El 22 de febrero de 2018 un pequeño equipo sueco se plantó en el Emirates Stadium para disputar el partido de vuelta de dieciseisavos de Europa League. El 0-3 de la ida favorable al Arsenal dejaba poco margen para sorpresas. No había nada que temer, solo eran 90 minutos de puro trámite. Arsène Wenger alineó un once de suplentes, pensando que aun así estaría por encima de aquel grupo de forasteros. Tal y como se pronosticaba, el resultado global dio el pase a octavos a los ‘Gunners’, aunque nadie se esperaba que aquellos vikingos ganaran 1-2, llegando incluso a meter el miedo en el cuerpo a los londinenses. El principal artífice fue precisamente un migrante británico, un entrenador con poco reconocimiento pero con mucho fútbol que tras su exitosa aventura por Escandinavia regresaría a Inglaterra para seguir creciendo. Dos años después, todos sabrían su nombre: Graham Potter.

Potter empezó en 2011 su carrera profesional como técnico, en el Östersunds, club al que llevaría de cuarta a primera división en cinco temporadas. Ese mismo año, el Brighton & Hove Albion volvía a la segunda categoría del fútbol inglés. Mientras Graham se convertía en un ídolo en Suecia, donde también alzó la copa nacional, los del sur de Gran Bretaña intentaban consolidarse en la Championship. En enero del 2015, como consecuencia de una mal primera vuelta, los ‘Seagulls’ apostaron por Chris Hughton para dirigir al equipo, lo cual acabaría siendo un acierto, ya que lograron ascender a la Premier League en 2017. Hughton hizo una gran labor en Brighton, obteniendo la permanencia durante dos campañas consecutivas. De todos modos, la directiva encabezada por Tony Bloom —jugador de póker y propietario desde 2009— decidió prescindir de sus servicios y empezar un nuevo proyecto con Graham Potter como líder.

Antes de que Brighton y Potter cruzaran sus caminos, el técnico anglosajón regresó a las Islas en 2018 para hacerse cargo del Swansea. Solo estuvo un curso con los galeses, suficiente para dejar rastro de su valentía. Marcelo Bielsa, tras visitar el Liberty Stadium con el Leeds, mostró admiración por su atrevimiento táctico: “Los jugadores del Swansea saben construir desde atrás. En su estilo, el portero y los defensores construyen desde atrás”. Además, el argentino añadió que era un equipo “muy interesado en cómo mover la pelota”. El método de Graham Potter fue fundamental en la elección de la directiva del Brighton, que confió en él tras situar a los ‘Swans’ en el décimo puesto de Championship y encabezar el ranking de pases por partido de la liga.

“Mis jugadores son seres humanos antes que futbolistas. Haré cualquier cosa para ayudarles a mejorar”, afirmó en The Telegraph un Potter recién llegado al club de la costa meridional británica. Graham es un técnico cercano a los jugadores, preocupado por su desarrollo dentro y fuera del campo. Trata de encontrar la mejor manera de explotar sus virtudes y conseguir cohesión en el grupo mediante actividades ajenas a la práctica deportiva. En Östersund promovió varios espectáculos frente a los aficionados, como conciertos de música, cría de renos o producciones teatrales. “Hay momentos en que los muchachos no quieren hacerlo”, reconoció en The Guardian. Aun así, sus iniciativas acabaron dando resultados más que satisfactorios.

 

“Todos los entrenadores tienen la responsabilidad de intentar jugar al fútbol como quieren”, expuso Graham Potter en Sky Sports

 

En los terrenos de juego, Potter aplica un sistema donde el balón es el protagonista. El dominio del esférico es una de sus prioridades, por ello necesita un bloque compacto en el que todos los componentes entiendan su rol. Desde su llegada, el Brighton se ha convertido en un equipo muy versátil tácticamente, basado en un fútbol de ataque sin temor al estatus del rival que se le presente. “Todos los entrenadores tienen la responsabilidad de intentar jugar al fútbol como quieren. Y siempre he dicho que es una elección subjetiva. Nadie está diciendo que sea la mejor o la única manera o que mi manera sea mejor que la de los demás”, explicó en Sky Sports este último verano. Sin embargo, su método mejoró al Brighton en muchos aspectos. 

En su primera temporada al frente de los ‘Seagulls’, Potter logró salvar al club sin sobresaltos del descenso, con una decimoquinta posición que supo a poco después de ver lo que ofrecía el equipo. Fue un año de transición, en el que Graham transformó de arriba a abajo el estilo propuesto por Hughton, que prefería entregar el balón al rival e hincar el diente cuando este cometiera un error. Así lo demuestran las estadísticas, donde es fácilmente perceptible el cambio de modelo: de un sistema eminentemente defensivo a otro totalmente distinto, con el pase como principal arma.

