Torres decía que todos somos del Atleti pero que muchos no lo saben, eso es lo que pasa cuando conoces el espíritu de este club, te das cuenta que siempre has sido del Atleti. En la época en la que España recibía a tantos inmigrantes, ganamos simpatizantes, porque el Madrid es el poderosos y multinacional, pero nosotros representamos al que llega para buscarse la vida. Incluso estoy seguro de que el día que perdimos la final de Lisboa mucha gente se hizo del Atleti.

Aunque se pierda por los pelos, ser segundo es cojonudo y estoy orgulloso de estar ahí. Se habla del Atleti en todo el mundo. Si tenemos mala suerte es una putada pero hasta que llegamos ahí se consigue también mucho cariño.

No creo que haya una final más dura y cruel que la de Lisboa. Aunque es verdad que estamos jugando mejor que hace dos años, y el Madrid es peor que por entonces. Creo que les podemos hacer daño en Milán.

Hacemos cestos con los mimbres que tenemos, eso el Cholo lo explica muy bien. Valoramos estar segundos y finalistas a pesar del presupuesto, imagínate si tuviéramos el de Barça y Madrid.

Lo vistoso del Atleti es la comunión que se da entre los tres entrenadores, los veintidós de la plantilla, los cincuenta y cinco mil que vamos al estadio y los millones que lo siguen desde fuera. Hace poco en el Madrid ganaban todo pero unos eran de Arbeloa y otros de Casillas, eso no creo que pudiera pasar en el Atleti.

Yo sería el ‘Mono’ Burgos de Simeone, el gran acompañante. Soy un gran mozo de espadas, pero no valgo para ser un ‘frontman’ y estar en el centro del escenario. El cañón de luz que le da al Cholo y a Joaquín Sabina, físicamente les ciega y les impide ver las caritas de emoción de la gente.

A Joaquín le hice del Atleti, porque un día me preguntó y le expliqué que siendo de barrio no le pegaba ser del Madrid. En el tema “Motivos de un sentimiento”, la música es toda mía pero él tenía que ponerle letra. Le di nombres de jugadores, calles, estadios, … pero no tuve que explicarle mucho porque Joaquín es muy listo. Le venía muy bien para sus rimas que una calle del estadio fuese el Paseo de los Melancólicos, que el Príncipe y ahora Rey sea del Atleti, Lucio y el juego sucio… La letra le salió de una forma mágica, es perfecta. Después de perder en Lisboa a gente me decía que tenía que cambiarla pero fue entonces cuando estaba más viva que nunca y más cierta era. Hace un gran tributo a lo que es el Atlético de Madrid: una montaña rusa en la que subes y bajas, palmas y ganas.

Desde la derrota y la melancolía se hacen mejores canciones, porque cuando estás triste los sentimientos están más a flor de piel y se escribe mejor. Dice Joaquín que la euforia y la comodidad doméstica te hace querer disfrutar de eso, y no sentarte con un papel, un boli y una guitarra. Y le comprendo muy bien.

Claro que el talento se trabaja pero para escribir canciones no me vale. Yo soy muy bueno buscando palabras, lo practico pero completar crucigramas no es hacer poesía. Hace falta talento si quieres ser un poeta.

El Atleti me hace sentir una emoción difícil de explicar, he pasado épocas muy malas, como cuando se bajó a segunda. Cuando nací ganábamos ligas y jugábamos finales, pero llevo aferrado al Atleti en las buenas y en las malas, es un matrimonio maravilloso el que formamos. Me gusta que a veces me lo haga pasar mal. El Madrid no disfrutaba de la décima porque el Barça había ganado la quinta… No se puede ir así por la vida. Bendita aquella final de Lisboa porque yo no quiero que el Atleti me dé sólo cosas buenas.

Hay que disfrutar estos días previos a esa final. Es la fiesta del fútbol madrileño, celebramos las alegrías en unas estatuas que apenas les separan doscientos metros. A mí me encantaría poder celebrarlos todos juntos, vestir Madrid de blanco y rojiblanco. Quizás soy un romántico.

El Atleti es rock, es Rosendo, AC/DC , es Leiva… El Cholo también es puro rock&roll.

El Atleti tiene una tremenda impronta porteña y rioplatense, me encanta. No solo por la cantidad de argentinos y uruguayos que componen el equipo… El otro día veía a Griezmann tomando mate y me pareció algo precioso. Se van a hacer asados juntos… El Atleti es la fiesta de una boda.

El otro día oía a unos seguidores cantando en el Calderón ‘La Champions es nuestra obsesión’. Para mí es solo una gran pasión. A mí me obsesiona mi trabajo, que mi mujer e hija estén bien. Recuerdo cuando era pequeño, un día que volvía en metro del estadio y vi a un señor muy mayor llorando, apoyado a una bandera del Atleti enrollada. Fue entonces cuando decidí que a mí aquello no me iba a pasar, que yo no iba a llorar por el Atleti si ganaba o perdía. Lloro por cosas importantes, y por el fútbol no merece la pena derramar lágrimas.