Cuando entiendes a la perfección todo el entramado táctico que se suscita dentro de un terreno de juego, cuando no se te escabulle ninguna arista, cuando serías capaz de dilucidarle a tu abuelo como jugaba el Milan de Arrigo Sacchi con la precisión de un cirujano, y que a su vez este lo entendiera y fuese capaz de explicárselo a sus amigos en la barra del bar del pueblo antes de terminarse el primer mosto, eres Natalia Arroyo, exfutbolista, periodista en Gol TV, Diari Ara, Bein Sports y además entrenadora de la selección catalana de fútbol femenino.

Media hora da para mucho. Da para leer algo interesante o que aburra profundamente, para hacer deporte o para lo que nos interesa en realidad: hablar de nuestro deporte preferido. Algo más de 30 minutos dan para que charlemos con una de las voces más autorizadas en eso de “qué ha pasado en el campo” y para que continuemos nuestro aprendizaje con alguien que ha sido jugadora, que ahora dirige desde el banquillo y analiza en diferentes medios el fútbol. “Tengo la suerte de que cada vertiente pisa la otra y se aprovechan entre sí”, declara Arroyo.

Condicionada por unos tuits que había visto hace poco, rememora que su primer recuerdo futbolístico fue el gol de Ronald Koeman en la final de la Copa de Europa. En el plano personal, no tiene pelos en la lengua a la hora de definirse como “la rara del vestuario” porque iba en el autocar con un libro o porque prefería más “escribir con comas y acentos antes que hablar”. La que iba al colegio alemán, por ende, la que estudiaba alemán, la que tenía horarios y periodos de exámenes distintos. Y la que, como todos, recuerda decisiones pasadas en las que la perspectiva del tiempo le hace pensar que no tomó la correcta. Aquella jugadora por la que apostó para revolucionar un partido y no surgió efecto. Aunque en ocasiones no sea así. “A la última final que perdí no le di muchas vueltas porque hice todo lo que estaba en mis manos por ganarla”.

La profesión va por dentro. Acercarse demasiado a la mecha puede acarrear quemaduras o que no se distingan con claridad los matices. Puede que llevar esa bufanda de aficionado altere la realidad de lo que se está viendo, pero Arroyo asegura: “Puede que sea por la doble profesión, pero siento todo bastante lejos”. Otra cuestión es cuando el dedo la señala a ella directamente. “Excepto mi equipo, la selección que llevo. Porque son competiciones que dependen de mí”.

Torneo eléctrico

La Liga Iberdrola no escapa del bipartidismo, del que se hacía analogía con la competición escocesa hace algunos años. “Hay mucha diferencia entre los equipos que han optado hasta el último momento por el trofeo con el resto”, argumenta la periodista. Tanto el Atlético de Madrid, campeón en las dos últimas competiciones ligueras, como el Barcelona han quedado a 20 puntos de los demás conjuntos en la presente temporada.

Hay dos grandes transatlánticos en el fútbol femenino español y es imposible no hacer comparaciones entre ellos. “Como se ha visto al final de Liga, las chicas de Ángel Villacampa compiten muy bien en los partidos clave. Dominan perfectamente el concepto de que cada encuentro es una final. Por ello, es candidato tanto en un campeonato de regularidad como en la Copa de la Reina”, destaca. En el otro costado, las azulgranas. “Si lo hablásemos en septiembre, el Barcelona es más candidato en algo que le pida regularidad que en una competición corta”. Con el torneo del KO en juego, no se olvida: “El Barça estará especialmente enrabietado por no haber levantado el título de Liga”. Asimismo, tras eliminar a sus respectivos rivales, el sábado 2 de junio ambos equipos se disputarán el cetro copero en la final.

