Arrancó la Copa de Algarve en Portugal. La 26ª edición del torneo amistoso de selecciones femeninas alberga a los mejores combinados nacionales con el objetivo de medir sus fuerzas. Esta edición, además, desprende un aroma distinto al de otros años. Una sensación de preludio. Una batalla antes de la guerra. Con el Mundial de Francia a la vuelta de la esquina –se celebrará durante este próximo verano– las grandes favoritas quieren dar un golpe sobre la mesa y llevarse este torneo invernal. El clásico “aquí sigo yo”. Por otro lado, las candidatas a convertirse en una de las selecciones de referencia buscarán un golpe de efecto. Un gancho de adrenalina y confianza que las realce de cara a la próxima cita mundialista. Y en este segundo bloque se encuentra, sin lugar a dudas, la selección canadiense de Sinclair.

Las ‘canucks‘, como son conocidas las futbolistas del combinado, no son uno de los equipos más potentes a nivel internacional. Si bien es cierto que han conseguido grandes logros durante estos últimos años, también lo es el infortunio en la mayoría de los Mundiales, por los que han concurrido con más pena que gloria. Normalmente a la sombra de una gran potencia como Estados Unidos, se han venido estrellando siempre en las primeras fases, a excepción de un cuarto puesto en la cita de 2003 y una eliminación en cuartos de final, allá por el 2015, siendo las anfitrionas del torneo.

Pero esa historia reciente, sobre todo la concurrida a partir de los 2000, tiene como protagonista a una delantera nacida en 1983 en la Columbia Británica. Christine Margaret Sinclair, conocida en el panorama balompédico como Christine Sinclair, lleva dos décadas siendo la principal hoja de las ‘maples‘. La futbolista, perenne en su selección desde que debutase con el cambio de siglo, ha ido batiendo récords y registrando marcas que serán difíciles de superar. Sin embargo, como muchas otras historias futboleras, esta comienza con un gol.

Fue en el mismo escenario en el que se encuentra ahora. También en fechas similares. La Copa de Algarve del año 2000 fue el lugar elegido para que los aficionados a este deporte vieran como Sinclair anotaba el primer tanto de su carrera con la selección. Aquella diana le sirvió a Canadá para batir a Noruega, puesto que al término de los 90 minutos, el marcador reflejaba un 2-1 para las americanas. Tras aquel primer gol llegaron 178 tantos más.

 

Sinclair lo había vuelto a hacer. De nuevo, una diana decisiva. De nuevo, ante Noruega. Misma imagen y 20 años de diferencia.

 

Pero fue este mismo enero cuando la futbolista hizo historia. Corría el balón por las instalaciones deportivas de La Manga Club, situadas en Murcia. El marcador iba empatado a cero y restaban 25 minutos para que el colegiado señalase el final. Fue entonces cuando, tras un centro desde la izquierda, la ‘12’ canadiense mandó un testarazo al fondo de la red. Sinclair lo había vuelto a hacer. De nuevo, una diana decisiva. De nuevo, ante Noruega. Misma imagen y 20 años de diferencia. La ariete conseguía mantener una racha de dos décadas consecutivas celebrando goles con Canadá. Además, ese cabezazo permitió a la delantera superar a Homare Sowa. La nipona, cuya hazaña también es destacable, finalizó su marca en 19 cursos consecutivos marcando para su selección.

Los goles y las actuaciones de la futbolista que más veces ha vestido la elástica canadiense en la historia del país han servido para que la selección logre grandes hazañas y crezca notablemente en el panorama internacional. Desde que la delantera comenzó a afilar los dientes en las áreas rivales, Canadá ha logrado llevarse al cuello el bronce olímpico de 2012 y 2016, salir campeona de la Copa Oro en 2010 (previamente, la selección ya lo había logrado en 1998) y levantar el trofeo de campeón de los Juegos Panamericanos en 2011, además de un bronce en 2007.

Evidentemente, todos esos logros no han estado exentos de reconocimientos. Christine Sinclair ha sido elegida hasta en 14 ocasiones como la jugadora más valiosa de su selección. Siendo muy joven, allá por el 2002, la atacante fue galardonada con el Balón de Oro del Mundial sub-20. En aquel torneo marcó diez goles, fue la máxima anotadora y, gracias a esa cifra, también recogió la Bota de Oro. Además, en 2012 fue reconocida con el Trofeo Lou Marsh, siendo así la primera futbolista, teniendo en cuenta ambos sexos, que lo lograba. Un año más tarde, ya en 2013, la delantera fue admitida en el Paseo de la Fama Canadiense. Y el año pasado, además, la ‘12’ fue seleccionada como candidata para alzar el primer Balón de Oro femenino que entregaba la revista France Football. No obstante, el galardón finalmente fue a las manos de la noruega Ada Hegerberg.

Concentrada ahora junto al resto de sus compañeras en la Copa de Algarve, la selección ha avanzado con paso firme hacia la fase final del torneo. Tras un empate sin goles ante las vikingas islandesas, Sinclair logró anotar, de penalti, el gol de la victoria ante Escocia. Más allá de lograr un buen resultado en este torneo, Sinclair también otea en un horizonte cercano la marca de una de las jugadoras históricas de este deporte. Actualmente, Abby Wambach es la máxima goleadora del panorama internacional tras haber anotado 184 goles con la elástica de los Estados Unidos. Por otro lado, Sinclair es la futbolista en activo que más tantos ha realizado. En cualquier caso, entre ambas tan solo hay cinco celebraciones de diferencia.

Se antoja previsible, pues, que la delantera supere a la estadounidense más pronto que tarde. El torneo celebrado en Portugal, el mismo que 20 años atrás presenció los primeros pasos de la ariete, puede volver a ser el escenario elegido para ver como la futbolista encumbra su carrera. Pero si esta hazaña no se concreta en los próximos días, si ese futuro evidente decide esperar unos cuantos meses más, qué mejor escenario que un Mundial para escribir su nombre en lo más alto de la historia goleadora.