Hace diez años, marcaba hat-tricks al Carriolense en Primera Andaluza. Hace tres, después de haber probado suerte en hasta ocho clubes de Tercera División y Preferente de Castilla y León, acababa su aventura en el Atlético Tomelloso y volvía a su Linares. El pasado curso, rechazaba la oferta más tentadora de su carrera, con billete a San Fernando -entrenado por su actual entrenador, Alberto González-, y meses después conseguía subir por primera vez a Segunda División B. Este año, va camino de celebrar su cuarto ascenso en las cuatro temporadas que ha vestido la azulilla. Aunque lo parezca, no es la historia de Bruce Wayne. Tampoco la de Royston Drenthe, ahora en el Racing Murcia. Es la crónica de un minero del fútbol que ha sabido buscar su suerte: Rosendo Alarcón Alarcón, ‘Chendo’, el ‘Tigre’ del Linares Deportivo. “Cuando recibí la propuesta del San Fernando decidí que lo más importante era estar en mi casa, con los míos. No todo es el dinero”, explica.

A sus 33 años, el delantero de Torreblascopedro (Jaén) vive sus mejores días como futbolista. Y es que el Linares Deportivo, que partía con el objetivo de la salvación, se ha propuesto escribir una página grande en sus nutridos 112 años de historia. El pasado 21 de marzo, después de obtener la segunda posición en la fase regular del Grupo IV de Segunda División B -por detrás del UCAM Murcia-, el Municipal de Linarejos celebró el ascenso del cuadro azulillo a Primera División RFEF, la tercera máxima categoría que ha introducido el remodelado sistema de fútbol español a partir de la temporada que viene. Y el sueño no se quedaría ahí, sino que escalaría a cotas mayores. Porque el gol de Hugo Díaz ante el San Fernando CD (1-1) en la cuarta jornada de la segunda fase aseguró una plaza en el play-off de ascenso a Segunda División. A falta de la última jornada, los de Alberto González son líderes del Grupo IV-C de la categoría de bronce con un punto de distancia respecto al UCAM Murcia y se jugarán el campeonato (que no consiguen desde 1980) frente al Atlético Sanluqueño de Dani Güiza. Los andaluces ya saben que están a 180 minutos de llegar al fútbol profesional, un hito que la ciudad no pelea desde que el extinto CD Linares jugara frente al Zamora CF (1-1 y 1-2) el último play-off de ascenso a la categoría de plata hace 13 años. Además, el equipo minero lo hará evitando pasar como tercer clasificado, cosa que le permitirá esquivar a otros líderes de grupo en el primer envite de las eliminatorias que se disputarán entre el 15 y el 23 de mayo en Extremadura. “La clave de este gran año ha sido la unión del vestuario y el gran trabajo del cuerpo técnico. Este éxito es de todos”, expresa Chendo.

Un club superviviente

Lo cierto es que el camino del Linares Deportivo para volver a codearse con los grandes equipos que juegan en el barro de la Segunda B no ha sido nada sencillo. Y es que Linares, una de las ciudades de España más castigadas por el paro, ha tenido que superar dos refundaciones. Pese a que la riqueza minera de la zona atrajo a varias comunidades inglesas durante el último tercio del siglo XIX, no hay constancia de ninguna organización deportiva oficial hasta 1909. La Sociedad Gimnástica Linarense fue la raíz sobre la cual se cimentaron otros tantísimos proyectos que fueron desde el Titán de Linares hasta el Santana Club de Fútbol. Fue en 1961 cuando el fútbol linarense cogió un nuevo impulso: el nacimiento el Linares Club de Fútbol, el equipo que llevó a la gloria a la ciudad consiguiendo por primera vez en su historia el ascenso a Segunda División en 1973 (precisamente en la localidad pacense de Almendralejo, una de les sedes del play-off de esta campaña). Aunque el sueño fue efímero -descendió la temporada siguiente como colista-, solo tardó siete años en volver a la segunda máxima categoría del fútbol español, logrando mantenerse durante cuatro temporadas.

Sin embargo, en 1990 llegaría el primer soponcio. La escasez de recursos económicos obliga a la entidad a descender administrativamente a Tercera División. El Linares CF, el club más popular de la ciudad, desaparece. Lejos de abandonar su pasión por el deporte rey, la entidad se renombra bajo el nombre de Club Deportivo Linares. Entre 2006 y 2008, aunque sin éxito, el conjunto minero vuelve a disputar el play-off de ascenso a Segunda División. Pero 2009 vuelve a ser otra fecha negra en la contrastada y nostálgica historia de Linares. Como el Linares CF, el CD Linares vuelve a hundirse en las aguas del Guarrizas. El club se declara insolvente y entra en concurso de acreedores. Las deudas vuelven a amenazar a una ciudad que siente que el fútbol, más allá de plomo y olivos, es el motor de su gente. Nada más lejos de la realidad. Tras dos desapariciones, el fútbol resurge de sus propias cenizas en la ciudad y nace el actual Linares Deportivo -primero llamado Asociación Deportiva Linares-. Otra vez empezar de nuevo. Alegría por seguir viviendo.

