Hace algunos meses ya que Vigo está un poco más gris que de costumbre. Y en Balaídos, los goles no se celebran con tanto entusiasmo. Una sensación de inquietud y desasosiego invade a los aficionados del Celta desde hace unas semanas. Seis partidos consecutivos sin ganar. Tenemos que remontarnos al ocho de diciembre para la última victoria celeste: 2-3 en el Estadio de la Cerámica. Ya han caído hasta la 18ª posición. E inevitablemente, esto evoca a temporadas similares en las que acabaron descendiendo. Como aquella de 1976-77 en la que quedaron penúltimos, en la que destacó aquel portero llamado Carlos Fenoy que, con cinco goles, acabó convirtiéndose en el pichichi del equipo.

El guardameta se había desplazado a España procedente de Argentina. Nativo de Buenos Aires, jugó en el Argentino de Rosario, el Newell’s Old Boys y el Vélez Sarsfield hasta que abandonó su país para vivir una nueva aventura, teóricamente en Santander. Pero uno de los directivos del Celta tenía una nueva propuesta para él. Y le convenció. Lo curioso de esta historia es que rechazó un club de primera división por ir a uno que disputaba entonces Segunda. Pero al final, el dinero siempre pesa demasiado. A lo largo de aquella temporada logró un período de imbatibilidad de 687 minutos. Carlos era un portero con una personalidad particular. Por ejemplo, cuando la holgazanería le impedía tirarse en los entrenamientos, dividía los disparos de sus compañeros en dos grupos: parables e imparables. Pero ‘El Loco’ pasó a la historia, no por sus aptitudes como portero, sino por ser el lanzador de penaltis del equipo en la temporada 1976-77. “En un entrenamiento le dije a Carmelo Cedrún, que era el entrenador, que me dejara probar, que yo tenía buena técnica, le pegué, marqué y me dijo que yo sería el lanzador”, explicaba en Marca. Es el guardameta que más goles ha marcado en la historia de la Liga.

19 de septiembre de 1976. Balaídos se preparaba para recibir a la Real Sociedad. Uno de los partidos claves para comprender el éxito de Fenoy, un balance entre saber mantener su portería a salvo mientras conseguía penetrar la contraria. El partido comenzó desfavorable para él. Acebal Pezón pitó un penalti a favor de los ‘txuri-urdines‘. Muruzabal era quien se preparaba para lanzarlo. Y Carlos lo paró. Ya en la segunda parte, la situación se revirtió para los celestes. Un penalti a su favor. Era la tercera jornada de liga y la afición celtista todavía no había visto a su portero en acción. La grada enloqueció al verlo correr hacia el campo contrario. Y más todavía, cuando se apresuraba a disparar. Bajo los tres palos, Arconada, uno de los porteros referentes de aquel entonces. Contrariamente a lo que pensaban, marcó. Era el primer gol que conseguía como profesional. Fenoy ya tenía su primera víctima. Un único gol en los 90 minutos que les daba la victoria y el papel de héroe a ‘El Loco’.

3 de octubre de 1976. Un nuevo partido en el que el guardameta se llevaría todo el protagonismo. En esta ocasión se enfrentaban al Elche en casa. Fueron precisamente los visitantes los que se adelantaron en el marcador con un gol de Félix Palomares en los primeros minutos de partido. Permaneció el mismo resultado de la primera parte, hasta que, a principios de la segunda, el árbitro pitó penalti a favor de los celestes. Lo chutó Carlos y acabó en gol. Otra vez Fenoy era quien conseguía arrancar algún punto del partido. Volvía a ser el ídolo de los celestes.

