Armando Lozano Sánchez (Motril, 16 diciembre 1984) es uno de esos futbolistas que han ido por todo el mundo jugando a este bello deporte. Actualmente, a los 34 años, militaba en el Fuenlabrada CF pero su rodilla, tras dos temporadas de duros intentos de recuperarse, ha dicho basta. “Cuando Ripoll y Cesar Quesado me dijeron en 2016 que con 31 años podía acabar mi carrera, les dije que estaban locos. He podido conseguir disfrutar del fútbol dos años más pero ya no me sentía yo mismo. Tenía dolores constantes en la rodilla y no estaba al 100%. Al final, por esa razón, hemos decidido dejarlo porque era muy sacrificado estar tanto tiempo en el fisio y con dolores”, explica Armando a Panenka. Un adiós que no ha sido de su agrado.

 

“Me siento arrastrándome todavía. Llevo unos meses intentando darle la vuelta. Soy una persona que le gusta trabajar mucho, que cuida todos los detalles, pero tuve que decir basta por mi salud. No me ha agradado mucho. Estoy intentando cerrar esta etapa y encarrilar la nueva”

 

Armando jugaba, hasta hace muy poco, en la posición de central. Según nos explica durante la entrevista, nunca tuvo un ídolo en el que se fijase. Aunque la verdad es que siempre cogió como referencia personal a Carles Puyol. “Es verdad que gente que trabajaba duro tenían unos valores me inspiraban. Puyol en su momento o ahora Sergio Ramos. Ambos tienen ese carisma, el poder de contagiar ese espíritu a sus compañeros pero, sobre todo, el liderazgo dentro del terreno de juego”. Muchas aficiones le han visto defender sus colores: Málaga, Levante, Barça B, New York Red Bulls, Elche, Fuenlabrada o Salamanca, entre otros. Una carrera en la que ha tenido, por suerte o por desgracia, que estar lejos de su ciudad natal, Motril.

 

“Siempre que tomas decisiones de irte fuera, de alejarte de donde te has criado, renuncias a pasar tiempo con tu familia y con tus amigos. He querido experimentar cosas nuevas y conocer nuevas culturas, lo que te enriquece como persona. Soy un tipo abierto, positivo y alegre”

 

Un futbolista, en numerosas ocasiones, se plantea si el camino elegido ha sido el correcto, sobre todo cuando no es una gran estrella y no cobra un sueldo millonario. Para Armando, la respuesta a esta pregunta es sencilla: “No cambiaría nada”. En su opinión, todo lo vivido, todo lo experimentado, tanto jugar en diferentes equipos y conocer las diferentes culturas, como afrontar la lesión, le ha hecho la persona que es ahora. De todas sus experiencias futbolísticas, se queda con una. Una época que podría catalogarse como gloriosa o irrepetible. Hablamos de su etapa en el Barça B. Estuvo presente en dos giras con el primer equipo del FC Barcelona: una en Asia y otra en EE.UU. “Son dos experiencias brutales porque estar al lado de jugadores de esa índole suma mucho”. Pero hay otro momento que también guarda en su memoria con nostalgia. Nos referimos a su debut en Primera con el Levante. “También tuve la suerte de compartir vestuario con Thierry Henry en su último año en los NY Red Bull”, recuerda el zaguero con especial emoción.

No podemos hablar de un futbolista sin mencionar sus orígenes. Su comienzo se sitúa en el Motril CF, cuando debuta en Segunda B antes de cumplir la mayoría de edad. El Málaga se fija en este jovencísimo central y le ficha. “En ese momento te das cuenta que puedes vivir de ello, que eres bueno y te lo empiezas a tomar mucho más en serio”. Su carrera continúa en el Barça. El equipo culé visitaba con regularidad los partidos del Cartagena, ojeando a Carlos Carmona. Finalmente Carlos no se marcha y el equipo de la ciudad condal buscaba un perfil como el de Armando. En esta etapa ilusionante coincide con muchos jugadores que, más tarde, se convertirán en profesionales de la élite. “Para mí es un tremendo orgullo haber estado en el Barça B, coincidir con futbolistas como Nolito, Bartra, Thiago Alcántara, Deulofeu y tenerlos como compañeros”. Ya lo avisaba entonces y continúa dando el mismo consejo a los jóvenes de la cantera:

 

“Que disfruten de la experiencia de estar en ese gran club porque, cuando sales de ahí, nada es igual. A pesar de tener esa grandeza en las academias, no pierdan la humildad. Que trabajen, se esfuercen, sumen en los equipos porque así conseguirán sus objetivos”

 

Se podría decir que el peor momento para Armando fue su lesión de rodilla. Pero aparte de los percances físicos, un jugador, como nos explica, sufre especialmente cuando el entrenador le deja fuera de la convocatoria. “No disfrutas del verde, del campo y tienes una guerra interna contigo mismo. Hay que ser fuerte y demostrarle al entrenador, cuando estás con los no convocados, que se ha equivocado entrenando como un cañón”.

Hoy afronta un momento delicado de su vida desde fuera de los terrenos de juego. “Ahora mismo no veo ligado mi camino al fútbol. No me veo como entrenador o secretario técnico. Pero nunca se sabe. Estoy abierto a todas las situaciones y siempre con ganas de sumar, como digo siempre”. Actualmente sigue entrenando y recuperándose de esa maltrecha rodilla, siempre con su lema en mente. Un lema que todos deberíamos coger como ejemplo: “Si estás luchando, vas ganando”.