Siempre he mirado con asombro el nivel de exigencia que rodea a un club como la Roma. Perseguidos por esa constante obligación de ganar, sobre todo en Italia, y nunca he comprendido el porqué. Los giallorossi tan solo han ganado tres veces el Scudetto. Tres títulos ligueros para casi 100 años de historia. Bologna, Torino, Genoa, Inter, Milan y Juventus tienen más trofeos en sus vitrinas. Y tan solo han ganado uno más que Lazio, Napoli o Fiorentina. Entonces, ¿por qué la Roma y su entorno reclaman a sus futbolistas cada año el Scudetto? Me gustaría entenderlo. Quizá se deba por ser el club que lleva el nombre de la capital, sus numerosos aficionados, el poder adquisitivo que posee, la mística que le rodea o porque sus plantillas suelen tener nivel para algo más que una simple plaza europea. Pero la Roma se ha repuesto a muchos golpes, y eso le honra. Trece subcampeonatos de liga y dos dramáticas finales europeas perdidas. Han sufrido la peor de sus noches en casa, en el Olímpico. Bruce Grobbelaar y los penaltis, el recuerdo que jamás pudo superar Di Bartolomei. Y tampoco pudieron ganar al Inter en la final de la UEFA en 1991. Porque la Roma es eso, un grande de Italia sin corona.

Ante tanto maleficio que parece rodear a la Roma, recuerdo con claridad su última gran plantilla. Aquel Scudetto de la temporada 2000-2001, el tercero. La que posiblemente haya sido por carácter y gen ganador, la mejor de su larga historia. No menciono su calidad, ya que quizá haya tenido plantillas con mayor clase. Siempre han poseído futbolistas a los que se le caía la magia. Pero esta Roma fue diferente, sabían cómo ganar. Y lo hicieron. 

SOSTENIDOS SOBRE CUATRO PILARES

CapelloLos éxitos llegaron sobre todo por cuatro factores muy diferenciales. El primero era Fabio Capello. El técnico italiano era un todo ganador, ya había conquistado cuatro ligas con el Milan y una con el Real Madrid pocos años atrás. Además de una Champions League. Tras un tiempo sin dirigir, llegó a la Roma e imprimió su carácter triunfador. El esquema más habitual que empleó durante aquella campaña fue el 3-4-2-1. A su cargo había una plantilla muy completa y en una edad idónea. Hasta el momento es el único entrenador italiano que ha logrado levantar el Scudetto con los giallorossi. El segundo factor es Cafú. El mejor lateral derecho de la época, y uno de los mejores de la historia. Después triunfaría en el Milan, pero es en la Roma donde cuajó sus años de gloria. Otro que ya tenía un palmarés envidiable. El brasileño alcanzó los 30 años aquella temporada, pero seguía estando tan fresco como en su época en Sao Paulo. El esquema de Capello le beneficiaba, jugaba con total liberad por banda. Siempre en posiciones más ofensivas que defensivas.

La tercera pata de la mesa es Totti, cómo no. Un Francesco jovial, de tan solo 24 años. Aquel que corría elegante y veloz, conducía el balón y finalizaba con una delicadeza propia de quien se siente el mejor. Todavía no era el capitán general de la Roma, Aldair y Tommasi tenían mucho que decir. 13 goles firmó aquella temporada, pero el mejor Totti aún tardaría varios años en llegar. Fue el primer trofeo que levantaría como jugador de su club, de su casa. Aquella liga se la quitó a Del Piero, los dos mejores dieces de las últimas dos décadas en Italia peleando por el Scudetto. ¿Quién hizo los goles de aquel equipo campeón? Gabriel Omar Batistuta, el cuarto factor diferencial. Si a todo lo anterior añadimos que la Roma poseía a uno de los dos o tres mejores delanteros del mundo, la fórmula del éxito se escribe sola. Con 32 años llegaba a Roma el nueve argentino, y terminó con 20 goles y el título de liga bajo el brazo. Era otro ganador. Con el delantero que había marcado una época en la Fiorentina y la selección argentina, nada podía salir mal. Todavía guardo una camiseta suya con el 18 a la espalda de aquel año. Siempre mantendré una gran predilección por Batistuta. 

