Tanto los comienzos de los cursos estudiantiles como los inicios de las nuevas temporadas traen consigo la presencia de caras nuevas en las aulas y en los estadios. En el primer caso son los repetidores a quienes ya se les queda pequeño el pupitre y quienes sorprenden a los novatos. En el segundo son los jugadores jóvenes que se van asomando por la élite del fútbol. Kangin es uno de estos incipientes rostros imberbes. La pierna zurda del surcoreano, de 17 años, ya empieza a acaparar miradas y a copar portadas. Aunque este año, al parecer, seguirá jugando con el filial pero entrenará con el primer equipo, eso no hace que se quede fuera de los radares de los aficionados blanquinegros. La parroquia valencianista tiene ganas de ver al menudo atacante de ojos rasgados sobre el césped de Mestalla.

Cambio de rol

Kangin llegó al cap i casal hace siete años. Ahora es una de las mayores promesas de la cantera che y está en boca de muchos aficionados. Mientras iba subiendo por las diferentes categorías, fue dejando destellos de su calidad. “Es un jugador vertical, que tiene desborde, desequilibrio y un gran golpeo con su zurda”, explica Iván Herraiz, periodista de Destino Mestalla, el programa de la cantera del Valencia.

 

“Es un jugador vertical, que tiene desborde, desequilibrio y gran un golpeo con su zurda”

 

Los seguidores de cualquier equipo se emocionan y se llenan de ilusión cuando un joven de la casa intenta tirar la puerta que hay entre el filial y el primer equipo. La pasión de los valencianistas por lo suyo y por los suyos es indomable. Pero Kangin intenta estar fuera de esos focos y que no afecten lo más mínimo a su progresión. Puede que todo eso sea raíz de la cultura asiática y lo mejor que puede hacer el joven atacante surcoreano es abstraerse con su carácter tímido. El revelarse y la irreverencia se lo deja para cuando tiene la pelota en los pies.

Actualmente, Kangin está a caballo entre el Valencia Mestalla y el primer equipo. Entrena a las órdenes de Marcelino pero, por ahora, juega en la Segunda División B. “En esta categoría el fútbol es algo más aguerrido”, anota Herraiz. “Por las características que tiene puede que sea más idóneo que juegue en La Liga”.

“Tiene la capacidad de dominar los tempos del partido. Sabe frenarse y levantar la cabeza en zona de tres cuartos”, afirma el periodista. En el esquema de Marcelino no existe la posición de mediapunta como se entiende explícitamente. Así que Kangin tendrá que variar su rol. Herraiz remarca que “la idea es que juegue de segundo delantero como lo está haciendo en el Mestalla”.

El rey de la televisión

Nacido en febrero del año 2001, los inicios de Kangin en en esto del fútbol no fueron los más típicos que se puedan encontrar. Él empezó a dar patadas a un balón con cinco años en su país natal. Corea del Sur no dispone de competiciones para los niños de esa edad, así que el atacante decidió apuntarse al conjunto que tenía, por aquel entonces, su colegio. Rápidamente, las cualidades de este no pasaron desapercibidas. Tan maravillados con sus dotes se quedaron aquellos que veían al pequeño zurdo que decidieron persuadir a sus progenitores para que se presentase a un programa de la televisión coreana. Se trataba de un reality show que tuvo un gran éxito entre la audiencia de la nación asiática.

En todo ese embrollo con cámaras de por medio, Kangin triunfó y ganó el concurso televisivo. Como premio tuvo la experiencia de conocer a su compatriota Park Ji-sung, uno de los jugadores que más alto han puesto el nombre de Corea del Sur en el panorama futbolístico. El canterano valencianista grabó un anuncio con el que fuera jugador del Manchester United.

Un lustro después de haber pegado sus primeros toques a una pelota, Kangin llegó a Valencia para realizar las pruebas para entrar en las categorías inferiores del club. Diez años tenía cuando se plantó en la ciudad de Turia. Muy alejado de sus costumbres. Muy alejado de todo aquello que le parecería familiar. El joven surcoreano estaba a tanta distancia de su país que el simple hecho de poder decir su edad fue un impedimento. De hecho, hizo las pruebas con chavales que eran un año mayores que él. Aunque a esas edades se nota mucha la diferencia entre un año y otro, con Kangin no fue así.

Por todo ello, el Valencia decidió apostar por el que sería el primer jugador asiático en disputar un encuentro con la camiseta del primer equipo. Fue en un partido amistoso en esta misma pretemporada. Los blanquinegros se enfrentaron al Lausanne suizo. Y Marcelino decidió que era hora de darle algunos minutos. Kangin jugó con el dorsal ‘34’, el mismo que usó en el programa de televisión. 

 

“Kangin ha sido esa perla que no han querido explotar para que esta diera el salto”

 

Herraiz, quien ha seguido al jugador asiático desde que fuese infantil, comenta que “Kangin ha sido esa perla que no han querido explotar para que esta diera el salto”. Los tiempos en el mundo del fútbol son muy traicioneros. No todos los jugadores necesitan el mismo. Pero el zurdo está cerca de conseguir el suyo propio. Es posible que su momento llegue con las eliminatorias de la Copa del Rey. “No creo que tarde mucho en dar el salto al primer equipo. Puede que este año ya tenga su debut oficial”, explica el periodista.

Esta unión entre jugador y club empezó en 2010. Ya ha pasado algún tiempo desde que el atacante surcoreano y toda su familia tuvieran que venirse a la capital del Turia. Ahora todas las miradas de los seguidores che están puestas en él. El equipo de Mestalla va bien encaminado y no es necesario un salvador. Pero como se dice en esto del fútbol: recuerden su nombre. “Para mí es el jugador más destacado de los últimos años en la cantera del Valencia”, concluye Herraiz.