Fotografía de Jonás Sánchez
El pasado diciembre, el Oviedo visitó al Sevilla 25 años después de su último enfrentamiento. El recuerdo de aquel encuentro del 2000, sin embargo, continuaba fresco. No todos los días se ve a un equipo y a una afición felices con la propia derrota. Un paseo para los ovetenses, oxígeno en su pugna por la permanencia, y una alegría sevillista: ya descendidos, estaban encantados de perjudicar a un Betis que no podría eludir las ascuas del infierno.
En Asturias, sin embargo, hay quien recuerda aquel choque polémico con una nota cultural. Coincidiendo con la celebración de la Selmana de les Lletres Asturianes, la cadena municipal Radio Vetusta lo retransmitió en lengua asturiana, en la voz de Carlos Novoa, un ejercicio pionero que tuvo continuidad en los amistosos que jugó la selección del Principado en 2000, 2001 y 2002. El encargado de narrar esos duelos internacionales fue Míguel Fernandi (Lluanco, 1979), a través de Onda Peñes, la radio de su localidad natal. Fue un aperitivo de lo que estaba por llegar. Corrían tiempos oscuros para el club de sus amores, que se había caído a Tercera. El apagón amenazaba con ser total: ni siquiera Radio Vetusta iba a ofrecer sus partidos. Con el curso 2003-04 ya empezado, Radio Sele, que emite en asturiano, le ofreció a Fernandi ser la voz y los ojos de los ‘carbayones’.
Cuando el Oviedo tocó fondo, solo había una manera de seguir sus partidos: por la radio y en lengua asturiana. El narrador Míguel Fernandi rememora aquellos días
“Desde pequeño había soñado con ser el tío que narraba al Oviedo. Y me llegó la oportunidad así, de rebote, y sin formación periodística, más allá de haber estado en la radio de mi pueblo desde los 14 años”, recuerda el luanquín, que ya lleva más de dos décadas expresando su pasión micrófono en mano.
Fernandi, acompañado de Nacio González a los comentarios, viajaba por los campos de Tercera sin más equipo técnico que un teléfono móvil: “A veces se perdía la cobertura. Nos metíamos en medio de la gente, en la grada. Podía llegar a ser surrealista”. Pero al otro lado esperaba una audiencia que respondió, una hinchada con una dimensión social muy superior a la habitual en la cuarta categoría del fútbol español. “El primer partido que emitimos fue, además, contra el Sporting B en El Molinón; imagínate la jodienda que era tener que empezar contra el filial de tu rival. Al día siguiente nos llamaron de la emisora. Habíamos recibido un montón de correos electrónicos que nos felicitaban”, explica el narrador deportivo…



