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Cádiz y Tenerife, dos lugares separados por 1.322 km pero que comparten una figura amada por las dos aficiones. Un personaje con una alopecia de las que ya no se ven en el fútbol moderno. Un delantero que no genera, aún a día de hoy, muchas simpatías por el antiguo Chamartín. ¿Todavía no sabéis de quién hablamos? Oscar Alberto Dertycia, o simplemente Dertycia. El argentino apuntaba maneras pero una lesión gravísima cambió el devenir de su carrera deportiva. Recuperamos la historia de uno de nuestros calvos preferidos.

Su andadura por el mundo del fútbol comenzó en Instituto de Córdoba, equipo de su ciudad natal, en 1982. Con tan solo 16 añitos, un joven Dertycia hacía maravillas con el balón y se convertiría, seis años después, en uno de los goleadores históricos del club. Su siguiente paso sería Argentinos Juniors donde también dejó un buen recuerdo en la hinchada. Sin embargo, el gran momento para Dertycia fue su traspaso por la Fiorentina. Su fichaje produjo una auténtica revolución para el equipo. Formaría delantera con un joven Roberto Baggio.

Todos recordamos ese look de Dertycia, una gran melena de color negro… Espera, espera. ¿Dertycia con pelo? Su alopecia, signo distintivo del delantero, se debió a una acumulación de estrés. Eran tiempos gloriosos en la Fiorentina. Se hablaba que Dertycia formaría dupla con Diego Armando Maradona en el Mundial de Italia’90. Pero todo se quedó en el limbo tras el enfrentamiento entre el conjunto ‘viola’ y el Nápoles. En un choque contra el propio Maradona, Dertycia se lesionó de gravedad. “Se me quedaron trabados los tapones y me rompí los ligamentos. Volví a jugar a los diez meses. Me perdí el Mundial de 1990 y lo terminé viendo por tele. En ese proceso perdí el pelo”, recordaba el propio Dertycia en una entrevista para El Gráfico. Unos problemas de salud de su mujer, agravaron, aún más, esta situación de estrés, lo que propició que perdiera el pelo en todo su cuerpo. Sin embargo, el propio exjugador quitaba hierro al asunto. “No tengo que ir a la barbería ni tengo que usar peine o champú”, apuntó en forma de broma, en El Larguero.

Con 25 años, fichó por el Cádiz, donde solo jugaría un año, suficiente para que la afición gaditana le pusiese un mote con el que se le conocería comúnmente: Mister Proper (el ‘Don Limpio’ de la época). Al acabar el curso, con seis goles en los mismos partidos, se marcharía al club donde se convertiría en una auténtica leyenda: el CD Tenerife.

Su fichaje por el CD Tenerife permitió al club canario juntar una dupla que sería histórica en la isla: Dertycia-Pizzi. El entrenador de entonces era Jorge Solari y la plantilla tenía mucha presencia argentina, con el propio Solari, Juan Antonio Pizzi y Fernando Redondo. Tras una mala temporada, Valdano recayó en el puesto de director técnico para salvar al equipo del descenso. Pero Dertycia no entraría, al menos de primeras, en los esquemas del técnico argentino. Con trabajo y dedicación, el delantero se hizo un hueco en el once ‘blanquiazul’ y regaló innumerables recuerdos para la afición ‘chicharrera’. Uno de tantos fue el gol de Dertycia que abrió la lata en aquel partido contra el Madrid y supuso la derrota ‘merengue’. Ese resultado permitió que el Barça conquistara la Liga. Este hecho inaudito tiene aún más relevancia al recordar que, un año antes, el Madrid se dejaba el título liguero en tierras tinerfeñas después de una segunda parte desastrosa y una remontada épica del Tenerife. La isla, que una vez fue maldita para los madridistas en la temporada 1991-92, se convirtió, un año más tarde, en una nueva pesadilla tras perder 2-0. Esta victoria clasificó al conjunto comandado por Jorge Valdano, por primera vez en su historia, a la Copa de la UEFA. La temporada 1993-94 sería la última que Dertycia jugaría en tierras canarias, disputando 15 encuentros y anotando solo cinco goles. En total jugaría 75 partidos con la camiseta ‘blanquiazul’ y mandó el balón a la red 21 veces. Más tarde se marcharía al Albacete y dejaría las tierras manchegas, sin pena ni gloria, para volver al fútbol argentino.

Jugaría en Belgrano, en Talleres y volvería a Instituto Córdoba antes de tomarse un descanso de dos años. Tras este parón, visitó Chile y Perú, donde acabaría finalmente retirándose en el Deportivo Coopsol.

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Podríamos describir a Dertycia como peleón y guerrillero, un auténtico incordio para los defensas. La potencia en carrera y un gran remate eran sus mejores cualidades como ariete. La afición ‘chicharrera’ se deleitó, en más de una ocasión, con la magia que desprendía. El club tinerfeño no volvería a ver un delantero de la talla de Dertycia. Tampoco el fútbol moderno, acostumbrado al perfil de jugador que cuida su imagen física. Eran otros tiempos en los que nos centrábamos más en la pelota.