Los días previos a una gran final pesan más que una vaca en brazos. Latosos, lentos, insufribles. Con tal de comerle tiempo al reloj cualquier invento es bueno. Y llegados a este punto, qué mejor que recurrir a la charla como prólogo definitivo del sábado noche. Entre crónica y crónica, Ramon Besa y Eduardo Rodrigálvarez, plumas de referencia del Barça y del Athletic y pesos pesados de la letra en El País, comparten con Panenka sus impresiones sobre el encuentro decisivo de la Copa del Rey. Las finales se saborean en las calles, pero antes se cuecen en las redacciones, donde esa especie en extinción que es el periodista de largo fondo saca humo por las orejas. Nuestros tertulianos no dan abasto, pero tampoco saben dar un ‘no’ por respuesta, lo que los ennoblece. Barcelona y Bilbao. Besa y Rodrigálvarez. Mejor dejémonos prolegómenos y pasémosle el balón a los que realmente entienden de esto.

– ¿Cuál de los dos equipos llega mejor al partido decisivo del sábado?

Ramon Besa: El Athletic llega el partido con una actitud finalista, puesto que no tiene otra cosa en la cabeza. En cambio para el Barcelona es una Copa más para hacer el triplete. La actual no me recuerda para nada a esas épocas del pasado en las que el Barça tenía que ganar la Copa como un acto de fe o de vida. Hoy el club ya es hegemónico a nivel español y europeo, y este torneo no deja de ser visto como un complemento. Nada que ver con lo que significa la misma competición para el Bilbao. Estoy seguro que el Athletic, en todo lo que tiene que ver con la gestión de los sentimientos, llega mucho mejor que el propio Barça. Ahora bien, si lo miro desde un punto de vista futbolístico, si me preguntas cómo el Athletic puede hacerle daño al Barcelona, todos se vuelve más complicado. El Barça ha crecido una barbaridad futbolísticamente y tiene muchos recursos y muchas respuestas a distintas tentativas de partido que le pueda plantear el rival. Puede jugar a la contra, puede jugar en posición, puede apostar por un juego más rápido, puede hacerlo por otro de más lento… Si hablamos puramente del juego, si el partido es normal, lo ganaría Barça. Pero, claro, es que estamos hablando de la final de Copa.

Eduardo Rodrigálvarez: Si el partido se decidiera por emociones, lo ganaría el Athetic. Emotivamente, de hecho, siempre gana el Athletic. Deportivamente, en cambio, a veces gana y a veces pierde. Y últimamente abunda más lo segundo. Pero me imagino que durante el encuentro no va estar tan vacía Barcelona como sí lo estará Bilbao. Hay un cierto hartazgo entre los aficionados bilbaínos de que otra vez haya caído el Barcelona en la final. Pero poco a poco la ilusión se ha ido recuperando, y muchos ya están soñando de nuevo con la posibilidad de ganar.

– Esta final cuenta con la particularidad de jugarse en el Camp Nou, hogar habitual de uno de los dos finalistas. ¿Va a ser decisivo el factor campo?

RB: Podemos encontrarnos con la sorpresa de que por primera vez en el Camp Nou haya más aficionados bilbaínos que catalanes. Muy probablemente el Barcelona se sentará como visitante y no como local, y habrá que ver cómo gestiona esa situación extraña.

ER: Yo no creo que en una final el campo pueda ser decisivo. Los estadios en estos partidos no alteran las condiciones deportivas, a no ser que, por ejemplo, se tuviera que jugar en césped artificial. Pero no es el caso. Al Athletic no le va influir jugar en el Camp Nou. ¿Qué si habrá más bilbaínos en las gradas? Esto ya te digo yo que sí, porque por lo que he ido viendo hay muchos vascos que están comprando en la reventa entradas de Barcelona. Ya pasó en Valencia y también en el Calderón [allí se jugaron las últimas finales de Copa entre ambos equipos, con victoria culé en las dos]. Pero bueno, aunque en la grada gane el Athletic, el que pase a la historia será el que gane en el césped. Lo único que espero es que el ambiente no acabe siendo perjudicial para el propio equipo, que no atenace a los jugadores. Porque eso fue lo que pasó en las derrotas de 2009 y 2012, que el grupo saltó al campo un poco asustado por la magnitud de su propio apoyo.

