No, los partidos no empiezan cuando el árbitro pita el inicio del juego. Preparar algo para picar, colocar las bebidas, discutir sobre quién va a ganar o no y esperar a que lleguen los amigos forman parte de una costumbre (no solo española) que ha sobrevivido a todos los cambios tecnológicos.
La manera de consumir fútbol, sin embargo, sí ha cambiado. Hoy es posible ver todo el fútbol desde casa con una calidad de imagen impensable hace unas décadas, acceder a diferentes competiciones y seguir encuentros prácticamente a cualquier hora.
Durante generaciones, seguir un partido significaba acercarse a una radio. Después llegaron la televisión, las retransmisiones en color, los canales especializados y finalmente las plataformas digitales.
La radio obligaba a imaginar cada jugada. La televisión convirtió el fútbol en una experiencia visual y la alta definición ha llevado ese cambio mucho más lejos.
Las emisiones 4K pueden alcanzar una resolución de 3.840 × 2.160 píxeles, cuatro veces el número de píxeles de una imagen Full HD de 1.920 × 1.080. En televisores de grandes dimensiones, la diferencia permite apreciar mejor jugadores, movimientos del balón y detalles del terreno de juego.
La transformación no afecta únicamente a la imagen. También ha cambiado radicalmente la cantidad de partidos disponibles para un aficionado.
Hace unas décadas, determinados encuentros internacionales apenas tenían presencia televisiva. Ahora resulta habitual seguir campeonatos nacionales, torneos europeos y otras grandes ligas sin abandonar el salón.
Esta abundancia también ha modificado el ritual. El partido ya no tiene por qué verse en solitario, aunque cada espectador disponga de su propia pantalla. Reunirse alrededor del televisor continúa siendo una excusa para compartir los noventa minutos y comentar cada decisión arbitral o cada ocasión fallada.
La televisión por Internet ha introducido un problema que resulta especialmente evidente durante los grandes partidos: la latencia. Un vecino puede celebrar un gol mientras nuestra pantalla todavía muestra la jugada anterior.
La velocidad importa, especialmente cuando varios dispositivos utilizan simultáneamente la conexión. Pero los megabits contratados no son el único factor. También intervienen la estabilidad de la red, el servidor de la plataforma, el dispositivo utilizado, el Wi-Fi y el sistema empleado para distribuir la señal.
Cuando sea posible, conectar el televisor o reproductor mediante cable Ethernet puede aportar mayor estabilidad que depender exclusivamente de una red inalámbrica saturada. También ayuda evitar descargas pesadas durante el encuentro y mantener actualizados router, aplicaciones y dispositivos.
Una pantalla correctamente configurada, una conexión estable y tener preparada la retransmisión antes del comienzo evitan buena parte de los problemas. Conviene comprobar con unos minutos de margen que la aplicación funciona y que la cuenta está correctamente iniciada.
Después queda lo verdaderamente importante: sentarse, disfrutar y compartir el partido. Porque hemos pasado de imaginar goles a través de una radio a contemplarlos en pantallas 4K eso sí, en compañía.
Durante mucho tiempo, la relación entre un aficionado y el fútbol tenía un ritmo bastante…
Charlamos en Florencia con ‘Batigol’, capitán de la Fiore noventera. El argentino es una de…
A los 40 años, Enric Gallego ha descorchado un nuevo curso en Segunda con cifras…
El tipo, a sus 37 años, cabalga por Riazor como si todavía fuera un chaval…
¿Cómo consiguió Bolivia tumbar la prohibición de la FIFA? ¿Realmente existe ventaja por jugar en…
Un club tan especial, como una basílica, no lo construye una inteligencia perfecta. Porque la…