Die Zauberflöte, o La Flauta Mágica, en español, es una de las óperas más famosas de Wolfgang Amadeus Mozart. En realidad se trata de una singspiel, un tipo de ópera cómica alemana que, a diferencia de la ópera seria, se caracteriza por tener unas estructuras y arias más simples con recitativos hablados. La primera representación de la obra tuvo lugar el 30 de septiembre de 1791 en el Theater auf der Wieden, solo dos meses antes de la muerte de Mozart. Esta ópera es una de las más conocidas y ha gozado de una gran fama y repercusión a nivel mundial. Puede ser que el hechizo de esta flauta mágica, que tanto ha maravillado durante los siglos a los amantes de la música clásica, ahora funcione también en otro registro completamente diferente al que Mozart quería darle notoriedad, el fútbol. Y es que desde que el mediapunta inglés Jesse Lingard incorporó a su amplio repertorio de celebraciones de goles la simulación de tocar una flauta su carrera ha cambiado.

Aunque también se puede atribuir este actual éxito a su marcha de Mánchester hacia la capital de Inglaterra, hacia el West Ham United. Un cambio de aires que le ha ido como anillo al dedo; tal y como explicaba el mismo jugador en una entrevista concedida hace unos días en beIN Sports: “el entorno es muy importante. Mi casa en Mánchester es muy baja y oscura, parece un búnker, este entorno no ayuda. En cambio, mi apartamento en Londres es más alto y luminoso, puedo ver todos los edificios de la ciudad y esto me hace más feliz y fresco”. Sus números dan buena prueba de esta frescura y la aparente segunda juventud que el jugador nacido en Warrington está viviendo. En los últimos nueve partidos de Premier League, Lingard ha anotado ocho goles y asistido en tres ocasiones. Unas cifras que hacía tiempo que no conseguía. Pero no solo es eso, su papel de líder ofensivo de los ‘Hammers‘ ha hecho que el equipo aspire a jugar competiciones europeas, una meta que a inicio de temporada parecía una locura.

 

Lingard era más conocido por sus celebraciones de los goles que por su rendimiento en el campo, tendencia que desde que ha llegado al West Ham ha cambiado

 

Una de las razones de este cambio es la estabilidad familiar y emocional. Durante el año pasado Lingard se tuvo que hacer cargo de sus hermanos mientras su madre acudía a un tratamiento psicológico en Londres. “Lo único que ella quería era verme feliz y jugando al fútbol. Esto también le ha ayudado, porque está encantada al verme hacerlo bien”, confiesa el jugador, que también señala la importancia de mostrar los sentimientos: “Hoy en día, y en especial los adolescentes, la gente no habla. Lo peor que se puede hacer es reprimir las cosas. Cuando yo me abrí fue un gran alivio. Fue como quitarme el mundo de encima y volver a respirar bien”.

Bendito cambio

Lingard es un jugador completamente distinto al de los ‘Red devils‘. De puntuales apariciones en partidos de copa o en encuentros ya resueltos de la Premier League, a comandar un equipo que sueña con jugar competición europea el año que viene. Su explosión ha llegado a los 28 años, después de cinco temporadas y media ininterrumpidas en el club que lo ha visto crecer, el Manchester United. Y curiosamente, el entrenador que lo ha hecho explotar como uno de los mediapuntas más prolíficos en Inglaterra fue en su día técnico del conjunto del noroeste del país. Y no fue un entrenador cualquiera: David Moyes fue elegido por Sir Alex Ferguson como su sucesor. Pero lo que parecía ser un cuento de hadas para el escocés, terminó siendo un fracaso. Séptimo en la liga en su única temporada en el club y una lluvia de críticas que le hicieron ser despedido apenas diez meses después de coger las riendas del equipo. Pero, al igual que Lingard, Moyes también vive una de sus mejores temporadas.

 

Su explosión ha llegado a los 28 años, después de cinco temporadas y media ininterrumpidas en el club que lo ha visto crecer, el Manchester United

 

El conjunto del este de Londres ha encontrado la pócima mágica: fútbol ofensivo y presión intensa. Un contexto en el que el mediapunta inglés se encuentra muy cómodo. Además ha sido en los ‘Hammers‘ donde Lingard ha encontrado algo que le faltaba en Mánchester: la consistencia. “Ahí es donde he fallado en experiencias anteriores. Espero poder mantener esta consistencia que me está haciendo disfrutar del fútbol”, afirma en una reciente entrevista con el Daily Mail. Una calidad que Lingard ha encomendado a sus compañeros de equipo que de los últimos 17 partidos de liga solo han perdido tres, contra Liverpool, Manchester United y Manchester City, dinámica que les ha servido para colocarse en el cuarto escalón de la Premier.

Improvisar, adaptarse y superar

Otra característica que ha ayudado a Jesse Lingard a mostrar todo su talento ha sido la adaptación y el recibimiento que el West Ham le ha dado. “Es brillante, los chicos me han ayudado mucho. Me he adaptado muy rápido. Ahora juego cada partido con una sonrisa y disfruto de mi fútbol. Esto es lo más importante”, relata el inglés. Esto denota la importancia de pertenecer a algo, de sentirse parte de una causa y un objetivo, factores de los que Lingard se sentía apartado en Mánchester, pero que en Londres ha encontrado. “Todos tenemos la misma mentalidad y los mismos objetivos para el final de temporada. No nos fijamos en la clasificación, vamos partido a partido”, destaca en el Daily Mail.

Lejos quedan esos tiempos en los que Lingard solo era objeto de burlas por parte de los aficionados. Y cada vez toma más forma la faceta responsable e implicada del futbolista que, en su casa, escribe en una pizarra los objetivos que debe lograr, como los disparos a puerta o los regates. Moraleja: tan importante es el escenario como la calidad; tan importante es estar en el lugar y el momento correcto, con todo a tu disposición, que el talento de la persona. A veces se da por hecho que alguien que no ha triunfado en los grandes equipos europeos no lo puede hacer en otros conjuntos menores. La realidad es completamente distinta; si como Lingard, el profesional aguanta y lucha constantemente por su sueño (en este caso jugar en los ‘Red devils), la decepción de tener que salir del club, se convierte paradójicamente en capacidad para jugar bajo presión y rendir. Porque como en el final feliz de La Flauta Mágica de Mozart -dónde Tamino y Papageno encuentran el amor que buscaban en Pamina y Papagena- todo hace suponer que Jesse Lingard también seguirá su idilio con el fútbol y se reafirmará como un jugador diferencial en la Premier League.

 


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Fotografía de Imago.