 

“Somos una liga de equipos que tienen ambición de dominar los partidos desde el balón”

 

“Hay equipos que parten de la iniciativa. Somos una Liga y un grupo de equipos que tiene ambición por dominar los partidos desde el balón”, explica Natalia sobre lo que se puede ver en un encuentro de esta competición. “Generalmente, los equipos poseen laterales que tienen mucho recorrido y que se incorporan bien”.

En el fútbol, como desde nuestros adentros personales, siempre hay algo en lo que se puede mejorar. “Si me apuráis, defensivamente no somos muy tensas, aunque creo que se ha ganado algo de organización sin balón”, reconoce. “Pero, sobre todo, la Liga Iberdrola es rica en recursos ofensivos e incluso individuales o colectivos. Y con bastante deseo de ir arriba”, apostilla la seleccionadora catalana.

Hay fines de semana en los que podemos ver hasta cuatro partidos de la máxima categoría del fútbol femenino en abierto, algo que hace que este deporte se esté democratizando. “Creo que la apuesta por el fútbol femenino va a seguir. Llevamos una inercia que ha ido abriendo puertas que antes estaban cerradas”, considera. A finales de la presente temporada, las colchoneras y el Madrid Club de Fútbol Femenino disputaron un derbi que albergó alrededor de 22.000 personas en el Wanda Metropolitano. Esta cifra se convirtió en el récord de asistencia en un encuentro de la Liga Iberdrola. El balompié femenino está rompiendo esa burbuja de la que razona Natalia, esa burbuja que hacía sospechar que este deporte no iba a ser grande porque siempre se veían los mismos en los campos.

Alejándose de ese ámbito familiar al que se refiere, la entrenadora cree que sea ha ampliado esa cuota y “lo convierte en algo más imparable”. Sin embargo, esto no se puede ejecutar sin el compromiso de las directivas. “Los clubes se han concienciado de ello y les dan un uso social y de impacto. Y creo que eso sí que se va a consolidar”, afirma Arroyo.

Aun con todo este apogeo, Natalia es consciente de que “tampoco le vas a pedir a la afición que esté cada día en el campo grande del club”. Y añade: “Pero esto puede derivar en que en los campos de la Liga Iberdrola ya no estemos en 100 espectadores y que haya un interés mucho más grande. Y eso creo que ha sido un crecimiento lento, pero lo suficientemente firme para que tenga continuidad”.

Pero la transcendencia de este deporte no se queda solo en los terrenos de juego. La causa-efecto que nos otorga la viralidad permanente de estos tiempos en los que vivimos no deja de sorprendernos. No hace mucho, a Natalia le tocó informar sobre la iniciativa que estaba realizando una madre para darle a su hija algo que pedía: una colección de cromos con las jugadoras de la Liga Iberdrola. “Me parece una genialidad, que nace de que una niña se pregunte por qué de estos sí y no de estas, si son lo mismo”, destaca la periodista.

 

“De forma natural, inocente e ingenua es la mejor manera de denunciar ciertas cosas”

 

Comentando este proyecto, la catalana cambia el foco y lo lleva hasta algo más global y que nos concierne a todos. “Lo que es maravilloso es que nos haya transcendido y que nos haya permitido hacernos una pregunta que no nos habíamos llegado a plantear”, apunta la periodista. Y vuelve a aunar todo lo que nos rodea. “Ha llegado una denuncia de una manera muy natural, muy inocente, muy ingenua. Esta es la mejor manera de denunciar ciertas cosas”.  

La pizarra, la Naranja Mecánica y los halagos

Desde su faceta de entrenadora de una selección, donde el abanico de jugadoras es mucho más amplio que el de un club y eso le permite apostar por futbolistas que vayan más acorde con su idea de juego, Arroyo aboga por demostrarle a quien tiene que dirigir que no solo existe un manual. “Hay que darle más posibilidades para que se manejen desde la libertad. Pero entiendo que si queremos que se sepan todo el abecedario de golpe no van a saber ni el abecé”, remarca.

