Hacer cábalas, cuentos de la lechera o estadística pura me sirvió una vez para descifrar cuál sería la pregunta que saldría en el examen de Historia de aquella selectividad que hice en septiembre con pantalones cortos. Tuve en cuenta las cuestiones que salieron en las últimas convocatorias. Estudié y me trabajé más esa lección que cualquier otra. Al final acerté, me cayó la transición e hice malabares para recomponer la respuesta, ya que me había pasado por alto el 23F. Eso mismo de sentirse Dios con los numeritos debió pensar Paddy Power, una casa de apuestas de Irlanda, que en los preliminares del Mundial 2014 que se celebró en Brasil le pidió a Stephen Hawking, doctor en Física Teórica y Cosmología por la Universidad de Cambridge, que investigase sobre las posibilidades que tenía Inglaterra para alzarse con el título en el país sudamericano.

Angustiados porque hace mucho desde que Bobby Charlton, Geoff Hurst, único futbolista en hacer un hat-trick en una final de un Mundial, Bobby Moore o Gordon Banks, entre otros muchachos, levantasen la Copa del Mundo en 1966 en Wembley, los ingleses, que inventaron el fútbol, han querido revalidar la hazaña por todos los medios. Incluso se pusieron en manos de la ciencia.

La presentación en la que se expusieron los datos obtenidos por Hawking fue en el Hotel Savoy en Londres. “Cuando el científico llegó al escenario del sótano, Peter Crouch apareció en la pantalla bailando como un robot, Chris Waddle esquivaba un penalti y una banda sonora de Prodigy lanzaba un recordatorio útil a los periodistas que esperaban: ‘Exhala, exhala, exhala’”, escribió Ian Sample en The Guardian.

“Desde los albores de la civilización, la gente no se ha contentado con ver los eventos como desconectados e inexplicables”, dijo el científico al inicio de la conferencia. “Han anhelado la compresión del orden subyacente en el mundo. La Copa del Mundo no es diferente”.

 

“Todas las matemáticas, ciencias y cualquier pensamiento racional se tiran por la ventana cuando Inglaterra está en juego”

 

Una de las razones de la teoría de Hawking, que escribió Una breve historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros, era evitar el estropicio que hizo después la selección entrenada por Roy Hodgson en el país de la samba. Aunque ya lo advirtiera el físico. “Todas las matemáticas, ciencias y cualquier pensamiento racional se tiran por la ventana cuando Inglaterra está en juego”. Quedaron en cuarta posición con un solo punto en el grupo D, donde también estaban Costa Rica, Uruguay e Italia.

El emblemático físico inglés analizó los últimos 45 partidos de los ‘Three Lions‘ en Copas del Mundo, incluyendo desde la cita en Inglaterra en el 66 hasta el evento en Brasil. Teniendo en cuenta aspectos como son el ambiental, fisiológico, psicológico, político y táctico, Hawking determinó que tendrían más posibilidades si pasaban a jugar un 1-4-3-3 en vez del característico 1-4-4-2. Con estos sistemas tácticos, los porcentajes de victoria eran de un 58% y un 42%, respectivamente.

También dijo que un aumento de cinco grados en la temperatura a la que están acostumbrados a jugar los ingleses reduciría un 59% las oportunidades de salir campeones, pero hubieran tenido el doble de probabilidades si la contienda hubiera sido por debajo de los 500 metros sobre el nivel del mar. “Jugamos mejor en climas templados, en altitudes bajas y cuando el partido empieza en torno a las tres de la tarde”. Hawking, que declaró que “estar cerca de casa reduce el impacto negativo de las diferencias culturales y el jet lag, apostilló: “Como todos los animales, el equipo de Inglaterra es un animal de costumbres”.

 

“Necesitamos un árbitro europeo. Son más empáticos con el fútbol inglés que con bailarinas como Luis Suárez”

 

Además, manifestó que su selección debería llevar en los encuentros camiseta roja, debido a que estas proporcionan “más seguridad” y son vistas como “agresivas” y “dominantes”. Tampoco perdonó la ocasión de hablar sobre el juez y sobre algún rival. “Necesitamos un árbitro europeo. Son más empáticos con el fútbol inglés que con bailarinas como Luis Suárez”, afirmó. El dossier informaba de que los ingleses ganaban el 63% de los juegos con colegiados del Viejo Continente y el 38% cuando eran de otro lugar. Asimismo, el que fuera una de las grandes mentes en la historia de la tierra no veía problema alguno en que los futbolistas no viajasen solos al país carioca. “Contrariamente a la opinión generalizada, la presencia de las mujeres es irrelevante”, sostuvo.

La teoría que difundió el científico no solo se centraba en su selección, sino que, por otro lado, quería determinar cómo es un penalti perfecto y así eludir que algunos enviasen el balón a las estrellas. Según el estudio, que analizó 204 disparos desde los once metros, el 84% de las penas máximas lanzadas a las esquinas superiores tanto a la derecha como a la izquierda acababan en gol. “Como decimos en la ciencia”, declaró Hawking, que tenía 24 años cuando los ‘Three Lions‘ ganaron la Copa del Mundo, “Inglaterra no puede golpear el trasero de una vaca con un banjo”. Los ingleses han perdido las tres tandas de penaltis que han disputado en una cita mundialista.

Conforme dicta el informe, los lanzamientos debían ser con el interior del pie, con tres o más pasos para coger impulso, pues con menos la efectividad era del 57%, y los atacantes eran los que más penaltis metían respecto a medios y defensas. Hawking no encontró ninguna evidencia que diera por favoritos a diestros o zurdos y señaló que los rubios y pelirrojos anotaron el 84% y los calvos el 71% de las penas máximas en los mundiales. “Los jugadores calvos y los bien parecidos tienen más posibilidades de marcar”, comentó el de Oxford, que añadió: “La razón no está clara. Quedará como uno de los grandes misterios de la ciencia”. Una pena que David Beckham se retirase, que Wayne Rooney se hiciera ese injerto de pelo y que no pudieran llevarse el gato al agua.

Hawking, que estuvo cerca de que su rostro apareciese en un billete de 50 libras esterlinas, hizo bien en no apostar, porque con Inglaterra no hubiera ganado un duro o un euro para los milénicos. Aunque habría que haber visto si la cosa hubiera cambiado con sus predicciones y consejos. “Estoy mejor cualificado para hacer diagnósticos que el pulpo Paul”, bromeó.

 


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Fotografía de Getty Images.