– El Barça, cómo era de esperar, cuenta con todos los favoritismos previos. Pero los partidos no se ganan sin jugarse. ¿Qué armas puede estar considerando el Athletic para hacer saltar los pronósticos por los aires?

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RB: La fe, la determinación, la paciencia… Intentar que el partido sea bastante emocional. Pero una de las cosas que más admiro de Luis Enrique es que ha conseguido que la cuestión emocional no condicione la actitud de su equipo. Se ha visto en la eliminatoria de Champions ante el Bayern. Pienso que la incógnita es saber si el Athletic tiene los recursos defensivos suficientes para frenar a estas tres bestias que tiene delante el Barça y que son capaces de fabricarte goles de la nada. Ya se verá. En todo caso los bilbaínos han recuperado su autoestima y su estilo de juego en la segunda vuelta de la Liga, y tienen argumentos para complicarle la vida al Barcelona.

ER: Desde siempre tengo una máxima con el Athletic: si razonamos, perdemos; si creemos, se puede ganar. Ahora mismo no hay racionamiento ortodoxo que nos permita pensar que los de Valverde son superiores en algo al Barcelona. Pero si se cree, a un partido todo puede pasar. ¿La ilusión puede con Messi? Ahí está la gran cuestión… Pero, ojo, que a algunos les ha servido. No siempre gana la mejor plantilla. Creo que el estilo del Athletic, independientemente de quién esté delante, es irrenunciable: nunca dar nada por perdido. Luego, según esa base, pueden cambiar algunos matices. Mira a Miró, que pintaba de muchas maneras pero siempre dejaba el mismo estilo. Pienso que lo que no vamos a ver es al equipo ir a por el Barça desde la salida de su portero. Quizás les esperemos un poco más. Pero como les robemos la pelota, que se preparen para correr. No espero a un Athletic insolente. Espero un Athletic atrevido, pero no insolente.

– El enfrentamiento sirve a su vez a modo de despedida de dos ilustres: Xavi e Iraola. ¿A quién de los dos le espera un rol más trascendente en la final?

RB: Yo parto de la idea de que Xavi no va a ser ni mucho menos titular. Solo lo veo saliendo al final del partido en el caso de que la cosa esté sentenciada o, por el contrario, muy complicada. Lo que la gente espera el sábado es que el protagonismo de Xavi llegue en el momento de levantar la Copa. El de Terrassa se ha convertido en un jugador de momentos, más que de partidos o de finales. Su aparición en los partidos puede ser o una muy buena señal o una mala señal, pero ya nunca volverá a ser un síntoma de normalidad.

ER: Debemos tener en cuenta que en el Athletic hay un problema: Oscar De Marcos, el lateral derecho preferido de Valverde, no va a poder jugar por sanción. A esta situación se le pueden dar distintas soluciones. Pero yo creo que Iraola va estar sobre el césped seguro, esté el resultado 5-0 o 0-5. De todos los jugadores que viajan a Barcelona, técnicamente, él es el mejor. A pesar de su edad, yo confío en verlo el sábado. Quiero verle, vamos. Si fuera por mí, me inventaría una normativa para que Xavi e Iraola tuviesen que jugar el partido, por todo lo que significan. Ahora que eso de los decretos ley está tan de moda…

– ¿Puede establecerse algún paralelismo entre esta final y alguna de las dos anteriores que jugaron en los últimos años Athletic y Barça?

RB: Para mi hay un cambio vital: la portería. En Barcelona llevábamos mucho tiempo asociando la Copa con Pinto, con el debate de los porteros siempre presente. En cambio ahora esa duda y esa precariedad bajo palos, con los nuevos guardametas, se han acabado. Por otra parte, en las últimas finales con el Athletic el Barça también tuvo la capacidad para sobrevivir con defensas que no siempre eran los habituales. Y en la delantera también ha habido movimientos. La final de 2009 la recordamos como la final de Bojan, pero ahora en cambio se me hace muy difícil imaginar el partido del sábado con Pedro, el menos titular de los de arriba, como protagonista.

– Y si en el presente tuviéramos que buscarle un punto en común a los dos equipos, ¿cuál sería?

ER: Hay algo similar entre el Athletic y el Barça de hoy. Ambos equipos empiezan a construirse desde arriba, cuando en el fútbol, antiguamente, siempre se decía que los conjuntos comenzaban a definirse por el portero. Nadie duda de que en la alineación del Barça siempre puede haber alguna sorpresa, pero en todo caso no hay previsión de cambio en los tres de delante, que son fijos. Y actualmente en el Athletic, igual. Se empieza por Aduriz y Williams al frente, y a partir de ahí se explica todo lo que viene después.

