María Antonia Is (Toña) hace historia en 1997. Ella y todas las componentes de la selección española absoluta acababan de quedar terceras en la Eurocopa de Suecia y Noruega. Dentro de dos décadas aquello aun no se habrá repetido. Toña disfruta de un éxito sin precedentes, sabe que acababan de dar la sorpresa en un campeonato internacional y desea que aquello sirva para algo, que sea el principio de una mejora sustancial del fútbol femenino y acabe teniendo su eco en las generaciones que vienen. Lo que ni siquiera se atreve a desear es lo que acabará sucediendo: volver a ganar una medalla en un europeo sub17, esta vez al cargo de chicas que todavía no han nacido.

Toña seguirá jugando unos años hasta que lo deje de forma repentina. “Si hubiera podido no lo hubiera dejado ni en ese momento ni de la forma en que lo hice”, insiste, pero una enfermedad de su marido le obliga a centrarse en otros aspectos de la vida. El fútbol puede esperar (lo mejor está aún por llegar). En total, acumula ya 34 internacionalidades con La Roja, algo que tampoco ninguna paisana ha logrado superar años después. “Entonces, ni me planteé la posibilidad de ejercer como entrenadora, eso fue algo que vino después, cuando el Oviedo Moderno me lo ofreció”, explica la seleccionadora Sub17 a Panenka.org.
toñais

Generaciones campeonas

En 2015, Toña es la elegida para ejercer como ayudante de Pedro López en el banquillo de la selección femenina Sub17. Casi dos décadas después de dejar La Roja como jugadora, la asturiana, con 49 años, madre de Paula (portera del Oviedo Moderno) y policía municipal de su localidad, se convierte en la primera mujer que entrena en la RFEF. Una vez allí, Toña comprueba con sus propios ojos cómo ha cambiado la sección femenina que ella recordaba: “Me atrevo a afirmar que fue en aquella Euro de 1997 en la que se dan cuenta que necesitamos continuidad. Desde entonces, se hace una formación específica a los entrenadores antes de cada torneo internacional, se adaptan fechas para que el equipo pueda estar el mayor tiempo concentrado y los técnicos están mucho más unidos, reman todos en la misma dirección”, relata Toña, que ha tomado el mando de una generación de chicas que con edad precoz ya se han colmado de éxitos.

De hecho, algo de razón tendrá cuando, mientras la propia Toña retomaba el contacto con el mundo del fútbol entrenando en las categorías inferiores del Oviedo Moderno, la selección sub 19 ganó un Europeo y perdió tres finales de la misma competición y la Sub17 ganó tres europeos y la medalla de bronce en un Mundial. “Los métodos de trabajo en la propia selección, en los clubes y federaciones territoriales son incontestables. Estamos empezando a recoger frutos, la selección absoluta, aunque le está costando un poco más, también los recogerá. El futuro será profesionalizar a todas estas chicas”.

 

“Estoy orgullosa de ser una de esas cuatro valientes que querían jugar al fútbol y fuimos a la Eurocopa porque decidimos que lo conseguiríamos y punto”

 

Aunque para futuro prometedor el suyo como seleccionadora. De hecho, está capacitada para llevar la batuta de cualquier equipo que se proponga –validó su título de entrenadora UEFA-Pro en la misma promoción que Guti, Helguera, César, Palop o Ferrer– cosa que la señaló como firme candidata a ocupar el privilegiado puesto que ocupa desde 2015. “Fueron varias las circunstancias que propiciaron mi designación. Por un lado los movimientos que generó la marcha de Ignacio Quereda del combinado absoluto, mi previa experiencia como seleccionadora de la selección asturiana sub12 y mi bagaje como jugadora”, opina. Aunque no fue el único motivo de peso; la propia FIFA tuvo algo que ver. Desde hace apenas un año la organización mundial puso en marcha el Programa de Desarrollo del Liderazgo Femenino de la FIFA, que, entre otras cosas, favorece las becas para la formación de técnicas y requiere un porcentaje de mujeres en cada federación a cambio de financiar gastos de desplazamientos y reuniones. Con todo, lo que se pretende es que cada vez haya más mujeres dirigiendo mujeres.

Mujer entrenadora

“No, yo nunca tuve una entrenadora”, confiesa Toña al recapitular. “Claro que es importante que tengan esa figura en la que proyectarse, alguien que haya vivido lo mismo que ellas”, prosigue, aunque sin olvidar que, en oportunidades, nunca podrá compararse a sus chicas, que acaban de proclamarse subcampeonas de Europa. “A pesar de eso nunca he pensado que ojalá hubiera nacido en otra época. A mi me ha tocado vivir esa y cosechar lo que otras están disfrutando ahora. Al final, estoy orgullosa de ser una de esas cuatro valientes que querían jugar al fútbol y fuimos a la Eurocopa porque decidimos que lo conseguiríamos y punto”, reflexiona sin apenas pensar su respuesta.

A pesar de todo, Toña no deja de ser una alumna aventajada en el curso de mujeres al mando de mujeres. Entre otros datos, destacan que solo haya una mujer entrenadora (Laura Torvisco en el Rayo Vallecano) en los 16 equipos que componen la Primera División estatal, o que en el último Mundial solo siete de las 24 selecciones participantes fueran dirigidas por entrenadoras.

16 años y 2 medallas en el pecho

Para Toña Is, pocas cosas interesan ahora más que el futuro. El de sus chicas, el de la selección y el de todas las jugadoras nacionales. “Vaya si las cosas han cambiado: hay que darse cuenta que otras selecciones como son Francia, Holanda o Noruega que nos duplican en licencias pero que en las finales de categorías inferiores siempre está España”, valora la técnica. Frente a la excusa de la gran diferencia física que puede haber entre combinados, Toña replica con mucha más contundencia: “Hemos jugado contra Alemania dos veces y no hemos perdido ninguna de las dos –las germanas solo les ganaron en los penaltis en la final de la Euro –claro que el aspecto físico condiciona, pero no te impide ganar campeonatos. Si nos superan en lo físico pues potenciamos nuestra técnica y el juego de combinación”, confiesa. Lo cierto es que la gran potencia alemana solo pudo vencer a España en los penaltis en la final del europeo que se disputó la semana pasada en Bielorrusia.

La lectura que Toña hizo de ese último partido habla por sí sola: “Aunque después de la final no había consuelo para las chicas, ellas no saben de excusas. Tienen 16 años y a muchas ya les cuelgan dos medallas del pecho, una de oro y otra de plata. Desde luego tienen un nivel de competitividad brutal”, concluye Toña, que sigue acumulando méritos mientras alarga su excedencia como policía municipal.