El fútbol es una montaña rusa de emociones. Igual que la vida. Los momentos de disfrute se diluyen tan pronto como un nuevo reto se cruza en tu camino. Y ese periodo de tiempo entre un reto y otro, en el fútbol moderno que hoy en día tenemos, es mínimo. Dentro de ese vaivén de emociones que es el fútbol, una racha de negatividad puede enlazarse de tal forma que no se pueda observar el final. No así con los buenos resultados, siempre sujetos a cualquier tropezón que difumine la nube de la confianza. La evolución de las rachas, tanto de resultados como anímicas, en el fútbol es un fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos, la cual dota a todo lo negativo de un tinte dramático casi extremo. Pues el Levante pasó por esa racha en la que nada parece salir como debería. Avalado el grupo por un técnico contrastado al primer nivel como Paco López, su continuidad estuvo pendiente de un hilo en cierto tramo de la temporada. El conjunto ‘granota’ ha atravesado, y atraviesa aún, obstáculos en forma de lesiones importantes como, por ejemplo, la de José Campaña, pilar donde se asienta el juego del equipo. Y es ahí, en esos contextos desfavorables donde un jugador nunca baja el nivel, siempre se mantiene constante y está al servicio de la causa sin que los focos le dediquen todo el protagonismo que debería. Gonzalo Melero es la extensión de Paco López en el campo.

Cualquier entrenador desearía tener en la plantilla un jugador del perfil de Gonzalo Melero. Podemos destacar del jugador criado en la cantera del Real Madrid lo tremendamente voluntarioso que es y la capacidad que tiene para ejercer el rol que el entrenador le encomienda en un gran abanico de posiciones. Sin embargo, no hay que dejar de lado el apartado técnico, normalmente denostado cuando se enfatizan cualidades referidas al esfuerzo, la entrega o el sacrificio. Gonzalo Melero es un todo, ya que técnica, lectura e inteligencia posicional le sobra para ser uno de los jugadores más importantes del conjunto de Paco López. No es el más goleador, no es el que más asistencias da y no es el primero en las principales estadísticas que hoy en día se consultan para tratar de saber sobre un jugador. La importancia de Gonzalo Melero solo se puede entender observando los partidos del Levante y viendo la influencia que tiene dentro del equipo. Además, si nos acercamos a los números nos podemos dar cuenta de esa importancia plasmada en estadísticas cuando vemos que no se ha perdido ni un solo partido de la Liga en lo que va de temporada. Tampoco de la Copa del Rey, las dos competiciones que aún disputa el conjunto valenciano.

Dentro del casi irrenunciable 4-4-2 que Paco López instauró en el Ciutat de València desde su llegada, Melero ha ocupado posiciones en las dos últimas líneas: en el centro del campo y en la delantera. Partimos de la base de que Gonzalo Melero es el prototípico hombre-orquesta de la plantilla levantinista. Hace de todo y puede que en nada sea un 10, pero en casi nada baja del 8. Siendo ese su perfil, Paco López sabe que puede exprimirlo en casi cualquier demarcación del centro del campo hacia arriba. En lo que va de temporada ha compartido doble pivote con Radoja, Malsa y Vukcevic. También ha desarrollado el rol de mediocampista por delante de un pivote, y compartiendo zona interior con Rochina, en una especie de 3-5-2 que Paco López dibujó ante el Villarreal. Formando parte de la línea de arriba ha compartido esa punta de lanza, asumiendo Melero una posición más de segundo punta o enganche, con Morales, Dani Gómez y Roger. En dos roles y ubicaciones bien diferenciadas ha tenido hasta seis parejas diferentes y es que el juego de Melero no discrimina ubicación o perfil de jugador que tenga al lado, se adapta a todo y a todos porque es sencillamente genial. Para exhibir una capacidad de adaptación tan enormemente aceptable hay que poseer una inteligencia y calidad algo fuera de lo común y Gonzalo Melero la tiene, pese a que atraer a los focos nunca haya sido su fuerte.

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Gonzalo Melero es el prototípico hombre-orquesta de la plantilla levantinista. Hace de todo y puede que en nada sea un 10, pero en casi nada baja del 8

 

Su principal fortaleza es la de generar confianza a los suyos y ser una de las piezas más útiles para que este proyecto de Paco López siga creciendo. Formando parte del doble pivote podemos ver a un Melero, quizá, más anclado, sobre todo a funciones que tengan que ver con ayudas y sacrificios defensivos y aportación en la salida de pelota y la creación de juego. Con una ubicación más adelantada en un rol totalmente diferenciado al anterior, se desata el Melero más vistoso y el que más gusta ver sobre el terreno de juego. Y esto es debido, sobre todo, a la gran capacidad que posee el jugador madrileño para sumarse al área desde segunda línea. Es una de sus principales virtudes la de sumarse al remate siendo indetectable para la defensa contraria aprovechando un pase atrás o una segunda jugada haciendo del caos su hábitat perfecto para asestar el martillazo. Y es que ser titular casi indiscutible en un equipo con centrocampistas de la talla de Bardhi, Campaña o Jorge De Frutos es algo que también hay que tener en cuenta.

Uno de los principales argumentos de la recuperación de este Levante 2020-21 ha sido, sin duda, Gonzalo Melero. Después de encadenar ocho jornadas sin conocer la victoria a comienzos de la campaña, el conjunto ‘granota’ está en la posición a la que aspiraba: mirar con cierta distancia la zona de descenso y estar a tiro de luchar por las plazas europeas. A lo que se añade unos cuartos de final de Copa del Rey que lo único que aportan es ilusión. El rol potenciador de todo lo que le rodea de Gonzalo Melero es un argumento de peso para tener al Levante de Paco López muy presente. Sin ir más lejos, en el encuentro disputado en el Alfredo Di Stéfano, Melero ocupó la banda derecha, pero su rol fue el de aportar siempre por zonas interiores, algo que a Paco López le gusta mucho hacer con ese tipo de jugadores como Campaña, Bardhi o De Frutos. Miramón se benefició muchísimo de ese rol de Melero para, entre otras cosas, dar la asistencia del primer gol que empató el encuentro. El recorrido de la montaña rusa del Levante está en pleno ascenso y, entre otras muchas cosas, esto es debido a la presencia en el equipo de su principal hombre orquesta.

 


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Fotografía de Getty Images.