No es ganar un título en un club con sólo dos años de vida. No es lograr romper todo tipo de récords goleadores, de ocasiones creadas o de puntos en tus estadísticas. No es ni siquiera haber logrado enganchar a una ciudad que ahora late por el soccer como nunca se hubiera imaginado. La herencia del entrenador argentino será legendaria porque enseñó una nueva vía de éxito para que, Atlanta United primero y la MLS después, lleguen al siguiente nivel. Porque no se necesitan futbolistas top, sino entrenadores inteligentes.


“Bueno, una he ganado, eso está bien”, fueron las primeras palabras que utilizó el ‘Tata’ Martino en la rueda de prensa posterior al partido que, lo quiera o no, que, lo imaginara o no, ha vuelto a consagrarlo como un entrenador de primer nivel. “Gané una final con Barcelona y una con Newell’s, pero es verdad que ahora es diferente y lo necesitábamos, es un lindo título. Será globalmente y en cada lugar donde le den su valoración exacta en el contexto del fútbol actual, pero el nivel de importancia aquí lo pusimos nosotros. Para los que somos profesionales, coronarlo con un título siempre que nos ponemos al frente de un proyecto, es lo máximo y, por ello, siento que es una enorme alegría”, ampliaba el entrenador argentino, cuyas últimas etapas (aquella que lo sacó de Barcelona y, principalmente, aquella que lo debilitó globalmente en la selección de su país) no habían sido precisamente las que uno desea para seguir incorporando notas positivas a su ya amplia carrera.

Es por eso, precisamente, por lo que se entiende a la perfección y desde la primera llamada, los pasos que lo llevaron a la MLS y, sobre todo, los que le guiaron para aceptar el proyecto de un club que, sencillamente, aún no existía cuando su nombre saltó en escena: “Cuando llegué a Atlanta quería recuperar mi condición de entrenador, no tener ningún tipo de presión, disfrutar de lo que más amo, que es enseñar los fundamentos básicos del fútbol. Lo que más satisfacción me produce es el proyecto que el club me presentó, y con el cual estuve de acuerdo, y que pude llevar adelante. Me brindaron absolutamente todo lo que un cuerpo técnico necesita. Tenemos probablemente las mejores instalaciones y el mejor equipo de la MLS. Llegaron futbolistas grandiosos. Tenemos absolutamente todo y solo tuvimos que preocuparnos de armar un equipo, jugar al fútbol y ganar partidos”, señaló Martino, muy detallista con la idea de sacar la conclusión final de que Atlanta le ha cambiado. 

“Cuando la institución que te contrata prácticamente no te deja lugar para poner excusas, lo único que te queda es hacer lo mejor e intentar ganar y eso es lo que más orgulloso me pone, porque muchas veces cuando te toca trabajar en un primerísimo nivel sientes que la parte tuya no es realmente tan importante, no te sientes tan involucrado en el crecimiento del equipo. Sólo he sentido algo así una vez en mi vida, fue en Newell’s [el equipo de su vida en Argentina pero con mil recursos menos que ahora en Atlanta] y todo acabó saliendo bien”, explicó con cierta sensación de tener todo el libreto bien preparado para ser punzante y dejar titulares el día de su adiós.

 

Atlanta ha sido su trampolín personal, su reencuentro con la confianza plena en sus aptitudes y su renacer internacional para los escépticos que lo daban por descatalogado para grandes retos

 

“Si uno tuviera que elegir la manera de irse de un lugar, esta es la mejor de todas. Sobre todo porque la decisión la tomé y la comuniqué antes, ya hace semanas, así que esa decisión nada tenía que ver con el resultado definitivo de esta noche en la Final de la MLS. Y el resultado podría haber sido el de no ganar el título. Pero, además, lo hemos ganado. Esta es la manera en la que me gusta irme de un lugar”, recalcó. Y es que Martino ejemplifica perfectamente y desde su propio enfoque personal, lo que ha logrado desarrollar en sólo dos años de su alocado proyecto MLS, convertirse en un técnico recuperado para el gran público de cara a su siguiente reto (previsiblemente y a falta sólo de oficialidad, ser seleccionador de México). Atlanta United ha sido su trampolín personal, su reencuentro con la confianza plena en sus aptitudes y su renacer internacional para los escépticos que lo daban por descatalogado para grandes retos.

