Apagar el televisor es el paso que precede a la ausencia de ruido. Y llega el turno de reflexionar. Campeonas de Rakuten TV, tiene eso. Una vez acaba el episodio es inevitable no quedarse pensativo sobre las historias que te han presentado a través de sus protagonistas. Y, más allá de la coherente necesidad de pulsar de nuevo el mando del televisor y adentrarse en el próximo episodio, también despierta el interés en indagar más en las vivencias ya mostradas. Desde el presente, hace unos pocos días, echamos un vistazo al pasado de la mano de Carmen Arce.

Ahora, llega el momento de poner la vista en el futuro. Al otro lado de la pantalla nos recibe Viky Adrianova. Todavía convaleciente por culpa de una lesión, la futbolista del FC Barcelona B tiene un objetivo claro entre ceja y ceja. No obstante, su experiencia de vida no pasa desapercibida. La han moldeado como persona. También como futbolista. Desde Panenka, charlamos con ella para conocer más sobre su figura.

Antes de todo y para empezar, ¿Cómo va esa rodilla?

¡Pues ahora va muchísimo mejor! Pero ha sido un camino bastante duro. Pero ya queda poco. En marzo, más o menos, empezaré con el equipo y en abril ya espero poder entrar en dinámica.

Esta es la segunda lesión que padeces. ¿Cómo afecta, más allá de la lesión, el hecho de volver a pasar por este proceso?

Pues la verdad es que volver de una lesión de larga duración es algo parecido a volver a ser tú misma. La primera vez sí que estuve cerca de un año y medio por culpa del Covid. Volver con toda esta situación que estamos viviendo es bastante difícil. Y luego, cuatro meses es un tiempo en el que vuelves a coger la dinámica. Te sientes mejor. Pero cuando toca empezar esto otra vez de cero… Cuesta. Mentalmente es muy difícil. Y si la cabeza no va bien, al final, por mucho que trabajes físicamente, no irá bien.

¿Cómo afecta una lesión de estas características en una situación como la tuya, con un convenio laboral cerca de caducar y una liga que todavía no da el paso a ser profesional? ¿Temes por tu futuro?

Sí. Obvio. Lo que más amo es el fútbol y dedicarme profesionalmente es lo que más quiero. Entonces es como que la primera lesión puedes pensar que volverás y ahí quedará todo. Pero con la segunda ya empiezan a surgir las dudas y todo lo que las rodea. Al fin y al cabo, si das todo de ti y tienes voluntad… Yo confío en que conseguiré llegar a ese alto.

¿Cómo se supera una lesión como la que tú tienes a nivel psicológico? Es decir, imagino que al volver a jugar vuelven los miedos de romperte otra vez. ¿Eso se trabaja o es algo con lo que ya convives?

Claro. Es muy importante hablarlo y expresar tus emociones. Porque si te lo vas guardando, al final el miedo se acumula y no consigues sacar el máximo rendimiento. Es verdad que con la primera lesión yo no tenía tanto miedo, pero en esta segunda lesión, fue como un choque. El miedo es más grande. Pero es obvio que necesitas hablarlo, expresar lo que sientes al lado de las personas adecuadas, que te ayudarán en todo.

Vamos ahora sí al documental. Hablas brevemente sobre cómo empiezas a jugar al fútbol. Algo casi por azar que se te acabó dando muy bien. Pero, ¿De dónde te nace esa pasión? ¿Viene de antes de que te apuntaran? 

Pues mira, yo soy de Bulgaria. Ahí que las chicas jueguen al fútbol no acaba de estar bien visto. Entonces, habitualmente tampoco toman ese camino. Pero de alguna forma, mi madre tenía claro que tanto mi hermano como yo teníamos que hacer algún deporte. Para ella, el deporte es importante en tanto que te da disciplina y te forma como persona. Entonces, lo único que teníamos en el colegio era el fútbol sala. Mi hermano dijo que quería ser portero. Y yo, pues con él. Para estar los dos juntos… ¡Y al final me gustó muchísimo más a mí que a él! Él se fue al básquet y yo me quedé.

¿Y cómo fue el cambio a España?

