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Yo también soy hijo del teletexto

De los marcadores Dardo a las aplicaciones móvil. Repasamos las distintas formas para conocer los resultados en vivo a lo largo de los años en España

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Nací en 1998 y soy hijo del teletexto. Cuando era crío, los jueves, inmediatamente después de sonar el timbre, salía corriendo de clase. Fuera me esperaba mi madre, con un bocadillo en mano y las prisas de alguien que sabe que cada minuto cuenta. En poco menos de media hora teníamos la difícil misión de llegar al campo de fútbol municipal, ya cambiado con la ropa del entrenamiento. Esa media hora, a correprisas, servía de calentamiento. Pero antes de aquella odisea, me dirigía esperanzado al estanco de enfrente del colegio. Abría la puerta transparente y pesada de aquel pequeño local de tabaco y volcaba la mirada hacia arriba: “Mamá, ¿me compras un sobre de cromos?”, rogaba. Con suerte, podría llenar cinco bolsillos más de mi álbum de Megacracks y conocer el nombre de algún ‘nuevo fichaje’. Pero, independientemente de cuál fuese la primera respuesta de mi madre, llegaba la siguiente petición: “Y, ¿puedo hacer una quiniela?”. Solía tener la suerte de que siempre fueran dos síes. ¡Qué mimado!

Siempre me costó poner cruces. Con los años uno se vuelve cada vez más equidistante, pero de pequeño solo contemplas la victoria o la derrota. Unos y doses, mi equipo siempre victorioso y el rival directo siempre derrotado. No es de extrañar que nunca recaudase más de 15€. Que, evidentemente, serían reinvertidos en más sobres de cromos. Eso sí, yo le ponía todo el empeño del mundo, o eso creía. Me pasaba horas pendiente del teletexto, esperando algún cambio en cualquiera de los partidos que se disputaban esa jornada y que certificara mi buen hacer en la quiniela. Eran buenos tiempos.

 

Con el teletexto éramos felices. Estaba ahí plantado en medio del salón, con su profunda oscuridad y sus deslumbrantes letras azules, verdes y lilas. Tan inmutable como esperanzador

 

Con el teletexto éramos felices. Estaba ahí plantado en medio del salón, con su profunda oscuridad y sus deslumbrantes letras azules, verdes y lilas. Tan inmutable como esperanzador. Ahora, pero, lo miramos con recelo. Como a nuestro padre cuando nos intenta dar una lección moral. “Vivió en otra época”, sentenciamos. Ellos hicieron lo mismo en su día, es cíclico. Varios años antes del nacimiento del teletexto, el aficionado español tenía una manera de enterarse rápidamente de los resultados de la jornada: los marcadores Dardo. Implementados en los años 50 por Eduardo Teus tras exportar la idea de Argentina, marcaban mediante anuncios publicitarios los resultados de los partidos que se jugaban simultáneamente alrededor del país. Es decir, si el Athletic-Real Madrid era Danone, el Elche-Espanyol podía ser Nesquik. Curioso, divertido y beneficioso a partes iguales. Cosas del marketing.

A toda mi generación nos está costando mucho independizarnos de casa. Dejar el pasado atrás y mirar hacia adelante. Con el fútbol nos sucede lo mismo, dormimos junto a la nostalgia, soñando con ver en directo a las estrellas del pasado de las que tanto hemos oído hablar. Y aunque en el fútbol no nos persiguen unas aterradoras crisis económicas, sí lo hace la inmediatez. Necesitamos información. Necesitamos vivir el fútbol al momento, en todos lados y de múltiples maneras. Por eso, si bien los que nacimos en los 90 somos hijos del teletexto y nietos de los marcadores Dardo, a nosotros nos ha tocado ser aplicaciones móvil. Hoy, los jóvenes (y no tan jóvenes) nos hemos acostumbrado a estar constantemente enganchados al teléfono, esperando una notificación que nos haga un poco más felices. Desde un nuevo match en Tinder hasta el desbloqueo de un cofre del Clash Royale. Eso sí, para mí y para ti, hincha, la más deseada es esa que nos indica que nuestro equipo ha anotado un gol. Y si al jugador lo teníamos en la liga fantasy o el comunio con los colegas, doble alegría. Al fin y al cabo, somos lo mismo que nuestros padres y abuelos, pero distintos. Porque, como afirmaba Shakespeare, “el pasado es un prólogo”.

 


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