24 de octubre de 1976. Séptima Jornada. No fue un día fácil en Vigo. Un diluvio había convertido Balaídos en una piscina. Desde el mediodía, los bomberos acudieron al estadio a vaciar el agua. Los jugadores salieron al campo sobre una superficie de ladrillos y maderas para evitar el gran charco que se había formado entre el túnel de vestuarios y el terreno de juego. Fenoy, Igartua, Villar, Santomé, Manolo, Castro, Suárez, Juan Fernández, Sanromán, Poli y Mori eran los once elegidos de Carmelo Cedrún. Para las Palmas era un día complicado, sus futbolistas no estaban acostumbrados a jugar en estas condiciones y hubo algunos cambios en la alineación: Carnevali, Paez, Enrique Wolff, Martín, Castellano, Robaina, Félix, Juani, Brindisi, Morete y German Dévora. Tras un día ajetreado en la ciudad, finalmente el árbitro pitaba el inicio del partido. Un encuentro, en pricipio, muy tranquilo. Y en el minuto 77 llegó la oportunidad del Celta, y concretamente de Fenoy. Leonardo Sotó pitó penalti a su favor. Volvió a ser Carlos quien lo disparaba. Y lo marcó. Anotar en Balaídos se estaba convirtiendo en una tradición para el argentino.

7 de noviembre de 1976. Novena jornada. Celta -Real Madrid. Aquel día no se podía considerar que era césped el terreno en el que jugaron en Balaídos. Las lluvias habían invadido Vigo en las últimas semanas. Y aquello que en un inicio era hierba acabo convirtiéndose en un terreno fangoso. Al final, más que un partido de fútbol, acabó siendo una lucha interna para mantener el equilibro con la pelota y no acabar en el suelo, sobretodo para los madridistas. Los celestes tenían el control del partido porque sabían como jugar en un campo con esas condiciones. Los de Miljanic se conformaban con intentar elevar la pelota sin éxito. El primer gol de los locales llegó en el minuto 35 por obra de Del Cura. Las opciones que tuvieron los visitantes de marcar fueron escasas. Dos remates de Santillana y Vitoriá en los minutos 40 y 52 y poco más destacable. En el minuto 87, llegaba otra ocasión para el Celta. José García Carrión pitaba penalti a favor de los celestes. Fenoy se dirigía hacia el otro área. Bajo palos, Miguel Ángel. Consiguió pararlo pero el posterior remate de ‘El Loco’ acababa dentro. Era el cuarto gol de Fenoy en liga.

Sin embargo, para volver a ver otro gol del argentino tenemos que remontarnos a la jornada 24 de liga. 27 de febrero de 1977. Otra vez jugaban contra las Palmas. Pero en el Insular hubo un panorama muy diferente al que se había vivido en Balaídos. Las cosas se inclinaron desde el principio muy negativamente para los celestes. Un doblete de Fernández antes del minuto 17 no auguraba una perspectiva demasiado positiva. Sin embargo, un penalti para los vigueses podía cambiar el rumbo del partido. Otra vez, dispuesto a pararlo Carnevali, quien ya había sufrido a Fenoy en la séptima jornada de la liga. Pero la historia se repetía, Fenoy le marcaba por segunda vez en aquella temporada. Había una opción de remontada hasta el minuto 31, cuando Juan marcó un gol en propia puerta y las opciones de ganar aquel partido volvían a complicarse. A lo largo de la segunda parte, la situación simplemente empeoró. Dos goles de Juani y Morete dejaban el partido 5-1. Ya se olía el descenso del Celta.

La temporada acabó con el Celta en penúltimo lugar, y por lo tanto, despidiéndose de primera división a la que no volvería hasta el cabo de dos años. Sólo marcaron 22 tantos en 32 jornadas. El hecho de que Fenoy fuese el pichichi del equipo mostraba la gran crisis en la que estaba inmersa el equipo y el club. El argentino prolongó su etapa en Vigo durante dos temporadas más, una más en segunda hasta el ascenso a primera. El momento que marcó su salida del club tuvo lugar en la sexta jornada de liga 1979-80. Se enfrentaban al Alavés. Tras haber sido derrotados 2-0, al finalizar el partido, toda la grada del pitó al unísono mientras abandonaba el campo. El argentino no se conformó con retirarse en silencio. Justo antes de desaparecer se dirigió con un corte de mangas a la afición celeste. Se acababa una época siendo el líder admirado de Balaídos. El Real Valladolid le esperaba.