Pues primero mi madre se vino aquí a trabajar durante un par de años. Su intención era traerme tanto a mi hermano grande como a mí, aquí. Después de encontrar esa estabilidad económica, pues pudo traernos.

Cuando llegas a España, ¿empiezas a jugar directamente en la Escola del Barça o pasas por algún otro equipo?

No, no. Yo vine a España con dos años. A los cinco años empecé a jugar a fútbol sala en el colegio San Juan de la Cruz. Pero a mí lo que me gustaba era jugar a fútbol sobre hierba. ¡Me encantaba! Resulta que un día nos llevaron de excursión con los del fútbol sala y vi que ahí tenía mucho más espacio para correr. Era más divertido. Entonces mi madre me apuntó al equipo de fútbol del barrio. Ahí fui la única chica. Siempre lo había sido. Pasé a jugar en la comarcal y de ahí a la catalana. A los nueve años, vinieron ojeadores del Barça y me pidieron que hiciese unas pruebas. Lo que pasa es que por aquel entonces el Barça no tenía equipo Alevín. Entonces tenía que ir haciendo entrenamientos con ellas hasta que cumpliese los diez años y pudiese jugar en infantil.

En el fútbol destacas por tu potencia, velocidad y gol. ¿Cómo trabajas estas aptitudes en el día a día para mejorarlas? 

Pues es muchísimo trabajo. La velocidad igual puede ser un poco genérica. También la musculatura. Pero no te puedes basar solo en la genética. Tiene que haber un trabajo diario. No puedes permitirte días en los que digas: ‘Qué pereza’. Aunque te dé pereza, tienes que trabajar y trabajar.

 

“La familia será quien te apoye y te empuje hacia arriba, siempre. Todo lo que me dan ellos, aunque no sean conscientes, me hacen mejor persona cada día”

 

Esa exigencia, tal y como destacas en el documental, viene marcada por esa educación que te da tu madre. Ella te exigía que los estudios fueran bien para que pudieses ir a entrenar. ¿Cómo te ayudó esa exigencia para lograr llegar a donde has llegado?

La exigencia que me ponía ella desde pequeña se acabó convirtiendo en mi exigencia. Ahora ella ya no me exige. ¡Lo de las notas ya quedó atrás! Pero esa exigencia me la pongo yo. Tengo que estar al 100% siempre. Y es verdad que las lesiones te van a hacer tocar fondo, pero solo tú eres responsable de levantarte o no. A mí, esa exigencia me ha ayudado en el caso de las lesiones. Yo creo que, después de estas lesiones, si no hubiese tenido la educación que he tenido, no hubiese podido recuperarme ni quitarme las frustraciones o los miedos.

¿Tu madre te ha ayudado a ser más fuerte mentalmente?

Sí. Eso está claro.

Entiendo que a día de hoy sigues estudiando. ¿Cuáles son tus intenciones? ¿Vas a compaginar deporte y estudios?

Sí. Actualmente, estoy haciendo el primer curso de Administración de Empresas. A mí siempre me ha gustado la economía y todo lo que la envuelve. Claro que también me gustaría estudiar algo relacionado con el deporte, pero también pienso en la parte económica y en el futuro económico. Y es importante que las mujeres que nos dedicamos al deporte tengamos un ‘Plan B’. Aunque el fútbol sea mi principal objetivo, siempre tengo que tener algo en la retaguardia.

Eso que me acabas de comentar, lo del Plan B porque el fútbol femenino todavía no da, en muchos caso, para vivir. ¿Te afecta a la hora de competir? Es decir, la mente la tienes ocupada en diferentes responsabilidades más allá del fútbol… 

Sí, sí. Claro. Afecta muchísimo. Sobre todo en temas de estrés y recuperación. Es importante, por lo menos es mi experiencia, el dormir bien y el comer bien. Entonces rendirás bien. Pero si no haces esas dos primeras cosas, es imposible rendir del todo. Entonces, con los estudios, igual ahora ya hago menos asignaturas y me puedo organizar mejor para centrarme en el fútbol, pero eso antes no era así.

Volviendo al documental, una de las cosas que me llama la atención. Perteneces a una generación que ahora puede tener referentes femeninos en el fútbol. Algo que no había pasado hasta hace unos pocos años. Tú o tu generación también seréis referentes. ¿Qué se siente al formar parte de ese momento de la historia?

