1992 | Real Murcia

El Real Murcia, el conjunto que más veces ha jugado y ha sido campeón de Segunda División (8) se convirtió en 1992 en el primer club del fútbol español en sufrir un descenso administrativo por no transformarse en Sociedad Anónima Deportiva, como dictaba la Ley del Fútbol estrenada aquel mismo año. No logró el capital social que se exigía y por lo tanto tuvo que ‘reiniciarse’ en Segunda B.

1993 | CE Sabadell

Cuando el CE Sabadell se transformó en Sociedad Anónima Deportiva, en 1992, nadie podía imaginarse que su trayectoria económica y deportiva se vería gravemente afectada. Instalado en Segunda desde hacía cinco años y con dos temporadas en Primera en el recuerdo (86-87 y 87-88), arrancó el curso 92-93 con optimismo. Pero unos duros contratiempos financieros pusieron en jaque a la entidad arlequinada y esa incertidumbre se filtró en el vestuario, dando como resultado un descenso inapelable a Segunda B -quedó último-. Nunca llegó a jugar en esa división: los impagos a varios jugadores hicieron saltar las alarmas y se le aplicó un nuevo descenso, esta vez administrativo, a Tercera. Perder dos categorías en un año puso en sobreaviso a otros clubes.

1994 | Real Burgos

El Real Burgos CF siguió la estela de los primeros conjuntos españoles descendidos por motivos económicos. Un récord de dudoso honor que, para más inri, llegó inmediatamente después de la etapa más exitosa del club. El cuadro burgalés arrancó su trienio mágico en 1990, debutando en Primera e instalándose en la máxima competición nacional hasta la 92-93. Las dos primeras temporadas fueron excelentes pero en la tercera ya no le quedaron fuerzas para sobrevivir. De vuelta a Segunda, todo fueron problemas. A la grave crisis económica se le unió una compleja renovación de la plantilla que hizo que el equipo bajara directamente al pozo de la Segunda B. La entidad no supo hacer frente a los impagos y la Ley del Fútbol, que obligaba a los conjuntos a convertirse en SAD, terminó de rematarle. La sanción para un club que llegó a declararse en quiebra fue el descenso administrativo a Tercera, castigo que el Real Burgos ni siquiera cumplió inmediatamente. Dicho de otro modo: su deuda era tan abismal que la Federación Castellano-Leonesa le impidió inscribirse en la categoría. Tras un año en blanco, el equipo burgalés logró un permiso para competir en el Grupo VIII de Tercera pero, en la temporada 96-97, una orden judicial volvería a negarle su participación. Tras 15 largos años en silencio tratando de reducir la deuda acumulada, en 2011 el club regresó a los terrenos de juego para competir en la categoría más baja de Castilla y León.

2000 | CP Mérida y CD Logroñés

Segundo enero del nuevo siglo. Se abre una de las puertas del viejo estadio de Las Gaunas y por ella empiezan a desfilar, con la cabeza gacha y a paso lento, todos los integrantes del primer equipo del CD Logroñés. Llevan cuatro días encerrados en el campo y están exhaustos. “Hacía muchísimo frío; había goteras y humedad; dormíamos en sacos de dormir y colchones, en las camilla de masaje y en el antepalco… Lo pasamos fatal, pero es que no aguantábamos más“, recuerda un tiempo después a la prensa Jordi Bretón, extremo de los riojanos, sobre esa singular protesta que llevaron a cabo los futbolistas para exigirle al club que les abonase las cuatro nóminas que se les debía. Más tarde se supo que muchos de esos mismos jugadores vivían apelotonados en varios pisos que pagaban con el dinero que dejaban en una cajilla los aficionados durante los domingos de partido. Fue aquella una época negra para el fútbol de Logroño. Una agonía que ya se había materializado unos meses antes con un doble-descenso fulminante: se resbaló de Segunda a Segunda B por deméritos deportivos, y acto seguido se cayó al pozo de Tercera por problemas económicos. La deuda, siempre la deuda. La misma que obligaría al CD Logroñés a bajar la persiana definitivamente el verano de 2009. El CP Mérida fue el primer equipo extremeño en debutar en Primera y el primero en sufrir su vuelta a la realidad. La aventura fue como ir en una montaña rusa, pues en cuatro años se encadenaron dos ascensos con dos descensos. A la práctica, estuvo dos temporadas en la máxima competición nacional (95-96 y 97-98). A su vuelta a Segunda, todo cambió: los excesos económicos y la exigencia de algunos sueldos ahogaron las arcas de la entidad hasta el punto de desaparecer en septiembre del 2000, dos meses después de que la LFP lo hubiera descendido a Segunda B. El Mérida Promesas, filial del club y encargado de dar continuidad a la entidad, tampoco tuvo una trayectoria plácida. En el año 2009, y rebautizado como Mérida Unión Deportiva, fue descendido a Tercera División por impagos a sus futbolistas. La historia de nunca acabar.

