ahora, más lejos de los play-offs de ascenso que de la amenaza de dar otro paso atrás hacia la League Two, Nigel Clough ha vuelto a sobresalir por la destacada actuación de sus pupilos en la Carabao Cup, una competición en la que los de Burton upon Trent ya han conseguido fulminar al Shrewsbury Town (League One) en primera ronda, al Aston Villa (Championship) en segunda ronda, al Burnley (Premier) en tercera ronda, al Nottingham Forest (Championship) en octavos y al Middlesbrough (Championship) en cuartos. Solo un último paso les separa de verse en Wembley el próximo mes de febrero, aunque para estar presente en la final deberá tumbar al mismísimo Manchester City de Pep Guardiola. Complicada tarea, por no decir inviable; pero recordando los imposibles que ha logrado Nigel Clough en su carrera como entrenador, y conociendo sus raíces, quizá soñar no resulte tan difícil.