Pues, primero, muchísima gratitud hacia todas las que han estado antes que nosotras y han abierto camino. Sin ellas no seríamos el ejemplo que somos o que seremos. Y se siente como una gran responsabilidad porque serás como todas esas experiencias que has vivido tú. Es decir, que yo he crecido fijándome en futbolistas y ahora serán las pequeñas las que se fijen en mí. Entonces eso es mucha responsabilidad y orgullo.

Sin embargo, cuando tú empiezas a jugar al fútbol, todavía el fútbol femenino estaba muy invisibilizado. Ahora cada vez más va teniendo más respaldos. ¿Cómo os ha cambiado a vosotras el día a día ese cambio?

Bueno, la verdad es que está muy bien porque es como que nuestro trabajo se siente recompensado y valorado. Realmente entrenamos lo mismo que las del primer equipo. Las del filial entrenamos cuatro días a la semana e incluso a veces cinco. Más el partido. Nosotras lo damos todo. Entonces, que no se viese tan valorado al fin y al cabo te desmotiva un poco. Pero realmente hay mucha gente que quiere seguir el fútbol femenino. El hecho de que actualmente exista la posibilidad de que puedan acceder a nosotras, es algo muy bonito.

Imagino que también será muy motivador, pero a la vez supongo que la responsabilidad es más grande. Es decir, crecerá el número de aplausos, pero también de críticas, por ejemplo.

¡Sí! La verdad es que sí. Con los chicos cuando lo hacen mal se les critica. A nosotras hay algo como que nos protege. En el documental nos enseñan un vídeo de un partido de mujeres donde jugaba Kubalita que le preguntan a una futbolista si era más fácil marcar goles o cocinar. Eso actualmente es impensable. Por lo menos aquí. Y si pasa, creo que tenemos el apoyo de la gente para hacer frente a este tipo de situaciones. Eso ayudará a no sentirnos infravaloradas.

En el documental también mencionas que, en ocasiones se es paternalista con las futbolistas. A la hora de protegerlas. ¿A qué te refieres exactamente con eso?

Pues los chicos pueden tener mejores aptitudes físicas, pero nosotras trabajamos igual que ellos y damos el máximo de nosotras. El trabajo es el mismo. Biológicamente o en cuanto a físico pueden ser superiores, pero en cuanto a técnica, no hay ningún tipo de superioridad. Aquí tenemos un equipo que ha ganado ligas, la Champions… Podemos demostrar que somos muy buenas tanto dentro como fuera de España. Al final, mucha gente suele decir que, sin ver ningún partido de mujeres, el fútbol femenino es menos físico. Pero la realidad es que las mujeres somos muy físicas.

¿Cómo fue reunirse con Carmen Arce y Alexia Putellas?

Pues he aprendido muchísimo de ellas. Y sigo aprendiendo, ya que sigo viendo o leyendo las entrevistas que le hacen a Kubalita o a Alexia. La verdad es que son un ejemplo a seguir, igual que mi me gustaría acabar siendo uno para las más pequeñas. Aprendo de ellas y me fijo en lo que hacen para poder llegar a su nivel. Kubalita me enseñó mucho porque también se lesionó la rodilla y me enseñó que, al fin y al cabo, los médicos y la sanidad ha prosperado mucho. Ella lo tuvo más complicado y una lesión la podía apartar del fútbol. Hoy en día tienes la motivación de que se puede salir de estas lesiones.

¿Cómo te imaginas la época en la que tuvo que jugar Kubalita? Y sentarte frente a ella y saber que aquello tuvo que ser necesario para llegar a nuestros días. ¿Qué te inspira?

Lo que me afectó demasiado. Sentí mucha empatía. Yo hago lo que más amo y la gente no deja de criticar eso. De alguna forma, ver que alguien te apoya en hacer lo que me gusta. Sentí mucha empatía y creo que igual Carmen vivió una etapa muy triste de su vida haciendo lo que más ama. Creo que lo que ellas hicieron implicó un cambio muy importante para que nosotras podamos llegar a donde hemos llegado sin los obstáculos que ellas tuvieron que superar.