La entidad azulilla inició su nueva aventura compitiendo en Primera Provincial Andaluza y, peldaño a peldaño, fue escalando hasta llegar a Tercera División en apenas cuatro años. Fue en 2015 cuando Fran Carles quiso abrir el camino de vuelta a Segunda División B. El solitario gol que anotó en Linarejos (1-0) en la ida del play-off ante el Castellón precedió a una tarde mágica en Castalia (0-2), que significó el regreso del equipo minero a la categoría de bronce tras sobrevivir a su segunda refundación. Aun así, la realidad del fútbol de Linares volvería a sufrir otro duro varapalo. El 8 de julio de 2016, la ciudad lloró la trágica muerte del Eterno Capitán, el pilar que había sustentado el proyecto del nuevo Linares Deportivo durante siete años. Fran Carles dejó huérfana a una afición azulilla acostumbrada a las adversidades. Su leyenda, igual que la de otros iconos del fútbol como Dani Jarque, Johan Cruyff o George Best, se convirtió en figura frente al estadio al que brindó tantas tardes de alegría. Y esa misma temporada, la 2016-17, la crueldad de los hechos vuelve a empujar al equipo andaluz a las catacumbas de la Tercera División.

La vuelta del ‘Tigre’ a Linarejos

En esa tesitura, el Linares Deportivo volvía a demandar jugadores que representaran más que nunca la esencia del club. Y quién mejor que Chendo Alarcón, un hombre de la tierra que ya se había curtido en minas cuando el Linares jugaba en Primera Andaluza y sabía lo que era ascender con la azulilla. “El Linares es el equipo de mi vida”, asegura el ariete. Después de haber pasado por Martos CD, Mar Menor CF, SD Formentera, Atlético Mancha Real, CD Navega, Almagro CF, CF Motril y Atlético Tomelloso, el ‘Tigre’ volvió a Linarejos en mayo de 2018. Y poco tardó en demostrar que, a base de humildad y trabajo, podía ganarse un sitio en el once por delante de delanteros que venían con la vitola de titulares. Necesitó cinco partidos para marcar su primer hat-trick en Tercera División con la azulilla (1-4 frente al Alhaurino) y, esa misma temporada, fue el pichichi del equipo con 24 dianas. Especialmente recordado fue el penalti decisivo que marcó ante el Moralo CP en la semifinal del play-off de ascenso a Segunda División B después de que los extremeños se impusieran por 2-0 en el partido de ida. En la vuelta, el Linares Deportivo obró la gesta de remontar la eliminatoria con una afición que llevó en volandas al equipo. Chendo forzó la prórroga en el descuento y, desde el punto fatídico, metió al conjunto minero en la final del play-off cerrando una noche histórica en el vetusto Linarejos. “Jamás olvidaré ese partido”, asevera el ‘Tigre’. El desenlace, aun así, no acabaría siendo el esperado. El CF La Nucía, en el Estadio Olímpico Camilo Cano, privó a Linares de volver a disfrutar de un ascenso a 2ªB con un gol en el 89’ (0-0 y 2-1). “Aquella final fue de lo peor que me ha pasado en el fútbol, pero esa derrota me hizo más grande”, apostilla Chendo.

“El pasado es tu orgullo, el presente es todo tuyo, no te rindas y lucha hasta el fin”. Chendo y Linares quisieron llevar por bandera la versión moderna del himno del club. Y lo que sucedió la temporada siguiente fue buena prueba de ello. El ‘Tigre’ volvió a rugir (de nuevo máximo goleador del equipo con 16 goles) y, después de la pérdida de Fran Carles, la ciudad comprendió que el legado del linarense no yacía en cuerpo, sino en alma. Tras realizar una temporada de ensueño, el Linares Deportivo fue uno de los cuatro equipos que subió a Segunda División B al no poder disputarse la fase adicional de ascenso de Tercera División por la detección de varios casos positivos por COVID-19. La desdicha se tornó en esperanza. El barro ya no amargaba. Y el bronce, como para el resto de la ciudad, se convirtió en agua de mayo para Chendo. Ahora, empatado a goles con Fran Carles como azulillo (56), el ‘9’ del Municipal de Linarejos quiere reencarnar el espíritu de aquella mano que indica al cielo en la puerta del estadio. Regalar al Eterno Capitán y a la entidad el tercer ascenso a la categoría de plata en sus 112 años de historia. “Sueño con marcar el gol del ascenso, sería como una lotería para mí, pero el mérito seguiría siendo de todos. Subir a Segunda sería algo histórico”, concluye el ‘Tigre’. La vida, el fútbol, vuelve a dar otra oportunidad a Linares.

 


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Fotografía de Luiska Guillén.