UNA PLANTILLA COMPLETA Y DE CALIDAD

MontellaEstá claro que los cuatro pilares anteriores eran el factor distintivo, la diferencia entre ser campeones o quedar en segundo puesto. Pero uno no gana la guerra con cuatro jugadores, necesita del apoyo de sus compañeros. En la portería estaba Antonioli. Un guardameta experimentado que no era la fiabilidad personificada pero que cumplía gracias a una gran zaga. La línea de tres en la defensa la formaban Walter Samuel, Zebina y Aldair. Este último era la gran referencia atrás, campeón del Mundo con Brasil y con varias temporadas ya en la Roma. Por su parte, era la primera temporada de Samuel en Italia. Lo habían firmado de Boca Juniors y allí se consagró como uno de los mejores centrales de Europa. El centro del campo era puro trabajo. Cristiano Zanetti y Tommasi formaban la sala de máquinas. Dos futbolistas de mucho trabajo y sacrificio. Las alternativas que manejaba Capello eran de mucho nivel: Marcos Assunçao (ex Betis), Eusebio Di Francesco (actual técnico del Sassuolo), Hidetoshi Nakata, Emerson, Daniele De Rossi (aún muy joven).

Al jugar con una defensa de tres, los futbolistas de banda tenían una importancia capital. Los titulares eran Cafú y Vincent Candela. El francés era un buen futbolista, bastante olvidado, y que fue campeón de Europa y del Mundo con Francia. Estos dos jugadores eran una locura, todo el partido comiéndose la banda. Pero era en la delantera donde realmente marcaban diferencias. Capello jugaba con una referencia, que era Batistuta, y dos futbolistas por detrás: Totti y Delvecchio. Marco Delvecchio era otra delicia de jugador, que ha quedado en el ocaso con el paso de los años. Era rápido, hábil y tenía gol. Toda gran plantilla debe tener un suplente de lujo, y este era Vincenzo Montella. L’Aeroplanino era un delantero magnífico, que tuvo que vivir a la sombra de Batistuta durante aquella temporada. Y aun así hizo 13 goles en Serie A. Con todo este arsenal ofensivo, la Roma fue el equipo más goleador del campeonato. 

RIVALES DE MUCHO NIVEL

JuventusEl calcio de principios de siglo poco tenía que ver con los equipazos de los 80 o 90. De todas formas, había plantillas de un nivel impresionante. ¿A qué rivales tuvo que vencer la Roma para ser campeón? La Juventus de Carlo Ancelotti, mito romanista, terminó a tan solo dos puntos del líder. Tenían una plantilla escandalosa: Van der Sar, Montero, Tudor, Conte, Inzaghi, Del Piero, Fonseca, Trezeguet, Davids, Zambrotta, Zidane o Tacchinardi. El partido clave por el campeonato se celebró el 6 de mayo. Juventus y Roma se citaron en Turín, y los visitantes lograron empatar en los minutos finales un 2-0 en contra. Ahí se decidió medio Scudetto. La Lazio era el actual campeón de liga, y gran rival giallorossi. Hernán Crespo anotó 26 goles, y por allí estaban también Dino Baggio, Poborsky, Claudio López, Marcelo Salas, Mihajlovic, Nesta, Simeone, Ravanelli, Couto, Verón, Simone Inzaghi, Stankovic, Favalli o Nedved. Un burrada de equipo que terminó en tercer lugar. El Parma había sido uno de los equipos de moda, Milan e Inter también atesoraban jugadores de mucha calidad, incluso la Fiorentina. Quizá no tan diferenciales como los tres primeros clasificados del campeonato, pero sí para dar más de un susto. Por cierto, la 2000-2001 fue la primera temporada de un tal Roberto Baggio en el Brescia. Si tenéis tiempo y os interesa, repasad las plantillas de esta época en Italia.

No sé si la Roma volverá a ganar de nuevo la Serie A. Supongo que sí, será cuestión de tiempo que llegue el cuarto Scudetto a la capital. Pero dudo mucho que sea con una plantilla mejor de la que tuvieron hace más de 16 años. Difícilmente volverán a tener al mejor lateral derecho de la historia, a uno de los mejores delanteros centro, a un genio de los banquillos y al eterno capitán con 24 años y toda una vida por delante. Todo ello en el mismo espacio tiempo. Al principio del texto he intentado comprender mejor a la Roma. Desisto, ya tan solo quiero disfrutar de mis recuerdos. Gracias a aquella Roma me enamoré de este deporte. Grazie mille.