Nueva jornada de Europa League y otra ocasión para conocer a un club alejado de los focos. Cuando escuchamos hablar sobre la liga suiza, en caso de que así sea, los primeros nombres que nos vienen a la mente son el Basilea, el Grasshopper, el Young Boys, el Zürich e incluso el Servette. Sin embargo, aquí hemos venido a hablar sobre el FC Lugano. La historia del equipo, que juega sus encuentros cerca de la frontera con Italia, tiene más páginas tristes que felices, sobre todo teniendo en cuenta que sus únicos tres títulos de liga se remontan a 1938, 1941 y 1949. Desde entonces tan solo ha ganado un par de copas nacionales. Desde luego, en su palmarés figuran más disgustos que trofeos.

Lugano es una ciudad con más de 68.000 habitantes que está construida en la orilla del lago al que da nombre. Teniendo en cuenta ese número de población, estamos ante la ciudad más grande de habla italiana lejos de la península itálica. El FC Lugano fue fundado en 1908 y pese a haber conquistado tres títulos de liga, el club con más éxitos de la ciudad es el de hockey hielo. Por lo tanto, se trata de un club centenario, y el que más éxitos posee de toda la zona italiana de Suiza, pero tampoco es un equipo de vida o muerte para sus vecinos. De todas formas, teniendo en cuenta las situaciones que ha vivido este club en las dos últimas décadas, es todo un triunfo que en 2019 esté jugando la Europa League. ¿Por qué decimos esto? Bueno, básicamente porque en el año 2004 tuvo que ser refundado como AC Lugano. Hasta aquí lo ‘normal’. Ya sabéis, típico equipo con grandes deudas que va perdiendo categorías hasta desaparecer. Pero no, la historia del conjunto suizo es algo más trágica.

En el año 2002 el que fuera presidente del Lugano, Helios Jermini, fue encontrado muerto dentro de su automóvil. El coche estaba dentro de las aguas del lago Lugano. Al ser un hombre multimillonario, la policía no descartó ninguna hipótesis, por eso mismo tardó varios días en confirmar su desaparición. ¿Por qué no descartaron ninguna hipótesis? Porque en 1995 el millonario y mecenas del club de hockey hielo de Lugano, Geo Mantegazza, fue secuestrado y liberado a las 36 horas en Vaduz. En esta ocasión la historia terminó bien (aunque se tuvieron que pagar varios millones de francos suizos por su rescate). Sin embargo, Jermini fue encontrado muerto. El presidente del club tenía una reunión de negocios en Milán y nunca se llegó a presentar. Siempre solía ir con un chófer a ese tipo de reuniones, excepto aquel día. Al parecer, leyendo los medios de la época, pudo quitarse la vida ya que las deudas que poseía en el FC Lugano eran terribles.

Tras este trágico suceso la deuda no hizo más que aumentar. Hasta tal punto que un año después, en 2003, tuvo que retirarse del torneo y fue expulsado de todos los campeonatos nacionales, pese a ser degradado varias categorías. El histórico club tuvo que volver a nacer desde la cuarta división suiza con un equipo sub-21. Ya en 2006 entra en escena un viejo conocido: Enrico Preziosi. El actual presidente del Genoa compró el club suizo por dos millones de francos suizos, aunque posteriormente delegó sus funciones como máximo mandatario. Durante años ha estado a la deriva hasta que en 2015 ha vuelto a la Super Liga. Desde entonces, el FC Lugano ha mezclado buenas temporadas, como por ejemplo la pasada, con otras más irregulares. El curso pasado quedó en tercera posición, con plaza directa en la Europa League, pero a 25 puntos del Basilea ya  45 del Young Boys. Esa es la diferencia real que hay en el campeonato suizo.

A lo largo de su historia ha disputado varias competiciones europeas y se ha medido a grandes equipos del continente, como por ejemplo el Barcelona, el Real Madrid o el Shakhtar Donetsk. Además, puede decir que en la UEFA de 1995/1996 se cargó al Inter. Aunque bueno, muchos clubes modestos pueden afirmar eso mismo sin pestañear. Hace tan solo un par de temporadas jugó también la fase de grupos de la UEL, quedando eliminado en tercera posición. Pese a haber evitado a los cocos de la competición, el Lugano está dispuesto a plantar cara a Copenhague, Malmö y Dinamo Kiev. Sus hinchas miran al pasado, hace no tanto, y ya cualquier situación les parece cómica o fácil de superar: están hechos para resistir ante todos y ante todo.