¿Y con Alexia?

Con Kubalita es como que me abre el camino para poder llegar. Y Alexia marca un poco el ‘a dónde’ quiero llegar.

Tiene que ser diferente lo que sientes tú, que estás dentro, de lo que pueda sentir un periodista o aficionado al ver a Alexia. Para el que lo ve desde fuera, Alexia puede ser un referente, ídolo, o lo que sea… ¿Pero para ti?

¡Sí! ¡Claro! A ver… Sigue siendo admiración y puede ser un modelo a seguir, pero al mismo tiempo, no te obsesionas con ella. Lo que quieres es llegar a su nivel, aprender de ella y jugar a su lado. Pero no admirarla desde abajo, como puede pasar si eres un aficionado. De alguna forma, creo que esa es la diferencia.

En el documental aparece una situación que te toca vivir que es bastante atípica, y que la mayoría de niños ni vive. Ella es camionera y pasaba días fuera. Tú, junto a tu hermano, os hacíais cargo de la familia. ¿Qué edad tenías entonces?

Pues siempre ha pasado que, desde que nacieron mis hermanos, mi hermano mayor y yo siempre los hemos cuidado mucho, ya que mis padres, sobre todo mi madre, ha tenido que trabajar. Nos quedábamos nosotros con ellos… Actualmente, seguimos en esta situación. Yo por las mañanas los llevo al colegio y por las noches me quedo con ellos. Entre mi hermano y yo nos organizamos. A la semana, ella vuelve durante un par de días.

Esta es una situación que muchas personas de tu edad, yo mismo, no saben lo que son. Estudios, fútbol y esta situación más atípica, ¿cómo te afecta en el día a día?

Es una responsabilidad más, claro. Pero lo llevo bien. Para mí, lo más importante es la familia. Ellos siempre me han inculcado esto. La familia tiene que estar por delante de todo, porque van a ser ellos los que estarán y están a mi lado en los momentos malos. Y en los momentos buenos, pues serán también los que te apoyen y te empujen hacia arriba siempre. Todo lo que me dan ellos, aunque no sean conscientes, me hacen mejor persona cada día. Y yo se lo devuelvo de esa manera. Mi madre me ha dado mucho, porque sin ella no estaría en el Barça, y de alguna manera intento agradecérselo haciéndome cargo de esta situación, como puede ser cuidar de mis hermanos. O lo que me pida. Es algo que, igual para otras personas puede parecer demasiado, pero para mí es una costumbre. Algo que tengo que gestionar entre otras muchas cosas.

También en el documental hay un momento en el que vas en el coche con tu madre. Ella te dice que en la vida hay que pelear, que no te van a regalar nada. Y hablas también de tu familia. ¿Qué otras lecciones o consejos te ha dado la familia que te hayan ayudado a llegar hasta aquí? 

Mira, pues el básico. Cuando logres un éxito, siempre tienes que tener presente de dónde vienes. De dónde saliste. Eso me lo recuerdan mucho. Sobre todo que, en los momentos malos, pues todos estamos mal y tratamos de salir hacia adelante… Pero en los momentos buenos, donde has ganado mucho, pues también son muy importantes. Es en estos cuando tienes que mirar hacia atrás y ver todo lo que has recorrido. Cuando eres consciente de esto, entonces lo disfrutas más. Hay muchos jugadores o jugadoras que llegan a un equipo y se piensan que está todo hecho. Y no. Ese es el principio de todo. En mi caso, llegar al Barça fue un momento bonito, pero ahí no acababa la cosa. No me podía relajar. Llegar al Barça era el inicio de pelar más para llegar lo más lejos posible.

Pues vamos con la última pregunta. En Campeonas te presentan como el futuro. Ahora me dices que trabajas para llegar lo más lejos. Entonces, ¿dónde te ves en el futuro? En cinco años, más o menos. 

En cinco años me veo jugando en el primer equipo del Barça. Pero si no es en el Barça será en otro gran equipo. Confío en que todo el esfuerzo y todo el trabajo diario tendrá sus resultados merecidos. Confío en mí y en todo el trabajo que realizo en el día a día.

 


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Fotografías de Àlex Pérez.