2003 | Real Oviedo y SD Compostela

A José María Caneda le sobraron agallas cuando le tocó vérselas con Jesús Gil y Gil en las puertas de la sede de la LFP, pero le faltó palabra cuando en el curso 2002-03 tuvo durante cinco meses a la plantilla del ‘Compos’ sin cobrar su salario. Pinillos, Lima, Maikel y compañía hicieron malabarismos con los bolsillos vacíos para acabar dejando al equipo noveno en Segunda. La gesta, sin embargo, no bastó para salvar el naufragio. A finales de curso, Caneda -que no tardaría en volver- colgó los guantes (de boxeador) y la cara dura, pero la entidad no pudo hacer efectivo el pago requerido para mantenerse en la categoría de plata. Su descenso administrativo a Segunda B fue un amargo preludio de lo que sucedería en Compostela un año más tarde: el equipo quedó penúltimo y bajó a Tercera, y de ahí otra vez los males económicos le relegaron a Regional Preferente. La junta general de accionistas aprobó entonces liquidar la institución, que pese a ello resurgiría al cabo de poco. No fue garantía de nada: los números rojos seguirían persiguiendo al nuevo ‘Compos’ durante las siguientes campañas. Justo cuando se hizo oficial la sanción administrativa al SD Compostela, al Real Oviedo se le estaba a punto de expirar la moratoria de pago que se le había concedido. Finalmente tampoco hubo milagro en el Carlos Tartiere. Pese a que se consiguió un principio de acuerdo entre directiva y jugadores sobre la cantidad total que debía abonárseles a estos segundos, el vaso se colmó al no decretarse un aval que les garantizase a los futbolistas ese cobro. El 2 de agosto de 2003 el club fue descendido administrativamente por primera vez en sus 77 años de historia. La Tercera División esperaba a un ilustre en horas bajas, que tampoco conseguiría cortar su hemorragia interna durante los siguientes meses. Se empezarían a escribir a partir de entonces los capítulos más opacos de la memoria del Real Oviedo, que sólo hoy, y gracias a la persistencia de su inquebrantable afición, parece que empieza a sacar los pies del barro.

2006 | CD Badajoz

El CD Badajoz nunca ha jugado en Primera y, sin embargo, muchos son los aficionados que lo recuerdan con cariño, sobre todo a raíz de su ascenso a Segunda, en 1992. Una categoría que no dejaría escapar hasta 2003. En estos largos y prósperos once años, hubo de todo. El club se convirtió en SAD, se rozó un ascenso a Primera, se aumentó el capital social por encima de los 100 millones de pesetas y la administración cambió de manos en varias ocasiones: de un presentador argentino a Javier Tebas y del actual presidente de la LFP a un empresario portugués. En 2006, y con el equipo en Segunda B, el club fue descendido administrativamente a Tercera por impagos. Pero el Decano del fútbol extremeño no se dio por vencido y en 2010 recuperó la categoría tras una temporada de récord. Ni dos años duraría la alegría en el Nuevo Vivero; a finales de la temporada 2011-12, el club desaparecería en medio de una crisis institucional y financiera y sin el indulto solicitado a Hacienda y la Seguridad Social.

2007 | CF Extremadura

Otro equipo extremeño que pagó el peaje económico de competir en la ‘liga de las estrellas’. El CF Extremadura solo estuvo dos temporadas en Primera (96-97 y 98-99) y, como el CP Mérida, se dio un baño de realidad al regresar a Segunda. De tanto ‘sube y baja’, acabó mareado. Y con la entrada del nuevo siglo, tropezó hasta caer en la Segunda B. El año 2007 la situación empeoró drásticamente. Tras media temporada sin cobrar, los jugadores no pudieron evitar bajar a Tercera, un descenso al que inmediatamente se le aplicaría otro de administrativo por culpa de una deuda millonaria. Los tres años que el CF Extremadura pasó en la Regional Preferente fueron un auténtico calvario. En 2010, con el equipo descendido a una categoría aun más baja, el presidente dejó el club en manos del ayuntamiento extremeño, que nada pudo hacer para salvar a este histórico.

2011 | Alicante, Castellón, CD Leonesa y Universidad de Las Palmas

El fútbol de la Comunitat Valenciana aún no ha olvidado aquel año 2011 que vio el descenso administrativo de dos de sus equipos más representativos que pasaron de un plumazo de Segunda B a Tercera. Fue el caso del Alicante CF y del CD Castellón. El Alicante Club de Fútbol, el decano de la provincia ya que fue fundado en 1918, llegó a jugar en cinco ocasiones en Segunda División, la última en 2008. Ese paso por la categoría profesional acabaría provocando su muerte, ya que una deuda insostenible provocó su descenso administrativo a Tercera en 2011. En mayo de 2014, el club fue liquidado mientras militaba en la Regional Preferente. Algo parecido le ocurrió al Club Deportivo Castellón, aunque con mejor final. En 2010, y después de cinco años en Segunda, no pudo evitar el descenso a la B. La afición soñaba con volver a recuperar rápidamente la categoría profesional, pero el equipo, al año siguiente, acabó en Tercera por culpa de las deudas con los jugadores a pesar de su décima posición final. El club estuvo al borde de la desaparición, pero la implicación de la afición permitió su salvación. Esta temporada ha sido campeón en Tercera División y, tras perder una primera eliminatoria contra el Linares, aún aspira a subir a Segunda B. La Cultural y Deportiva Leonesa, fundada en 1923, también bajó de Segunda B a Tercera en junio de 2011 debido a una deuda de casi 500.000 euros. En 2013, regresó a Segunda B y en esta categoría se mantiene todavía. El milagro del Universidad Las Palmas llegó a su fin en 2011. Fundado en 1994 como un club de amigos, su crecimiento fue meteórico y en 2000 alcanzó la Segunda División. Solo estuvo una temporada en el fútbol profesional, pero se mantuvo en los años siguientes como un clásico de la Segunda B. En 2011, una deuda de dos millones de euros lo condenó a Tercera a pesar de haber acabado la liga en la quinta posición. Desaparecido en ese momento, actualmente sobrevive como un equipo de veteranos.