– Si les buscamos un título a los dos proyectos que se ven las caras en el Camp Nou, con cuál deberíamos quedarnos. ¿El ‘Barça de Luis Enrique’ o el ‘Barça de Messi’? ¿El ‘Athletic de Valverde’ o el ‘Athletic de Aduriz’?

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RB: Para mí la noticia del año en el Barça, la más destacada, es la recuperación de Messi. Respecto a Luis Enrique, en verano había la incertidumbre de si conseguiría o no hacer bien su faena. Pero lo de no recuperar a Messi, más que una duda, era un temor. Por eso el hecho de volver a ver el argentino jugando de manera extraordinaria acaba superando cualquier otra expectativa. Con eso no quiero restarle méritos al técnico. Pero es innegable que cualquier entrenador lo tiene mucho más difícil si cuenta con un Messi acabado que con un Messi estelar.

ER: Yo es que siempre doy más relevancia a los jugadores que a los entrenadores, de toda la vida. Ahora mismo Aduriz se ha convertido en un referente inevitable para el Athletic. El tipo tiene 34 años, pero no veas qué tirón. Está bregado en todas las categorías y representa el manual del buen delantero centro. Quizás no será muy alto, pero se las sabe todas. Ahora mismo es el estandarte. Ya pueden tener cuidado Piqué y compañía.

– ¿Sigue siendo la Copa un torneo menor para los azulgranas?

RB: En mi opinión, han cambiado algunas cosas en el Barça. En las últimas ediciones ha quedado demostrado que la Copa se ha convertido en casi una obligación. Hasta la llegada de Guardiola, este torneo era menospreciado por los clubes grandes… Con todos los respetos, pero hubo un tiempo en que la competición la podía protagonizar un Recre, un Getafe, un Espanyol o un Zaragoza. Pero resulta que un buen día llegó Pep al Camp Nou y dijo que la Copa también la quería competir, y a partir de entonces se convirtió en otro escenario de pugna entre los colosos. En este sentido creo que el Barça es uno de los clubes que más ha ayudado a dignificar la Copa del Rey, digan lo que digan.

– Llegados a este punto, lo que sí que parece innegable es que la victoria tendría un significado distinto en caso de caer de un lado o del otro.

RB: La Copa de este año es importante para el Barça a modo de botín, no tanto a modo de resistencia. Le es importante en tanto que puede complementar otra temporada histórica del club. La obligación de ganarla expresa su propio carácter extremista: el todo o nada. Creo que este equipo está haciendo la mejor temporada que se le podía exigir, imponiéndose en el torneo de la regularidad y alcanzando todas las finales. Pero llegados a este punto, está expuesto a que si no gana el triplete (que muchos dan por supuesto) la temporada pase a ser un fracaso. Y yo eso del límite donde están el éxito y el fracaso creo que es muy discutible. Esta manera de vivir los títulos acaba falseando los torneos, pues lo que consta es que cada uno de ellos cuesta lo suyo. El Barça tiene que salir a ganar el partido, porque si no respetas las reglas de este juego, si vas a levantar la Copa y no a ganarla, puedes llevarte más de un disgusto.

ER: Cómo no se gana desde el curso 83-84, a veces parece que esto de la relación especial entre la Copa y el Athletic pueda estar muriendo para algunos. Hoy si te plantas a la final siempre te espera un Barça, un Madrid o un Atlético y eso puede acabar de romper la ilusión. A mí me daba la sensación que en Bilbao también corríamos ese riesgo, pero a medida que se ha acercado el partido del sábado los ánimos han vuelto a brotar. La clave es que hay una generación entera de aficionados que no sabe lo que es ver al Athletic levantar un título. Es como el que nunca se ha enamorado: siempre está soñando con que le llegue esa primera vez. Ahora bien, como dijo Bielsa a los jugadores en 2012 en los vestuarios de Old Trafford, “llegar aquí es un sueño pero ganar es la realidad”. En la Copa, en las dos últimas finales nos quedamos en el sueño. Ya viene siendo hora que vivamos algo real.

*Entrevistas realizadas por Marcel Beltran y Carlos Martín Rio