12 de enero de 2020. El ‘Kun’ Agüero, con tres tantos ante el Aston Villa, acaba de derrumbar dos récords. Uno le sitúa ahora como el extranjero con más goles en la historia de la Premier League. El otro, como el único capaz de marcar un hat-trick en 12 partidos de este mismo campeonato. El ídolo de los nacidos en los 2000 deja atrás, en una sola y brillante actuación, los registros de los ídolos de los nacidos en los 90 y en los 80. Au revoir, Thierry; goodbye, Alan.

Al chocar con la noticia, pensé que sería un buen tema del que escribir. A veces pasa, los temas vienen a ti y no tú a ellos. Culpa de los grandes futbolistas, siempre empecinados en romper estadísticas, batir récords y demoler cifras. Obstinados en que su fútbol nunca caiga en el olvido. Obsesionados con perpetrar sus jugadas en las mentes de los aficionados. Obcecados en que, semana tras semana, haya un nuevo motivo por el que contar sus nuevas hazañas, logros y conquistas. Así, pues, tocaba hablar sobre la enésima gesta del menudo delantero argentino, sobre los 177 goles alcanzados en la competición doméstica. 177 en 255 actuaciones. Poco más de dos tantos cada tres encuentros. Una auténtica barbaridad si lo comparas con cualquier futbolista terrenal.

El problema, no para él, sino para mí, ha venido cuando al plantarme frente a la hoja en blanco y plantearme de qué manera abarcar las gestas de Agüero, han comenzado a reproducirse en mi cabeza algunos de los mejores goles del ‘Kun’ desde que llegara a la Premier League. No he sido capaz de quedarme con uno solo. Inviable. Si pensaba en aquel tanto contra el Queens Park Rangers, el más importante, obvio, después aparecía un flash del día que silenció Old Trafford en 2013 para darle la victoria a los ‘Citizens’. O, sino, se presentaba en mi memoria el primero de muchos hat-tricks, ante el Wigan, cuando no llevaba ni un mes instalado en Mánchester. O aquel día que en 20 minutos se cepilló al Newcastle anotando cinco goles y cuatro minutos después ya estaba sentado en el banquillo con una sonrisa picarona, asomándose debajo de la nariz, insinuando que les acababa de pintar la cara pero tampoco quería hacer mucha sangre en la herida.

 

177 goles en 255 actuaciones. Poco más de dos tantos cada tres encuentros. Una auténtica barbaridad si lo comparas con cualquier futbolista terrenal

 

Podría continuar rememorando épicas actuaciones del ‘Kun’ en la Premier. Rebosar estos párrafos de goles de todos los colores; de sus disparos secos, de los chutes ajustados, de sus jugadas de dibujos animados, como Kum Kum, su primer ídolo, o como las de Romário, igual de bajito y tan imprevisible como él para los centrales gigantones que intentan, e intentaron, parar a uno y el otro sin éxito. Podría continuar, sí, pero nunca acabaría. Sería como atreverse a recordar todas y cada una de las obras de arte que nos dejaron los ídolos a los que acaba de superar, Thierry Henry y Alan Shearer, sobre los céspedes ingleses. Imposible, vamos.

Tras su última función, después de subir un peldaño más en su excursión por las escaleras que alcanzan el Olimpo del football, su entrenador, Pep Guardiola, pese a dejarlo un paso por detrás de Leo Messi en esto de ver portería, bueno, y en todo lo demás, apuntó que el ‘Kun’ “es una leyenda y su leyenda creció [todavía más] esta noche”. Y después apuntó que “marcar todos estos goles y hat-tricks significa que has hecho buenas cosas durante muchos, muchos años”. Por su parte, cuando fue el argentino quien se plantó frente a los micros, entre macarrónicos very happys y thank yous, evidenció que meter goles es más internacional que cualquier idioma. Y yo, sin tener aún muy claro qué destacaría de los nueve años de Agüero en la Premier League, me pregunto para qué es necesario hablar bien por la boca si sus zapatos ya se encargan de sentenciar las mejores historias.