La Copa África es Asamoah Gyan, los más de cuarenta años que arrastra el portero Essam El-Hadary, las múltiples selecciones que pasan por manos de Hervé Renard o el sueño de Aristide Bancé. Las selecciones africanas nos caen bien, su anarquía nos reconcilia con un fútbol en ocasiones más propio del amateur que del profesional. Y Burkina Faso es de mis favoritas. En 2013 estuvieron a un paso de lograr su primer título, tan solo Nigeria se detuvo en su camino. Un subcampeonato donde Bancé fue claro protagonista de las semifinales. El tosco delantero es como Lukas Podolski, deambula hasta que suena la llamada de la selección. Es entonces cuando ruge, da lo mejor de sí e hiberna hasta el próximo gran torneo.
Llegó la primera llamada desde Alemania, en este caso quien contactó con él fue el Kickers Offenbach. Se trataba de un club modesto de la segunda división alemana, pero un gran paso en su carrera. Lo hizo realmente bien, y apareció la llamada del Mainz. Posiblemente su etapa en Maguncia sea la más prolífica de su carrera, donde mejor ha demostrado su nivel. El Mainz estaba también en la segunda división alemana, pero logró ascender en gran medida gracias a los 14 goles de Bancé. En Bundesliga perdió algo de protagonismo, pero aun así logró anotar 10 goles. Unas cifras más que respetables. Pero en la carrera del delantero siempre llega un momento en el que todo cae, por muy bien que vayan las cosas. Pidió un aumento salarial, correspondiente a su influencia en el equipo, pero el Mainz se lo denegó. Entonces llegó el Al-Ahli de Dubai, no pudo rechazar una oferta económica brutal. En su mejor momento deportivo, en una de las grandes ligas de Europa, dejó todo de lado merced a un gran contrato. Decisión extraña pero muy respetable. En Dubai el nivel futbolístico era mucho menor, tan solo entrenaban una vez al día y a partir de las 20:00 debido al calor. Pero, ¿con qué otra leyenda coincidió el bueno de Aristide? Con el gran Fabio Cannavaro. Se juntaban dos carreras en un momento opuesto, el defensa italiano en busca de su último gran contrato y el delantero logrando su primer pelotazo.
Tras dar más vueltas que un tiovivo, volvió a África. Se convirtió en jugador del Chippa United de Sudáfrica. El nombre del equipo no parece muy tentador, ni de fiar. Tal cual, se convierte en el tercer club con impagos. Bancé puso el caso en manos de la FIFA y salió de allí. Harto de tanto timo, tan solo quería un destino en el que preparar la CAN de 2017 y cobrar de forma regular. El dinero ya no era lo importante, ya tenía un colchón más que considerable. Así es como acabó en el FC Riga. El fútbol letón es la última frontera. El salario era bajo, pero al menos tenía la seguridad de los pagos y pudo jugar. Antes de esta Copa África firmó por el club ASEC Mimosas de su Costa de Marfil natal. En definitiva, Aristide Bancé ha convertido sus equipos en trampolines necesarios para jugar con Burkina Faso. Y ha hecho goles en todos ellos, se nota que Aruna Dindane es su cuñado. Ojalá el destino le guarde una gran sorpresa y pueda ser campeón del continente, se lo merece. No olvidéis la lección del texto: nunca os fiéis de un equipo llamado Chippa United.
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