2012 | Puertollano, Ceuta, Palencia, Denia y Poli Ejido

Al finalizar la campaña 2011-2012 en Segunda B, el Club Deportivo Puertollano, que nació en 1948 bajo el nombre de Calvo Sotelo CF y que llegó a jugar en Segunda División en los años 60, saboreando el ascenso a Primera, fue descendido administrativamente a Tercera División a causa de sus innumerables deudas. El club entró en proceso de Concurso de Acreedores y estuvo al borde de la desaparición, pero sobrevivió hasta conseguir otro ascenso a Segunda B en 2014. En ese momento, no pudo pagar el aval de 400.000 que exigía la Federación y se quedó en Tercera. El 15 de mayo de ese año, el CD Puertollano desapareció para empezar de nuevo desde la Segunda Autonómica con el nombre de Club Deportivo Básico Calvo Sotelo de Puertollano. En 2012, tampoco pudieron mantenerse en Segunda B a causa de las deudas con sus futbolistas la AD Ceuta, fundada en 1996 y que ahora juega en Tercera; el Club de Fútbol Palencia, que en enero de 2013 fue liquidado después de haber estado a punto de morir en dos ocasiones anteriores; y el CD Denia, club que tiene sus orígenes en los años 50 y que ahora milita en la Regional Preferente valenciana. El Poli Ejido tampoco se pudo salvar ese año después de haber estado a punto de descender en los despachos en el verano de 2010 y 2011. En diciembre de 2011, mientras jugaba en Segunda B, entró en subasta y, en enero de 2012, dio la carta de libertad a todos sus jugadores para acabar abandonando la competición. Se refundó con el nombre del CD El Ejido 2012 que ahora juega en Tercera.

2013 | Gimnástica Torrelavega, Salamanca, Guadalajara y Xerez CD

Especialmente doloroso fue el descenso administrativo sufrido por el Xerez CD a la conclusión de la temporada 2012-13. No tanto por la capacidad de sorpresa de la efeméride -aquello fue la crónica de una muerte anunciada- como por la cercanía de tiempos mejores -el equipo llegó a jugar en Primera en el curso 09-10-. El conjunto azulino, que debía dos millones de euros a Hacienda y acumulaba varios meses sin pagar a sus futbolistas, sobrevivió en Segunda hasta el 3 de mayo de 2013, fecha en la que matemáticamente firmó su descenso a Segunda B, categoría en la que no llegaría a jugar porque, a los pocos meses, sería castigado en los despachos. La temporada 13-14 la iniciaría en Tercera, y no precisamente con buen pie. Esta vez por deméritos estrictamente deportivos, el Xerez CD acabaría bajando a la Primera Andaluza, donde sigue estancado. No fue el único club que pagó las consecuencias de una pésima gestión financieras. Aquel 2013 también sufrieron un descenso administrativo el Gimnástica de Torrelavega –de Segunda B a Tercera, por impagos- y el Guadalajara, este último de Segunda a Segunda B y desatando una guerra judicial entre su presidente y la LFP. Aunque el caso más dramático fue el de la UD Salamanca, que unos días después de ser sancionada con un descenso administrativo a Tercera inició su proceso de liquidación.

2014 | Real Murcia

El descenso del Real Murcia a Segunda B se cocinó en los despachos el pasado verano. Según palabras de Javier Tebas, el club pimentonero incumplía desde 2013 “los ratios entre deuda e ingresos exigidos” para competir en la Liga Adelante y por lo tanto era “reincidente”, así que en agosto de 2014 el presidente de la LFP dictó sentencia. Deportivamente, la entidad murciana venía de cerrar un curso espectacular en Segunda -4º puesto- ; de ahí que la afición llorara el castigo con tanta amargura. Ni las manifestaciones de la hinchada delante de la sede de la Delegación de Hacienda para pedir aplazar el pago de la deuda surtieron efecto. El año que viene seguirá peleando desde el Grupo II de la Segunda B española, curiosamente una división que ni siquiera le corresponde territorialmente.

*Textos de Roger Xuriach, Marcel Beltran y Rafa Jiménez.