El balón corre al espacio y se para el tiempo. Sabe una que ese esférico es para ella. La adrenalina, impaciente, cobra protagonismo asomándose por la boca del estómago. El roce de las botas con el cuero. El baile previo sobre el césped. Un vistazo efímero a los tres palos que se conocen de memoria. Disparo y silencio. El vuelo, alto o a ras, que bloquea la respiración hasta que la protagonista de la historia se abraza a las redes. Y entonces vuelven los gritos desde las gradas. Siente los brazos de sus compañeras, que la rodean. El míster aplaude. Y, al trote, esboza esa sonrisa goleadora.

Dos décadas atrás, Natalia Pablos debió sentir algo parecido cuando anotó su primer gol con el equipo de la franja. Lo que dudo que imaginase es que, tras aquel primer tanto, llegasen 349 más con el Rayo de su corazón. Viajo a Inglaterra y continuó rompiendo redes en el Bristol y el Arsenal Ladies. Nos llevó al Mundial de Canadá con un doblete. Y volvió a Vallecas. El último de los goles llegó el día de su adiós. Un ocaso poético y merecido para una futbolista que hizo historia tanto en su club como en la selección española. Levantó ligas. Levantó copas. Y levantó, en incontables ocasiones, a la gente de sus butacas.

¿Cómo es la vida de Natalia Pablos, un tiempo después de retirarse?

Pues en mi caso, ya el último año de jugadora lo compaginé con mi trabajo actual. Soy profesora de educación física en un colegio. Ahora me dedico a ello y estoy bien. El fútbol ha pasado a un segundo plano. Lo vivo como aficionada y ayudando, también, desde el sindicato. Pero lo cierto es que es una vida mucho más tranquila.

Actualmente, ejerces como profesora de educación física. Con el tema de la pandemia… ¿Cómo lo estás llevando?

Tengo la suerte de dar clases en primaria. ¡Entonces estas son presenciales! Pero sí que es verdad que la asignatura de educación física se está haciendo complicada. Las clases se te quedan muy cortas porque hay que desinfectarlo todo. Además, no se puede compartir material como se hacía antes… Hasta que los alumnos se han acostumbrado a la reducción de tiempo, y más siendo una asignatura que les gusta, ha sido complicado.

¿Los alumnos son conscientes de que delante tienen a una futbolista histórica?

Bueno… ¡No sé si histórica! Saben que juego al fútbol y a veces me buscan por internet. Pero creo que la figura de la profesora eclipsa un poco a la de la futbolista…

A la hora del recreo imagino que te pedirán jugar… 

¡A veces, sí! Porque además a mí me gusta meterme con ellos a jugar. Por otro lado, cada año hacemos un partidillo entre los alumnos más mayores contra los profesores y viene todo el colegio para verlo.

Como docente… ¿Qué te produce más satisfacción personal en este nuevo terreno?

Pues sobre todo inculcar a los alumnos lo que a mí me ha dado el fútbol: trabajo en equipo, compañerismo, sacrificio… Que entiendan que para conseguir lo que uno quiere, primero debes aprender a convivir con más personas.

Te hemos visto, también, escribiendo para Futbolísticas… ¿Cuál es tu mayor motivación para hacerlo?

Siempre que alguien apuesta por el fútbol femenino, me gusta ayudar y contribuir desde mi faceta de exjugadora. Poder dar visibilidad a este deporte y aportar mi experiencia y opinión sobre lo que he vivido. Siempre estoy encantada de colaborar.

 

“Después de 15 años lo que esperas es que, por lo menos, te den las gracias y te dejen retirarte cuando una lo decide”

 

Pasamos ahora al fútbol en sí. El Rayo Vallecano ha sido tu casa la mayor parte de tu carrera… De hecho, ganaste tres campeonatos consecutivos allí. ¿Cuál fue el más especial para ti?

