Aunque algunos se echen las manos a la cabeza, ser millennial es complicado. Puntualizo: las decisiones que toma un millennial son complicadas. La vida depende de pequeñas decisiones. Pero no elecciones cotidianas de qué hacer para comer, o qué ropa ponerse. Me refiero a las decisiones que uno debe tomar en la vida. Las de verdad. Esas que marcaran tu camino hacia el éxito o la vanidad. Esas que dejas atrás y que puede que nunca vuelvas a tener la oportunidad de vivir. A todos se nos habrá pasado por la cabeza alguna vez la sensación de horror vacui al preguntarnos lo típico de: ¿Seré capaz de tener un futuro con un trabajo que ame? ¿Sabré estar en el momento que tengo que estar y en el lugar donde debo estar cuando pase ante mí el tren de la oportunidad? Los millennials tenemos miedo. Miedo al futuro. Miedo al qué pasará y al cómo acabaré. Miedo a no tomar la decisión correcta. Algo que, sin duda, ha sabido hacer muy bien Lautaro Martínez.

El primer acierto del argentino fue escoger entre el balompié y el baloncesto: “De chico jugaba al básquet. Me gusta mucho, pero tuve que elegir, y escogí el fútbol”. Nacido en 1997 en Bahía Blanca (Buenos Aires), Lautaro se formó en las categorías inferiores del vigente campeón argentino, el Racing Club. Gracias a sus grandes actuaciones en el Sudamericano sub-20 (máximo goleador de la competición) y su potencia goleadora con el primer equipo de los de Avellaneda, su nombre sonó para jugar en un grande europeo. Finalmente, fue el Inter -sabia decisión- el que pujó por una joven promesa que está cuajando un gran inicio de campaña en los engranajes de Antonio Conte; fútbol directo, con un centro del campo muy poblado y versátil para la filtración del balón a la carrera de los dos delanteros. En fase defensiva, el Inter no va con todo a por el balón, esperando al rival en zona media, y son Lautaro y Lukaku los que presionan la primera línea, acortan espacios para que los centrocampistas recuperen balón rápido y salgan al contragolpe. “Conte es un entrenador que trabaja muy bien a nivel táctico. Los delanteros debemos permanecer cerca de la jugada e intentar crear más oportunidades de gol”, afirmaba el argentino tras su debut bajo los mandos del técnico italiano.

Ahí Lautaro encaja a la perfección: una de sus principales bazas es el juego sin balón. El uso del cuerpo, jugando de espaldas a portería a lo Luís Suárez, le ayuda a generar movimientos y espacios para tocar e irse. A eso, se le suma su olfato goleador y su increíble golpeo. Todos pensábamos que Lautaro haría el trabajo sucio, jugando de mediapunta por detrás de Lukaku, dada la potencia y el instinto de depredador que tiene el belga. Pero, hasta el momento, ha sido el argentino el que se ha posicionado como referente para internarse, abrir espacios, recibir, girar y golpear, aunque a veces cambien las posturas con el ‘9’. Por ello, se han confirmado como una de las mejores duplas ofensivas de Europa. “Día tras día nuestra afinidad crece, y eso es importante para el Inter”, declaró el argentino después de que ambos marcaran por partida doble ante el Sassuolo.

Relevo generacional en la selección

Argentina siempre se ha dotado de grandes astros ofensivos. Kempes, Batistuta, Hernán Crespo, Leo Messi o el ‘Kun’ son ejemplos nítidos de ello. No obstante, en los últimos tiempos, en la ‘Albiceleste’ han escaseado delanteros que convenzan para llevar a cabo un recambio generacional en la selección: aunque Sergio Agüero sea el tercer máximo anotador histórico del equipo nacional argentino -35 goles-, tiene 31 años. Lautaro no fue convocado para el Mundial de Rusia, pero sí se le dio la oportunidad en la Copa América. Encajó perfectamente en un sistema de 4-3-3 ante Paraguay y Catar, con Agüero y Messi en bandas para dar libertad de movimientos a Lautaro en punta. Marcó. También se sintió cómodo en el partido contra Venezuela. En este caso, Scaloni prefirió el 4-4-2, y posicionarlo junto al jugador del City, con Messi de enganche. También marcó. La Copa América se le resiste a la ‘Albiceleste’, y este año la juegan en casa, y en Colombia. Sin duda, el ariete ha tomado el relevo generacional en el que se depositan las esperanzas del país.

Veremos qué le depara el futuro a este futbolista. La decisión que tomó para establecerse en Milán fue acertada, al igual que la que tomó el seleccionador para incorporarlo en una Argentina necesitada de jóvenes recambios. Las respuestas que busca ‘El Toro’ serán decisiones importantes que deberá tener en cuenta. Por el momento ha tomado las adecuadas, pero la arena del reloj cae implacablemente, y las decisiones marcan el camino que tendrá la carrera futbolística de Lautaro Martínez. De momento, que siga disfrutando viendo el baloncesto desde casa, mientras nosotros gozamos de la decisión que tomó a tan temprana edad, y que marcó su vida para siempre.