Llevar la iniciativa del encuentro requiere futbolistas con buen pie, capaces de ejecutar movimientos con rapidez y solvencia. Lewis Dunk, el capitán, es uno de los pilares del once de Potter, un central que ha evolucionado notablemente y que ha sonado para entidades de mayor nivel en Inglaterra. Sin embargo, se ha quedado para liderar la línea de la defensa, acompañado de Adam Webster y Ben White. Este último es una de las joyas de la corona de los ‘Seagulls’, un joven con mucho potencial, poseedor de una gran técnica que le permite sacar limpiamente el balón desde atrás. El curso pasado se forjó en Leeds junto a Bielsa, donde estuvo cedido antes de regresar a Brighton para convertirse en uno de los mejores hombres de Graham Potter. Joel Veltman y Dan Burn son las alternativas que maneja Potter para la zaga.

En cambio, Shane Duffy ha acabado fichando por el Celtic de Glasgow. El irlandés era indiscutible con Hughton, pero incompatible en el sistema de Potter, por mucho que este apueste por alinear a tres defensores atrás. La posición de lateral también ha sufrido una renovación. Montoya —que se marchó libre al Real Betis hace unas semanas— y Bernardo, titulares hace dos temporadas, han sido sustituidos por Tariq Lamptey y Solly March, respectivamente. Potter ha reconvertido a March, interior por naturaleza, en carrilero izquierdo, donde se ha destapado como un gran activo para los ‘Seagulls’. En la última jornada de Premier fue un puñal que incidió repetidas veces en el área del Manchester United, hasta conseguir el gol del empate en el descuento. Desafortunadamente, de poco sirvió, puesto que el VAR decretó justo después un penalti para los ‘Red Devils’ que Bruno Fernandes se encargaría de transformar.

A pesar de la dolorosa derrota frente al United, el Brighton aspira a colarse en la mitad superior de la tabla. Especial atención merece Lamptey. El carrilero derecho de 20 años recién cumplidos está dejando tan buenas sensaciones en estas primeras jornadas que incluso el Bayern de Múnich ha preguntado por él. Formado en la cantera del Chelsea, el Brighton le compró por unos tres millones de libras el pasado enero. Desde entonces, ha ido creciendo a pasos agigantados hasta ganarse la plena confianza de su entrenador. En tres encuentros disputados, Lamptey ha forzado dos penaltis y ha dado una asistencia, siendo además MVP de la victoria frente al Newcastle por 0-3. El joven de 1,65 metros de estatura destaca por la velocidad y capacidad de desequilibrio, dos habilidades que le han convertido en una de las mayores bazas de Potter. Y todavía tiene margen de mejora.

 

“En primer lugar siempre debemos mirar los jugadores que tenemos […] y tratar de usarlos lo mejor que podamos”, interpreta el técnico del Brighton & Hove Albion

 

El trabajo de Graham en la defensa ha supuesto una reducción de los disparos concedidos por partido. Además, cuenta con Matt Ryan en la portería, un gran guardameta que ha salvado al Brighton en varias ocasiones. En la Premier League 2019-20 fue el segundo portero con más paradas dentro del área (78), solo por detrás de Martin Dúbravka (81). La fantástica propuesta de Graham Potter provoca que todos y cada uno de los futbolistas sean relevantes. “En primer lugar siempre debemos mirar los jugadores que tenemos […] y tratar de usarlos lo mejor que podamos”, interpreta el técnico inglés.

Con paciencia e inteligencia ha reconstruido el Brighton, añadiendo las piezas necesarias para competir contra cualquiera. Los fichajes han rejuvenecido la plantilla, que actualmente es la segunda de la liga inglesa con menor media de edad (25,4 años). Una parte de esa juventud se encuentra en el medio campo, con jugadores como Yves Bissouma, Steven Alzate o Alexis Mac Allister. Bissouma tienen un papel importante en las labores defensivas y en la organización del juego, mientras que Alzate se ha asentado en el once este inicio de temporada. El colombiano favorece la circulación del esférico y es un gran recurso para Graham Potter en diferentes posiciones gracias a su polivalencia. A sus 22 años, sigue evolucionando y cada vez es un futbolista más maduro, capaz de explotar con más asiduidad sus estupendas condiciones.