Martino ha despertado su carrera tras un letargo que pudo sobrellevar en la calma del foco relajado de la MLS, con la seguridad de que estaba llegando al proyecto que más capacidades le iba a ofrecer y con la fortaleza de que su nombre, aquí, sí sirvió para madurar el proyecto en tiempo récord. Y lo ha conseguido a base de la misma receta que surtió efecto en él. Levantar a futbolistas que estaban encasillados o en un letargo excesivo pese a tener calidad contrastada. “Estoy feliz de ganar y de vivir esta noche donde salgo campeón por primera vez en mi carrera. Pero tengo que agradecer al técnico su ayuda y su confianza, porque sí tengo que asumir que insistió en que viniera aquí, y volvió a insistir, y siguió insistiendo hasta que, tras varias veces donde incluso ya me enfadé, consiguió hacerme ver que tenía que venir a Atlanta y mira lo que hemos conseguido ahora”, explicó al lado del míster el gran protagonista de la temporada MLS, el goleador venezolano, Josef Martinez, autor de 35 goles este curso en lo que supone la mayor cantidad de goles anotados en el futbol estadounidense. El ‘vinotinto’ es la expresión máxima de esa capacidad regenerativa de Atlanta United, pues estaba deprimido y sin opciones en Torino tras años donde buscó hacerse hueco en la Serie A. Surgió la llamada de Martino y la vida le ha cambiado hasta el punto de convertirse ahora mismo en la cara más saliente a nivel internacional de la Liga (se viene un jugoso contrato al alza para él).

Esa misma ‘reinserción laboral’ en la élite se podría aplicar para el intocable portero Guzan (titular con Estados Unidos pero que jamás se estabilizó en clubes ingleses durante varios años), al valorado capitán Parkhurst (que había sido ya líder y subcampeón en otras dos franquicias MLS), el también experimentado Larentowicz (icono de Colorado-Chicago años atrás) o del polifuncional Nagbe (liberiano que escapó de la guerra en su infancia, que superó lesiones tremendas en su carrera y que ya era icono en Seattle o Portland). Pero todos estos ejemplos, todas estas historias de los únicos futbolistas estadounidenses del ‘once ideal’ de Atlanta en esta temporada, responden a futbolistas veteranos, muy curtidos y casi en sus últimos retazos de carrera. Y es que es singular ver como el campeón de la MLS ha estructurado su plantilla exitosa en la fortaleza de los experimentados nacionales (yanquis que ya conocían al dedillo la MLS como estrellas en sus anteriores etapas) y en la unión a todos ellos de sudamericanos talentosos que han aportado el factor diferencial en ataque.

 

‘Tata’ Martino ha demostrado que no se necesitan futbolistas mediáticos, sino ideas de entrenadores inteligentes

 

Héctor Villalba aceptó la propuesta de Atlanta cuando el club ni tan siquiera tenía escudo, estructura o estadio. ¿Por qué arriesgarlo todo de esa manera cuando su carrera había explotado en San Lorenzo y parecía seguir avanzando con un mejor contrato en Tijuana? La respuesta es una, repetitiva, directa, concluyente: Por el ‘Tata’ Martino. Esa llamada que llevó a Villalba a aceptar algo que, directamente, apenas existía, fue la misma que hizo que Josef acabara marcando goles allí, que permitió que Gonzalez-Pirez empiece a hablar en inglés ante los medios como adaptación a su nueva jungla futbolera, que generó que Escobar acabe siendo el mejor lateral de la MLS, que Remedi haya sido el impulso definitivo a sus ideas ofensivas, que Ezequiel Barco pueda empezar a brillar todas sus condiciones como jugador más caro de la historia de la MLS (15 millones de dólares) y, sobre todo, que Miguel Almirón, la gran perla talentosa del equipo y la explosión más contundente del curso, esté a punto de caer vendido por ‘oro’ nada menos que a la Premier. Todos, aceptaron porque llamó ‘Tata’ Martino. Todos, mejoraron notablemente su perspectiva de futuro. Todos, levantaron una carrera que necesitaba un nuevo impulso. Y todos, incluyendo nada menos que el ‘Piti’ Martínez (estrella actual de River Plate y ya firmada para el curso próximo), han entendido que Atlanta es, para jugadores de su perfil, el mejor paso intermedio hacia la élite europea.

Esta semana, cuando las celebraciones finales por la ciudad han empezado a aparecer conclusiones de cada al futuro inmediato del club, su mandatario, el millonario Arthur Blank, dijo que los “cambios” estaban asumidos hace algún tiempo y que “las grandes organizaciones, los grandes equipos encuentran una manera de responder a eso”. Su respuesta es clara porque, con orgullo, apunta que han “construido una organización sostenible y ganadora, por lo que estamos ansiosos de regresar, no solo para competir, sino volver a celebrar el título como lo hemos hecho ahora”. No obstante, todos saben ahora que quizás hayan encontrado en el Atlanta United al club que pueda lograr el objetivo final de la MLS, ganar la ConcaChampions (que pertenece siempre a los clubes mexicanos pese a que lo estadounidenses han estado a un impulso de arrebatárselo estos años) y colocar a uno de sus clubes en el Mundial de Clubes por vez primera en la historia.

Convertir esta idea en una realidad argumentada con ejemplos tan clarividentes y, además, llevarla al éxito en forma de títulos, de estadio repleto de hinchas que se identificaron con tu trabajo y a que la franquicia venda más entradas que los equipos de NFL-NBA de la ciudad (Falcons y Hawks, respectivamente), es la gran herencia que dejará Gerardo ‘Tata’ Martino a Atlanta primero y a la MLS después. Un premio eterno para el soccer, donde él ha demostrado que no se necesitan futbolistas mediáticos, sino ideas de entrenadores inteligentes.