A los 12 años uno no tiene ni idea de qué será de mayor. A esa edad, las únicas preocupaciones que pasan por las cabezas de los niños son cuántos goles marcarán en el patio del colegio, si conseguirán birlarle al compañero de turno el cromo que les falta para completar una plantilla o si sus padres dejarán de una vez de cocinarles verdura por la noche y habrá pizza para cenar. A los 12 años nadie se plantearía pillar un avión dirección a un continente desconocido y comenzar una nueva vida lejos de la familia y de los amigos con el objetivo de comenzar a labrarse un futuro en la profesión de sus sueños.

Ya solo por eso, está claro que la historia de Ki Sung-yueng es de todo menos convencional. Habiendo presenciado apenas una docena de primaveras, cogió un vuelo a Brisbane, Australia, sin la idea de que aquel viaje contara con un billete del vuelta. Se fue solo, sin nadie, con el permiso de su padre para iniciar su camino hacia la gran pasión de su vida, el fútbol. Ahí recaló en el John Paul College, donde, bajo el pupilaje del exfutbolista galés Jeff Hopkins, combinó los estudios con el fútbol, hasta que a los 16 años, en 2005, tuvo que escoger entre dos caminos. La primera opción, seguir en Australia para continuar subiendo peldaños con el Brisbane Roar en la A-League. La otra vía pasaba por regresar cuatro años después a su país.

Entre Australia o Corea del Sur, se quedó con la segunda. Y fichó por el FC Seoul. Quizá volver a casa pareciera un paso atrás en su carrera. Pero era la excusa perfecta para tomar impulso y así poder dar dos zancadas hacia delante con vistas a Europa. Un año después de tomar el camino de vuelta, en 2007, con la mayoría de edad recién alcanzada, Ki Sung-yueng comenzó a asomar la cabeza en el primer equipo del conjunto de la capital surcoreana. Y en los dos siguientes cursos se convirtió en uno de los pilares de un Seoul que alcanzó el subcampeonato de la K-League en 2008, coincidiendo con su debut en la selección de Corea del Sur -hoy es el capitán y cuenta con tres participaciones en Mundiales en su haber- y medio año antes de que el Celtic de Glasgow hiciera oficial su contratación en agosto de 2009. Pero la llegada del centrocampista asiático a Celtic Park no fue inmediata, pues esperó a la conclusión de la liga surcoreana y de la Liga de Campeones de la AFC para aterrizar en el Viejo Continente.

 

Su visión de juego, su calidad con el balón y su despliegue sobre el césped cayeron de pie en un Celtic Park que vio en su fútbol cierto parecido al de Steven Gerrard, ganándose el apodo de ‘Kirrard’

 

En diciembre de ese mismo año, el sueño europeo ya era una realidad. Aquel paso atrás, la vuelta a casa después de ‘independizarse’, había valido la pena. Y más aún viendo cómo se acopló al fútbol escocés. Porque pronto se ganó el cariño de la hinchada de los ‘Bhoys’. Su visión de juego, su calidad con el balón y su despliegue sobre el césped, como el clásico box-to-box de las Islas Británicas, cayeron de pie en un Celtic Park que vio en su fútbol cierto parecido al de Steven Gerrard, curiosamente hoy técnico de los archienemigos Rangers; ganándose el apodo de ‘Kirrard’.

Durante los tres cursos que vistió la elástica del Celtic tuvo tiempo de levantar una Scottish Premier League y una Scottish Cup. Después, llegó otra de las grandes oportunidades de su vida, jugar en una de las mejores ligas del mundo, la Premier League. Su primer club en la liga inglesa fue, precisamente, un equipo de Gales, el Swansea, donde tuvo mucha regularidad en el juego en su primera campaña, marcada por la consecución de la Copa de la Liga. Pese a ello, al año siguiente hizo las maletas en dirección a Sunderland en calidad de cedido, llegando de nuevo a la final de la Copa de la Liga, aunque esta vez quedándose a las puertas de la gloria. Tras aquel curso, regresó al Swansea, donde permanecería hasta 2018 -con más de 160 partidos a sus espaldas-, cuando el conjunto galés descendió a la Championship, aceptando la oferta de un Newcastle que estaba de vuelta en la máxima categoría del fútbol inglés.

Sus dos años y medio en St James’ Park han ido de más a menos. Entre lesiones y encuentros con la selección, Newcastle no pudo disfrutar del nivel de Ki Sung-yueng como sí lo hicieron Celtic y Swansea. Ahora, con su llegada al Mallorca, el chico que marchó a Australia con apenas 12 años tiene la oportunidad de redimirse y demostrar que el Gerrard coreano aún tiene mucho por decir sobre el césped.

 


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Fotografía de Getty Images.