A su vez, el joven Mac Allister, perla importada del fútbol argentino, busca reivindicarse para contar con más minutos sobre el verde. Mientras tanto, esperan recuperar la titularidad Davy Pröpper, tras superar los problemas físicos de las últimas semanas, y Pascal Gross, que ha empezado el curso desde el banquillo pese a ser una de las piezas más importantes del equipo durante los últimos años. Sea como fuere, Potter tiene buenos jugadores en el centro del campo, sobre todo tras el fichaje de Adam Lallana, que aportará experiencia y calidad al ataque de los ‘Seagulls’. “No solo se concentra en sí mismo, se preocupa por el equipo, se preocupa por los jugadores que le rodean. Eso es algo importante para nosotros”, expresa Potter sobre el exfutbolista del Liverpool.

El talento que acumula en la sala de máquinas el Brighton es esencial para generar oportunidades de gol. El curso pasado ya aumentó considerablemente el número de ocasiones por partido respecto a la etapa de Hughton en el banquillo, aunque la cantidad de goles no creció en exceso. Neal Maupay y Leandro Trossard anotaron diez y cinco tantos, respectivamente, y esta temporada buscarán mejorar los registros para nada despreciables de su primer año en el club. Por ahora, Maupay ya suma tres dianas, gracias, en parte, a la suma de disparos que realiza por encuentro (3). No obstante, hay que tener en cuenta que la competición acaba de comenzar y los datos variarán.

Leandro Trossard es probablemente el futbolista más desequilibrante del Brighton. El belga, que de momento cuenta con un gol y una asistencia en su haber, es otro de los principales argumentos de los blanquiazules. Potter le otorga cierta libertad para moverse por el frente de ataque, apareciendo entre líneas cuando es necesario para dar el último pase o finalizar una jugada. O bien, para dotar de profundidad al conjunto, del mismo modo que Aaron Connolly, Alireza Jahanbakhsh o los carrileros, Lamptey y March. El Brighton explota mucho las bandas y cuenta con diversas variantes en la parcela ofensiva, lo que le convierte en un equipo realmente peligroso. 

A diferencia de en la etapa de Chris Hughton, el Brighton de Graham Potter ha cambiado el procedimiento para llegar hasta el área rival: “Hemos intentado construir nuestros ataques de una manera controlada. Queremos intentar llegar al último tercio de una buena manera. También queremos recuperar el balón un poco más rápido”, ilustra Potter. El afán por dominar el esférico no es lo único que ha estimulado el incremento de ocasiones, ya que la presión organizada y elevada que ejerce sobre el contrincante les permite recuperar el balón más rápido y en posiciones cercanas a la portería. Las características de Glenn Murray, el veterano delantero titular durante la etapa de Hughton, no cuadraban en el nuevo plan, motivo por el cual se ha marchado este pasado verano al Watford en calidad de cedido.

Si algo abunda en este Brighton es la ambición por alcanzar cotas más altas. La transición puede finalizar esta temporada y dar lugar a uno de los mejores combinados fuera del ‘Big Six’. En ciertos aspectos ya son de los equipos más dominantes de la competición, tan solo hay que fijarse en diferentes estadísticas de la temporada 2019-20. Sin embargo, el resultado final fue de las pocas cosas que no les favoreció demasiado. Pero Potter, tal y como mostró en The Guardian, es un tipo perseverante: “No se puede ganar todo el tiempo y, a menudo, no solemos ganar. Creo que si podemos crear un entorno en el que los jugadores piensen que estamos tratando de ayudarlos, de hacerles mejores, entonces irá bien. Tal vez se esfuercen un poco más y ofrezcan un poco más”. 

A pesar de ser un técnico centrado en proponer un fútbol atractivo, es consciente de que, al fin y al cabo, el marcador determinará la validez de sus ideas: “Puedes hablar de filosofía, identidad, todas esas bonitas palabras, pero también tienes que pensar a corto plazo. Esto es un juego de resultados y tienes que esforzarte al máximo para ganar”. Lejos quedan aquellos dieciseisavos frente al Arsenal, aunque hayan pasado solo dos años y medio. En ese lapso de tiempo Graham ha culminado su propia transición: de triunfar en un campeonato desapercibido a consolidar su método en la mejor liga del mundo. Todavía queda camino por recorrer en Brighton, pero si algo ha demostrado es que hay más de un Potter capaz de hacer magia. Es difícil competir contra gigantes, pero, tal y como probó Wenger, frente a Graham Potter nada es puro trámite.

 


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Fotografía de Getty Images.