Marzo de 2012. Panenka publica su sexta edición llamada Flamengo, pasión centenaria, motivada por los 100 años del club del barrio de Gávea desde su primer encuentro oficial, precisamente, también la mayor goleada de su historia (16-2 contra Mangueira), aunque la entidad fue fundada en 1895. De aquella publicación me gustaría recuperar una cita de Nelson Rodríguez, periodista, escritor, dramaturgo y acérrimo hincha de Fluminense, enemigo por antonomasia del Flamengo, que en 1955 escribió lo que significa llevar la camiseta ‘rubro-negra’: “Para cualquiera, la camiseta vale tanto como una corbata. Pero no para Flamengo. Para ellos la camiseta lo es todo. Cuando el equipo no da nada, la camiseta es izada, desplegada por manos invisibles. Adversarios y jueces tiemblan entonces, intimidados, acobardados, batidos. Un día, Flamengo ya no necesitará de más jugadores. Bastará su camiseta, abierta en la meta. Y, delante del furor impotente de adversario, la zamarra ‘rubro-negra’ será una Bastilla inexpugnable”. Con este precedente, querría que usted, querido lector, me acompañase a un viaje por los laureles del conjunto considerado ‘o Mais Querido’ de Brasil. El que, en esta campaña, y tras 38 años, está a un paso de tocar el cielo.

PRECEDENTES

Noviembre de 1981. El ‘Mengao’ debuta en su primera Copa Libertadores. Con un formato un tanto extraño, los de Gávea acabaron la primera fase de grupos con los mismos puntos que el Atlético Mineiro y, por tanto, tocaba jugar en campo neutral el partido de desempate. El match finalizó en el minuto 37. Cinco expulsados por parte de los mineros de Belo Horizonte, con un arbitraje más que dudoso, dieron el pase al ‘Fla’. En la segunda fase de grupos, arrasaron y quedaron líderes, hecho que les acreditaba un billete para la final. ¿El rival? Otro debutante de la competición: el CD Cobreloa chileno. ¿El protagonista? No podía ser otro que la mayor leyenda que ha visto la entidad ‘rubro-negra’: Arthur Antunes Coimbra, o como es conocido mundialmente, el ‘Pelé Blanco’ Zico. No obstante, pese a los dos goles que marcó en Maracaná (2-1), los chilenos ganaron en casa por 1-0. Eso significaba otro partido de desempate en campo neutral. ¿El escenario? Estadio Centenario, Montevideo. Allí se aglutinaron 32.200 gargantas para presenciar el espectáculo que iba a protagonizar, una vez más, el bueno de Zico. Dos golazos fueron suficientes para conseguir la primera y única Libertadores hasta la fecha del Flamengo, dedicándosela a su gran amigo y excompañero de equipo Geraldo Dias Alves, fallecido cinco años atrás por un choque anafiláctico que le provocó un paro cardíaco mientras se operaba de amigdalitis. “Zico y Geraldo eran casi hermanos. En los primeros años de Geraldo en Rio, el padre de Zico le llamaba ‘su hijo marroncito’. Deportivamente, Zico tenía a Geraldo como un referente. Su muerte fue un shock total para toda la plantilla, pero a la vez también anticipó el inicio del mejor Flamengo de la historia”, afirma a Panenka el periodista brasileño Thiago Arantes.

Veinte días después, el Flamengo se presentó en Tokio ante 62.000 espectadores para levantar el título que le acreditaba como campeón del mundo al vencer por 3-0 al Liverpool de Bob Paisley, campeón de Europa. “Creo que 38 años después y con la perspectiva histórica a nuestro lado, se puede decir que aquella victoria no fue una sorpresa. Al menos no en Brasil, ni para el Flamengo. Los brasileños tenían mucha información sobre el Liverpool, y jugaban el partido más importante de su historia. Para el futbol brasileño en general aquella victoria fue muy importante porque hacia 17 años (desde el Santos de Pelé en 1963) que un equipo del país no ganaba la Intercontinental”, argumenta el mismo periodista.

AGRANDANDO LA HISTORIA

Tras pasar por una mini crisis en 2010 que llevó a los cariocas a mantener la categoría tan solo por dos puntos de diferencia -el Flamengo es el único equipo de Río de Janeiro que nunca ha descendido-, hicieron bueno el año al superar a su máximo rival, el Fluminense, por primera vez en la historia en cuanto a títulos se refiere (31-30), al conquistar la Taça Río.

Octubre de 2019. A mediados de mes se jugó el mítico derbi conocido como ‘Fla-Flu’, donde el conjunto de Jorge Jesus ganó por 2-0 y brindó nuevas alegrías al barrio de Gávea, mientras es el primer clasificado de la Serie A brasileña, con una ventaja de diez puntos, a falta de diez jornadas para la clausura del campeonato, en un año en el que también se ha hecho con la Copa Carioca 1 tras doblegar a otro rival de la provincia, el Vasco da Gama. El único tropiezo de los ‘rubro-negros’ ha sido en la Copa do Brasil, eliminados en cuartos, por penaltis y por el que sería más tarde campeón, el Athletico Paranaense; al que, por cierto, lograron vencerlo a domicilio, en la liga, tras 45 años sin hacerlo. Una locura.   

Y pueden agrandar aún más la historia si cabe; merecido finalista de la Libertadores tras superar al Grêmio en semifinales. El partido de ida solo tuvo un protagonista, pese al empate (1-1), el VAR anuló tres goles a los de Jorge Jesus, y el conjunto tricolor solamente llegó a portería en dos ocasiones, incapaces los pupilos de Renato Gaúcho de mostrar su juego ante el ‘Fla’. En Maracaná, en el partido de vuelta, culminaron el pase con una aplastante victoria por 5-0 y un Bruno Henrique exquisito; marcando el primero, recuperando el balón en la acción del segundo y provocando el penalti del tercero. A eso, se le suma el hecho de que Pablo Marí, autor del cuarto gol, pueda hacer historia al convertirse en el primer jugador nacido en España en jugar una final de la Libertadores.

Arantes afirma que el Flamengo de este año es una conexión de múltiples elementos que suelen formar los grandes equipos: “Es un club económicamente estable y tiene un entrenador que ha sabido sacar el máximo rendimiento de sus futbolistas. Sumados estos elementos, también está el apoyo de una afición que es posiblemente la más grande del mundo -y una de las más fanáticas-. Se ha formado un equipo muy fuerte”. Así pues, el ‘Mengao’ se ha ganado el pasaporte directo a Chile que le permitirá tener la oportunidad de poder usurpar el título al vigente campeón, River Plate. Para más inri, los ‘Millonarios’ tienen una mala experiencia en Santiago de Chile. Precisamente ahí, perdieron dos finales de Libertadores en partidos de desempate jugados en campo neutral: la primera en 1966, ante Peñarol, por 4-2; la segunda en 1976, contra el Cruzeiro, por 3-2.

Aunque a veces el destino sea caprichoso, lo que está claro es que, haga lo que haga, el Flamengo ha demostrado que pelea por volver a creer, por hacer renacer y aflorar los impávidos recuerdos de la generación de Zico, Nunes, Júnior y compañía. Si gana a River, podría repetir gesta y verse las caras en la final del Mundial de Clubes, de nuevo, ante el Liverpool. ‘O Mais Querido’ solo está a un paso de volver a izar la camiseta -llamada ‘el manto sagrado’- al viento, provocar el furor incompetente del adversario, como bien decía Nelson Rodríguez, hasta que la zamarra ‘rubro-negra’ sea una Bastilla inexpugnable.