“Empecé jugando de mediocentro, porque, como todos, quería estar el máximo de tiempo posible con la pelota, pero en un partido, siendo alevines, por suerte se dio la circunstancia de que nos expulsaron al portero y como solo teníamos uno me puse yo, y me gustó, me gustó mucho. Descubrí que aquello era lo mío. La portería es muy sacrificada, porque estás ahí detrás, solo y aislado, pero me cautivó. Empecé a parar y ya no quise dejar de hacerlo nunca. Y así hasta hoy. Me enganché a ello, y este ha sido mi destino. Parar una pelota es como marcar un gol. Igual de adictivo. Siempre quieres más, porque llena. Llena mucho”, arranca Rubén Yáñez (Lloret de Mar, Girona; 1993).

Feliz, y con contrato con el Getafe hasta 2023, acaba de debutar en Primera División y atraviesa el mejor momento de toda su vida futbolística. Si juega este miércoles ante el Huesca, de hecho, ya igualará los seis partidos de liga que había disputado entre las cinco campañas anteriores a la presente. Yáñez, criado en el club de su ciudad e internacional con la selección española sub-20, “por fin” se ha descolgado el pesado cartel de segundo o tercer portero que le acompañó en el Madrid, con el que alzó una liga, dos Champions, una Supercopa de España y dos de Europa y un Mundial de Clubes y con el que solo llegó a jugar un partido de Copa, en su primera etapa en el Getafe y en el Cádiz y el Huesca, en los que jugó cedido por el cuadro azulón, y ahora disfruta, tan feliz como soñador.

¿Cómo está el equipo?

Todas las circunstancias y las situaciones extraordinarias que estamos viviendo a raíz de la pandemia hacen que las cosas no estén siendo nada fáciles, pero debemos salir adelante. Es nuestra obligación. Y lo haremos. Estamos trabajando bien, y la llegada de jugadores como Carles [Aleñá] o Kubo será, y ya está siendo, muy positiva. Somos muy y muy conscientes de que en este momento de la temporada, con media liga ya jugada prácticamente, necesitamos ser regulares y de que es esencial sumar de tres en tres y entrar en una buena dinámica de sensaciones y de resultados. Queremos que este mes de enero sea un punto de inflexión para nosotros.

El Getafe acabó octavo, quinto y octavo en las tres últimas ligas. ¿Hay tiempo de mirar tan arriba?

Sí, aún hay tiempo. Sabemos cómo está la clasificación, pero nuestro objetivo es siempre ambicioso: queremos acabar lo más arriba posible. Lo daremos todo para lograrlo, y sabemos que para hacerlo debemos que ir partido a partido.

Y en el plano individual, ¿cómo estás?

Contento, disfrutando. En uno de los mejores momentos de mi carrera, sin duda. O en el mejor. Al fin, por fin, he debutado a Primera y estoy empezando a jugar y a tener continuidad. Siento que me estoy reivindicando. Que estoy demostrando que sí valgo para esto. He cumplido el sueño que todos tenemos de niños mientras nos pasamos el día persiguiendo una pelota y viendo a nuestros ídolos en la televisión, sin ser conscientes de lo ambicioso y lo dificilísimo, casi imposible, que es llegar a vivir ese sueño. Quiero ser muy consciente de que lo he hecho realidad, pero, también, de que tengo que seguir trabajando y de que esto no se me puede subir a la cabeza. Este debe ser el camino.

Me siento muy orgulloso porque es muy, muy difícil llegar a Primera División y porque hacía muchos años que perseguía este sueño, y al final, después de sudar y trabajar mucho, lo he cumplido. Y ahora toca disfrutar el momento, pero siendo consciente de que esto sigue, de que esto no para aquí. De que todo esto ha llegado por tener una actitud positiva, constructiva, y, sobre todo, por el trabajo, y que sin el trabajo se irá igual que ha llegado. Ahora estoy recogiendo el fruto, el premio, la recompensa, a tantos años de sacrificio, y lo vivo como un tesoro que tengo que cuidar mucho. Con todo lo que me ha costado conquistarlo, no quiero dejarlo escapar. Ahora que por fin lo he conseguido, quiero continuar disfrutando de esto, pero sé bien que el camino es duro y complicado.

Debió ser frustrante ver siempre tan cerca el debut en Primera, pero a la vez tan lejos.

Frustra, sí, mucho, y es difícil convivir con esa frustración, igual que es difícil ser segundo portero y no dejarse llevar ni rendirse en el aspecto mental, tan o más importante que el físico en este deporte. Pero si logras que todo esto no te tire al suelo te acaba haciendo más fuerte mentalmente, y tienes mucho ganado para seguir caminando hacia tu objetivo. Te queda aferrarte a la ilusión de seguir trabajando con el convencimiento de que debes continuar porque ya llegará tu momento. Si no lo vives así nunca te llegará, si dejas de trabajar y te rindes pierdes el juego. Así lo he vivido, y ahora noto que todo ha valido la pena. Hasta ahora la experiencia no estaba siendo la que quería cuando salí del Madrid buscando dar un paso hacia adelante en mi carrera y con la certeza de que si quería volver algún día antes tenía que salir, jugar, coger experiencia, pero todos los golpes me han hecho más fuerte, me han hecho crecer. El presente es ahora, y lo estoy viviendo y disfrutando.

Se te ve feliz, Rubén.

Estoy en una etapa muy, muy buena, sí. Esta temporada ha llegado al equipo Omar Harrak [entrenador de porteros], y tengo muy presente lo que me dijo en la pretemporada: que mi vida futbolística es como una planta de bambú. Desde que se planta, han de pasar siete años, o más, para que empiece a crecer, para que vea la luz. Durante esos siete años va fortaleciéndose y generando las raíces que le permiten sostener el crecimiento que vendrá después, pero en la superficie no se ve nada, y puede resultar frustrante. En la vida y en el fútbol pasa lo mismo: hay momentos en los que trabajas, te esfuerzas, sin que te llegue la recompensa. Pero debes tener paciencia. Al final el trabajo siempre da sus frutos.

 


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Fotografías de Getty Images y cedidas por el Getafe Club de Fútbol.