Es realmente difícil triunfar entre tantas estrellas. Inglaterra se ha convertido en el nuevo Hollywood, un lugar divinizado, el escenario en el que desean actuar los grandes artistas. En la Premier no hay películas de serie B, pues cualquier guion es susceptible de ser premiado y cualquier intérprete puede llegar a ser venerado. Entre el ostentoso elenco de vez en cuando destaca algún actor secundario, cuyos méritos le conceden un papel principal y una buena oportunidad para hallar un sitio en el Paseo de la Fama. Todavía lejos de la cúspide, en los suburbios del foco mediático, un joven Jarrod Bowen sueña con estampar su nombre en una estrella roja de cinco puntas.

El West Ham suele estar a la sombra de las grandes compañías londinenses, pero un extremo derecho de zurda bendecida quiere romper el eclipse. Bowen, acompañado de otros virtuosos como Rice, Fornals o Michail Antonio, no permitirá que ni siquiera la pista de atletismo que cerca el césped del London Stadium le aparte de la élite. A pesar de ser rechazado por Aston Villa y Cardiff City cuando era un adolescente, no ha tirado la toalla y quiere demostrar que dichas entidades cometieron un error, aunque seguramente ya sean conscientes de ello. Desde el Hereford United, club cercano a su hogar en Leominster, trató de redimirse y mejorar sus habilidades para alcanzar lo que entonces parecía una quimera. 

El Hereford desapareció por problemas financieros (meses después se refundaría como Hereford FC). Y más por suerte que por desgracia, la quiebra le abrió a Bowen las puertas de su utópica fantasía. Peter Beadle, quien le entrenó durante su aventura local, comentó en el Hull Daily Mail que “una de las mayores fortalezas de Jarrod es la rapidez con la que se adapta”. Y así lo demostró en el Hull City. Pocos recuerdan su debut en 2016, con 19 años, en la primera categoría del fútbol inglés, compartiendo reparto con futuros ídolos del calibre de Andy Robertson o Harry Maguire. Aquella fue la primera vez que vio cerca la cima, pero el Hull descendió, lo cual favoreció que en la 2017-18 lograra enseguida el papel protagonista.

“Mi padre suele decir que nunca podemos echar marcha atrás, tenemos que seguir adelante”, expresó Bowen en Sky Sports. Siempre con las ganas de seguir creciendo y aprendiendo, pulió su destreza sobre el lienzo verde en Yorkshire. Su primer gol como profesional fue ante el Aston Villa, el club que le había dado calabazas. Las pequeñas coincidencias son un síntoma de la grandeza de un artista, detalles anecdóticos que en realidad no lo son, sucesos que carecen de relevancia hasta que la historia alcanza dimensiones desproporcionadas. Bowen cerró un capítulo redondo y empezó otro todavía mejor, en el que anotó 54 tantos en dos temporadas y media con el Hull.

 

El Hull, que era el decimotercer clasificado cuando se marchó, acabó como colista y obteniendo solo una victoria en 17 encuentros

 

La capacidad de desequilibrio, el sacrificio en defensa y la pegada le convirtieron en la referencia del equipo. Rubio y travieso como Macaulay Culkin, valiente y dañino como Steven Seagal. Bowen se convirtió en un icono y en uno de los poco recursos de los ‘Tigres’. Su influencia alcanzó unas cotas tan altas que el Hull, que era el decimotercer clasificado cuando se marchó, acabó como colista y obteniendo solo una victoria en 17 encuentros. Su espera por regresar a la Premier llegó a su fin el pasado enero, aunque podría haberlo hecho un año antes si hubiera firmado con el Cardiff. Los galeses buscaban un delantero tras la fatídica muerte de Emiliano Sala, pero Bowen rechazó la oferta por respeto al argentino: “Nunca fue una posibilidad, no en esas circunstancias. Simplemente me sentí mal”.

Después de unos primeros meses de adaptación al fabuloso ecosistema Premier, Bowen ya está en sintonía con la alta sociedad británica. No obstante, todavía puede mejorar su número de intervenciones y aumentar su porcentaje de acierto en pases. En cuanto a la movilidad por zonas de ataque y la determinación en los últimos metros, Jarrod Bowen es un futbolista superlativo, que ya cuenta con tres dianas en las cuatro jornadas disputadas. “Se merece estas oportunidades porque incluso cuando está en casa no se toma el día libre”, explicó su padre, quien añadió que incluso durante un verano se había entrenado en el campo arrastrando neumáticos de tractor. Bowen es una de los principales motivos de regocijo para una afición irritada por la gestión de sus dirigentes.

City of stars, you never shined so brightly, cantaban en La La Land Ryan Gosling y Emma Stone. Ellos demostraron que es complicado brillar en un lugar plagado de celebridades, pero no imposible. El Hollywood del fútbol no da tregua a los soñadores, y solo aquellos que perseveran llegan a la cima. El foco se enciende y el escenario se ilumina. Los actores saltan al tapete a mostrar sus cualidades frente a las cámaras, siguiendo un guión que algunos están destinados a infringir. Bowen desea pertenecer a ese grupo de lunáticos que osan improvisar, aquellos dementes que rematan escenas con goles antológicos y perturban el juicio del espectador. El azar hechizó su zurda, cuyos disparos van acompañados de una violenta pero sutil melodía, y ahora ha llegado su momento, el momento de empezar a grabar su nombre en una estrella.

 


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Fotografía de Getty Images.