¿Qué sería de nosotros un sábado por la tarde sin reunirnos alrededor de una mesa para disfrutar de un partido de nuestro equipo? ¿Cómo descubriríamos cuál ha sido el mejor equipo del año sin haberse enfrentado al resto de las mejores plantillas del país? ¿Qué sería de nosotros sin La Liga? Cuesta imaginar cómo mataríamos las horas sin todo ello. Sin poder mirar ninguna clasificación y sin sacar todas las tensiones de la semana viendo jugar al club de tus amores. Por ello, aunque sea un total desconocido para la mayoría, desde la ignorancia siempre le estaremos agradecidos a un barbudo de pelo blanco que le dio un sentido a nuestros fines de semana.


Braco, una pequeña localidad del Condado de Perth (Escocia), vio nacer el 13 de abril de 1846 a William McGregor, un chico que empezaría a dedicarse desde bien joven al mundo de la industria textil y que, aunque nunca lo practicó, se enamoró del fútbol -en esos tiempos, un popurrí entre conceptos balompédicos y del rugby- tras ver un encuentro en Ardoch, una ciudad cercana a su Braco natal. Pronto abandonaría el lugar que le vio crecer; en 1870, antes incluso de cumplir la mayoría de edad, ya había hecho las maletas junto a su hermano para iniciar una nueva vida lejos de su hogar. Viajaron a Birmingham y se establecieron en el barrio de Aston, donde abrieron una tienda de ropa que más adelante proveería los uniformes del Calthorpe, equipo local del que se hizo aficionado a su llegada.

Por aquel entonces, la Freemason’s Tavern ya había visto como en 1863 once representantes de los mejores colegios y sociedades del Reino Unido sentaban las bases y las 13 reglas originales del football association. Y ocho años después, este incipiente deporte daba otro gran paso con la instauración de la primera competición oficial de la historia, la FA Cup. En sus inicios era un torneo puramente amateur, pero con el paso de los años, y ante la masiva expansión del fútbol a lo largo y ancho de las Islas Británicas, surgieron los primeros movimientos a favor de profesionalizar el juego. Muchos empezaron a ver un negocio donde otros solo querían disfrutar de un pasatiempo, hasta que en 1885, entre debates, discusiones y opiniones variadas de las diversas clases sociales, la Football Association aceptó la profesionalización del deporte rey.

 

“Pido ofrecer esta sugerencia… Que 10 o 12 de los clubes más destacados de Inglaterra se combinen para organizar partidos de ida y vuelta cada temporada”

 

A medida que el fútbol iba avanzando hacia un lugar donde el espectáculo y el negocio compaginaban con el juego, William McGregor ya estaba totalmente involucrado con el Aston Villa, entidad que contaba con muchos escoceses entre sus miembros fundadores. Desde 1877 formaba parte de la directiva de los villanos y cuatro años más tarde subió otro escalón, siendo elegido el director del club de Birmingham. Con tal posición de privilegio y viendo la poca rentabilidad económica que se le sacaba a los partidos amistosos que acompañaban a los encuentros coperos durante el calendario futbolístico, tuvo una idea que cambiaría el devenir de las competiciones de este deporte.

“I beg to tender the following suggestion… that 10 or 12 of the most prominent clubs in England combine to arrange home-and-away fixtures each season” (“Pido ofrecer esta sugerencia… Que 10 o 12 de los clubes más destacados de Inglaterra se combinen para organizar partidos de ida y vuelta cada temporada”). En este fragmento de una carta, William McGregor trasladaba una sugerencia a los dirigentes de Blackburn Rovers, Bolton Wanderers, Preston North End y West Bromwich Albion para crear una nueva competición con un formato nunca visto antes en el fútbol. Un todos contra todos, primero como local y después como visitante (o a la inversa), para descubrir cuál había sido el mejor equipo del curso. De este modo, como una simple proposición, el director del Aston Villa estaba a punto de darle un giro a la historia del deporte rey. Era el primer paso para diseñar la que, aún hoy en día, es la competición troncal en cualquier rincón del planeta donde se juega al fútbol.

Los demás pensaron algo así como: “¿Por qué no? Así sabremos quien es el mejor de todos”. Y les sedujo la idea. Un par de semanas después de recibir aquella nota, el 22 de marzo, se citaron todos ellos en Londres en vísperas de la final de la FA Cup de aquel curso. Antes de presenciar la victoria del West Bromwich Albion sobre el Preston North End en el Kennington Oval, los dirigentes de ambos finalistas, del Blackburn Rovers y del Bolton Wanderers, tomaron mesa junto a William McGregor en el Anderton Hotel de la capital británica para sentar las primeras bases de la nueva competición.

Tras esa primera reunión, llegaría una segunda y definitiva en Mánchester. Allí, en el Royal Hotel, se fundó formalmente la Football League el 17 de abril de 1888. El nombre fue ideado por William Sudell, el representante del Preston North End, después de que la propuesta inicial de McGregor, Association Football Union, no acabase de seducir al resto de los asistentes por su similitud con la Rugby Football Union, creada 17 años antes tras la escisión de dos deportes hermanos en aquella célebre reunión en la Freemason’s Tavern.

Con la fundación de la Football League hecha realidad, tras el verano se inauguró la primera liga de la historia. El 8 de septiembre el balón echó a rodar. Los 12 equipos de la primera liga existente se midieron en seis encuentros durante esa tarde y el Bolton Wanderers – Derby County tuvo el honor de ser el primer partido disputado en la historia de las competiciones ligueras de fútbol. Todo ello gracias a la nota de William McGregor, el hombre que cambió la concepción de los fines de semana para todos los amantes del balón.