Nadie dijo que iba a ser fácil. Moi sabe perfectamente en qué consiste esta frase. Creció en la cantera del ‘submarino amarillo’, incorporándose cuando apenas tenía once años desde el CD Tháder. Era un niño que tenía entre ceja y ceja triunfar en el equipo que le había dado la oportunidad de dar un salto cualitativo a su carrera.

Pasaron las temporadas, y el chaval se hizo mayor escalando por las categorías inferiores del conjunto castellonense hasta llegar al filial. Una vez aquí, despuntó como una de las jóvenes perlas de la cantera ‘grogueta’ y, en 2011, llegó su oportunidad en el primer equipo. El técnico Juan Carlos Garrido vislumbró mimbres de gran futbolista en aquel imberbe de 17 años y apostó por darle minutos en La Rosaleda contra el Málaga. Salió en la segunda mitad, aún se le denotaban ciertas carencias propias de la edad y de los nervios, pero ya era un gran paso para él poder pisar el césped como parte del once del Villarreal. Aquella campaña disfrutó de otro encuentro más con los mayores, pero, sin embargo, también le tocó vivir dos descensos. El ‘submarino amarillo’ bajó a Segunda y, por tanto, el filial, que estaba en la categoría de plata, también naufragó a la Segunda División B. Fue una desgracia para la ciudad, pero, quizás, a él no le fue tan mal, ya que disfrutó de más minutos.

En la siguiente temporada, Moi alcanzó la mayoría de edad y no hubo mejor forma para celebrarlo. Disputó 24 partidos, 16 de ellos como titular, y marcó un gol. Sin duda, recibir una clase magistral en Segunda con esta edad siempre viene muy bien. El Villarreal ascendió a Primera y, con él, un jugador que ya se estaba curtiendo en muchos campos de la geografía española. Aún con ficha de filial, el centrocampista continuó demostrando que debía tener más oportunidades y, en la temporada 2013-2014, tuvo muchos minutos en un total de 19 encuentros; e incluso vio puerta en dos ocasiones.

 

Nadie esperaba un regreso así. En cuatro partidos de liga, el centrocampista se ha confirmado como una de las revelaciones, con dos goles y dos asistencias

 

La posterior campaña, ya con 20 años, Marcelino García Toral, caracterizado en su etapa en la entidad ‘grogueta’ por apostar por los chavales jóvenes, depositó toda su confianza en él. En su conocido sistema 4-4-2, Moi jugaba como interior derecho, ayudando mucho al lateral Mario Gaspar en tareas defensivas. No obstante, pese a estar concentrado en este objetivo, también le dio tiempo para destaparse un poco más como goleador, marcando cuatro dianas en dicha temporada. Su máximo registro en su carrera en la élite del fútbol.

El siguiente año, el equipo de su vida le cedió al Getafe para que tuviera más minutos, ya que con la irrupción tanto de Denis Suárez como de Samu Castillejo no iba a tener posibilidades en el centro del campo del entrenador asturiano. En el club madrileño, se observó una vertiente más ofensiva del futbolista de Rojales, ya que ocupaba la posición de extremo derecho, y así, olfateó el sonido de la red de la portería contraria en dos ocasiones. Pese a tener más minutos en esta cesión, el club azulón descendió a Segunda. Y después de este periplo, el Villarreal dejó marchar libre al que había sido la gran promesa de la cantera ‘grogueta’.

El Sporting de Gijón fue su destino. Aquí pasó un año y medio de su vida, en el que disputó una temporada en Primera, donde volvió a vivir el amargo trago de un descenso, y jugó medio año en la categoría de plata en El Molinón. Se vio a un Moi más asistente, dando a sus compañeros el placer de anotar una diana en un total de seis ocasiones. El Huesca, que también estaba en Segunda, se percató de su potencial y se interesó por él en enero del 2018. En Gijón decidieron cederlo un año y medio allí, donde el chaval, que creció como futbolista a 380 kilómetros de distancia, fue artífice y protagonista del ascenso histórico del club oscense a la máxima categoría del fútbol español. 17 encuentros, un gol y cuatro asistencias. Estos son los registros de Moi en el medio año que pasó en Segunda en El Alzoraz. Una vez en Primera, solo se perdió dos partidos de los 38 de la Liga. Indiscutible en los planes del Huesca por mantenerse, se confirmó como uno de los futbolistas más asistentes de Primera. Regaló nueve goles a sus compañeros, aunque no pudo evitar el regreso de los oscenses a Segunda.

Ya en este verano, cuando Moi volvía a Gijón para incorporarse a los entrenamientos, recibió una llamada muy esperada. El club de su vida volvió a por él, después de tres años cociéndose como futbolista en otros clubes. La entidad de Fernando Roig pagó 1,3 millones de euros al Sporting y el joven alicantino, ya con 25 años, ha llegado para quedarse.

Nadie esperaba un regreso así. En cuatro partidos de liga, el centrocampista se ha confirmado como una de las revelaciones, con dos goles y dos asistencias. La confianza de Javier Calleja fue clave en esta operación retorno y es fundamental para que el jugador se sienta cómodo en el jardín de su casa, en el Estadio de la Cerámica. Un campo donde había soñado asentarse desde los once años, con la edad con la que llegó al ‘submarino amarillo’. Ahora, es el capitán inesperado de un navío que espera atracar en el anhelado puerto de Europa el año que viene.