Nos cuesta valorar lo que tenemos en casa, somos así. En cuestiones futbolísticas nos pasa exactamente lo mismo. Si cualquier club no realiza ninguna incorporación en el mercado de traspasos, parece que su proyecto esté abocado al fracaso. En este sentido, casos en los que la continuidad, la confianza y la progresión de un tipo de jugadores son las protagonistas del mercado de transferencias -como el del Tottenham de este verano- son ejemplos en vías de extinción. Lo importante es hacer ver que se vive continuamente en una fiesta ideada por F. Scott Fitzgerald -exuberante, decadente y glamurosa-, cuando a veces lo mejor es no hacer mucho ruido y aprovechar la comodidad de quedarse en casa un fin de semana completo.

Pero no siempre se puede tirar de billetera y armar un equipo campeón. Todavía queda un reducto de fútbol vivido desde la formación y el sentido de responsabilidad que supone defender el escudo que has admirado desde que empezaste a respirar: las canteras. Son esos epicentros de sueños en torno a un balón que a posteriori serán los que agiten los cimientos del fútbol mundial. Dentro del proceso de formación, los jóvenes futbolistas necesitan apoyo; una palmadita en la espalda cuando las cosas vienen mal dadas. Necesitan el aliento de alguien como Paco Rius, un valencianista cuya pasión latiente por el fútbol de cantera -y más concretamente por la del Valencia C.F.- se apagó el pasado 28 de octubre.

Rius era especial. Siempre con su cámara en la mano, era el encargado de inmortalizar momentos míticos en la historia reciente de la academia valencianista, sobre todo en los partidos del Valencia Mestalla. Desde hacía más de 25 años fue testigo de la evolución del club: desde su metamorfosis hacia una entidad campeona, hasta sus horas más bajas con la construcción de muros en la ciudad deportiva de Paterna para obstaculizar la cercanía con el público o el endurecimiento de las medidas de seguridad para entrar al centro de operaciones de la cantera valencianista, el estadio Antonio Puchades. No faltaba ningún fin de semana. Pese a todo, este loco del fútbol continuó propagando la misma doctrina que le llevó a comenzar a seguir a los equipos en formación que salían de la factoría de Paterna: “No es necesario fichar nada. Todo lo que incorporamos lo tenemos, y de mejor calidad, en la cantera”, solía manifestar a menudo.

Es por ese cariño por el que al conocer la noticia de su fallecimiento, muchos de los jugadores actuales y pasados de la cantera valencianista no dudaron en acordarse de su figura por las redes sociales. Carlos Soler, José Luís Gayà, Michel Herrero, Jaume Costa, el actual entrenador del Levante, Paco López, e incluso Juan Mata son solo algunos de los que quisieron dedicarle un último reconocimiento. Con este último guardaba una estrecha vinculación, ya que Rius fue el fundador y el presidente de la peña valencianista que llevaba el nombre del actual jugador del Manchester United. Una muestra más de su locura por el fútbol de cantera y el cariño que transmitía a todos y cada uno de los jugadores jóvenes del Valencia que trataban de hacerse un hueco en el primer equipo.

Mata llegó al Valencia en el verano de 2007 procedente del Real Madrid Castilla y decidido a curtirse como jugador de fútbol en un club de primera categoría. Con Quique Sánchez Flores no cuenta con los minutos suficientes para ganar confianza y pasa relativamente desapercibido en sus primeros meses como jugador del club de Mestalla. Con Koeman al mando de la nave blanquinegra fue otra cosa. El técnico holandés, en la que posiblemente fuera una de las pocas cosas que hizo bien a orillas del río Turia, le dio una oportunidad al burgalés a partir del mes de diciembre de esa misma temporada y la calidad del mediapunta español no tardó en encandilar a la parroquia ‘ché’. Paco Rius, en ese comienzo dubitativo del jugador en Mestalla, fue quien le apoyó en todo momento, alentándole con la consigna de que antes o después llegaría su oportunidad. Mata acabó rompiéndola con el escudo del murciélago en su pecho y a mediados de esa misma temporada, Rius fundó una peña con su nombre, que presidió hasta su fallecimiento.

Pero el papel de Paco Rius no acaba solo en el cariño que transmitía a los jugadores. El valenciano también cumplía con las labores de cicerone con aquellos jóvenes periodistas que trataban de labrarse un futuro en el periodismo deportivo. Como en su día lo fue Paco Polit, quien guarda un grato recuerdo del desaparecido Rius: “Él comenzó a ir a Paterna antes de que yo empezara a estudiar periodismo y lo ha vivido todo. A base de constancia, el club le trataba como a un empleado más, pese a que no le tenía en nómina. Lo sabía todo sobre la cantera y muchos periodistas no dudaban en consultarle para ver qué jugadores serían interesantes para el futuro del club. Es una figura en extinción. El vacío que deja es muy grande”, explica para Panenka.

 

“Siempre te encuentras gente más o menos implicada en el fútbol de formación, pero lo de Paco Rius era otra cosa”

 

En esta línea, uno de los casos más sonados fue el de José Luis Gayà. El lateral zurdo era un desconocido para todos hasta el mes de noviembre de 2012, cuando el Valencia se enfrentó al Llagostera en una eliminatoria de Copa del Rey. En el recuerdo de aquella eliminatoria es posible que solo quede la imagen de un gol marcado desde el medio del campo por Adil Rami, pero lo cierto es que ese cruce debutó el jugador de Pedreguer, un futbolista llamado a marcar una época en la banda izquierda de Mestalla. Rius, por aquel entonces, ya lo sabía y una multitud de comunicadores no dudaron en consultarle cuando en las alineaciones confirmadas en aquel Nou Estadi de Palamós saltaba la sorpresa del debut del lateral zurdo con tan solo 17 años. “Lo tiene todo para triunfar. En unos años lo veréis como titular en Mestalla”, advirtió Paco Rius. No iba del todo desencaminado.

El club, a día de hoy, estudia la posibilidad de reconocer su labor como seguidor del fútbol de cantera, poniéndole el nombre a uno de sus campos de la ciudad deportiva de Paterna y, por descontado, este reconocimiento sería más que merecido para la figura de un hombre que como explicó Polit en su columna en Esports Base: No es frecuente un aluvión de mensajes de condolencia como los recibidos por familia y amigos de Paco Rius. Pero claro, Paco tampoco era un aficionado ‘normal’. Su valencianismo fue siempre de piel, actitud y manos a la obra”.

Tampoco le olvidan esos jugadores que para labrarse un futuro futbolístico tuvieron que salir de la factoría de Paterna. Es el caso de Ferran Ferri, actual jugador del Hércules. “He estado en varios clubes y siempre te encuentras gente más o menos implicada en el fútbol de formación, pero, sin duda, lo de Paco Rius era otra cosa. En el vestuario siempre se comentaba el cariño que nos transmitía en todo momento”, declara el portero a Panenka.

Rius deja tras su marcha un legado de inigualable de amor a la formación deportiva, ya no solo a nivel futbolístico, sino también de valores competitivos. Un ‘jugón’ que siempre tenía buenas palabras para todo aquel que estuviera dispuesto a aportar y empujar a la juventud hacia el primer equipo. Un aficionado de la casa, fiel partidario del modelo de fútbol de cantera que cada vez es más difícil encontrar en la salvaje vorágine monetaria que supone cada mercado de transferencias. Una buena persona, por encima de todo.

Descansa en paz.


Fotografías de Dulce Sotos cedidas por el Diario de Mestalla.