De los famosos Simeone, Valverde, Zidane o Marcelino a los emergentes Garitano, Machín o Paco López, “probablemente, estemos ante una época de entrenador”, destaca la comunicadora. Algo que ha hecho, en mayor o en menor medida, que las luces iluminen los banquillos y que en la calle haya debate sobre ello. Sobre lo táctico del fútbol. Natalia, quien se obliga a pensar que este ámbito del juego interesa porque a ella es lo que le parece interesante, percibe que sí que hay una sensación de que el entrenador pesa. Por ello, se quiere entender lo que ocurre. Posiblemente, esto no nos venga de nuevas. “No me atrevo a decir si ahora más o ahora menos. En los 70, puede que las personas se preguntasen cómo se movía aquella Holanda”, considera la catalana.

 

“No solo podemos reducirnos al dato”

 

Ni que decir tiene, que la entrevistada sería capaz de explicar cómo Cruyff, Neeskens, Rep, entre otros, se meneaban sobre el verde. Las cosas claras y el chocolate espeso. Así cuenta los movimientos tácticos Natalia por la televisión o por escrito. Pero no está sola en reto. Ella se sirve de todo lo que tiene a su alrededor. Tenemos herramientas alucinantes que nos permiten complementar el dato visual puro con la cifra para analizarlo y entenderlos, afirma la periodista. La tecnología es una de ellas, pero recuerda que aún se encuentra en fase beta. Estamos descubriendo cómo le añadimos a la variabilidad tan maravillosa de este deporte el dato. No podemos reducirnos solamente a ello”.

Todo cambia. La manera de jugar a este deporte cambia, se altera y/o se modifica. Convencida de que el fútbol cada vez va a ser más físico, comenta que en el futuro, aunque ya está pasando, habrá nuevos elementos más descontrolados y habrá que meterlos en sistemas más de control. “Al futbolista más pausado no le va, el juego le pasa por delante”, comenta Natalia. De hecho, estamos viendo como hay jugadores que se están yendo a ligas donde todo es más lento.

El fútbol no escapa a la voracidad de la humanidad por comerse el momento y también lo acaricia. “Ese punto de prisa que tiene la sociedad creo que está influyendo en el momento de salto a la profesionalidad de los futbolistas”, declara la seleccionadora. Las apariciones esporádicas de futbolistas jóvenes son menos esporádicas conforme pasa el tiempo. Desde su punto de vista, Arroyo esclarece: “Cada vez hay más estudios que nos dan un primer dato de debut o de un gran traspaso internacional de un jugador que antes era a los 24 años y ahora se está dando a los 21”.

Cambiando el esférico de banda, había que conversar con Natalia sobre ello, sobre la exquisitez de jugada que vivió en un plató. Hablamos de las palabras que recibió en pleno directo televisivo y que salieron de la boca de Quique Setién, quien halagó la labor que desempeña nuestra entrevistada. En este ejercicio de intentar entender lo que hace un jugador y por qué lo está haciendo, debe ser que he acertado lo suficiente para que él haya entendido que estoy haciendo un buen trabajo. Y me lo quiso manifestar así. Se lo agradezco”, argumenta Arroyo. “A los entrenadores combinativos les pasas la pelota y te la lían, porque yo quería hacerle una pregunta”.

¿Ya? ¿Ya no queda nada por lo que preguntarle a Natalia? Seguramente, sí. Segurísimo. Consultar una duda de última hora con ella, quien comenta entre risas que eligió Comunicación Audiovisual para prolongar sus rarezas. Miramos entre las hojas donde llevamos apuntadas las cuestiones por si se nos cae alguna más. Las agitamos con la amarga esperanza de que brote una interrogación. Hemos conversado con alguien que es apasionada del fútbol, que lo explica, que lo narra, que lo ama. Que lo define como un “deporte maravilloso”. Y que pone en valor una máxima en sus palabras: “Ojalá cada uno explotemos nuestras armas”.