La primera fue la más especial. Veníamos del año anterior, en el que nos habíamos quedado a un gol de ganarla. Veníamos también de ganar la Copa de la Reina. Por eso, ese primer título de liga fue el resultado de un año muy bonito a nivel grupal. Fue muy exigente, también. Con muchas horas de entrenamiento y mucha exigencia, pero ese sentimiento de ganar la liga fue la guinda del pastel a una temporada única.

Esa liga os lleva a Europa. La Champions… A pesar de la emoción y la satisfacción… ¿Te queda alguna espinita por no haber llegado más lejos?

Personalmente, yo tuve la espinita en la segunda participación en Champions. Le habíamos ganado al Arsenal 2-0 en el estadio… Y luego, allí en Londres, nos quedamos fuera por un gol que nos marcaron prácticamente en el último minuto. Haber eliminado al Arsenal hubiese sido un boom. Pasar a cuartos de final hubiese sido histórico. Pero sobre todo porque el partido que hicimos en casa fue muy especial para todas…

Aquel Rayo que ganaba ligas y competía en Champions ya no está… Ahora la situación es bastante diferente y roza el ostracismo. ¿Qué piensas de la situación actual del club y la discutible planificación deportiva?

Creo que después de aquella etapa en la que ganamos ligas y estábamos arriba hay un cambio en la presidencia. El club entra en concurso de acreedores y eso, al final, afecta económicamente a todos los estamentos… Pero los dos siguientes cursos conseguimos mantenernos arriba en la tabla. Pero entonces llega la salida de muchas jugadoras, incluida la mía cuando me marcho a Inglaterra. Cuando vuelvo a Vallecas me encuentro un Rayo que mantiene la misma esencia de lucha, sacrificio y garra, pero la situación de las jugadoras no es la misma que entonces.

La sensación, hablando en plata, es que hay una distancia muy grande entre la mentalidad de las jugadoras y la dirección del club. ¿Cómo o por qué se ha dejado caer al equipo femenino?

A ver, en el fútbol femenino es verdad que tienes que invertir dinero para conseguir que el equipo esté en lo más alto. Esa es la realidad. Pero el nuevo presidente decidió invertir lo justo… Y si inviertes lo justo pasa lo que pasa. Hay otros clubes que invierten un poco más que lo justo y eso se refleja en la clasificación. Las jugadoras cada vez están más valoradas y económicamente se ha dado un paso adelante. Entonces, eso se nota en los clubes que invierten en sus plantillas y los que no.

Tu salida estuvo marcada por aquella cláusula de 250.000 euros. ¿Por qué crees que echaron mano de ese recurso? Es decir, ¿crees que impedir tu salida era por un tema meramente deportivo o había algo más?

Pues, sinceramente y ahora que ya ha pasado un tiempo, creo que es una mezcla de todo. La persona que en aquel momento estaba de coordinadora del fútbol femenino sabía de mi decisión desde marzo… Lo comuniqué con la suficiente antelación como para que el club buscase a una jugadora que me reemplazase. Pero esta persona no se lo comunicó a la dirección deportiva. Una semana antes de que acabase la liga, se enteraron de que me retiraba. Y ahí, claro, surgieron los problemas.

El director deportivo era nuevo y no era la persona con la que yo había tratado y firmado el contrato. Creo que, un poco por la jugadora que se marchaba y porque pensaron que se lo había ocultado, pues recurrieron al contrato. Y es cierto que esa cláusula existía, pero después de 15 años lo que esperas es que, por lo menos, te den las gracias y te dejen retirarte cuando una lo decide.

¿Cuál es tu vínculo actual con el Rayo Vallecano?

Ahora con la pandemia no se puede tener mucho contacto, pero siempre que se ha podido, he ido a verlas. Tengo contacto con las jugadoras muy a menudo y sé de ellas. También con el personal que lleva más tiempo en el club. Pero claro, con el presidente ninguna. Con el antiguo director deportivo, tampoco. En general, con ninguna persona que estuvo involucrada en mi salida.

Exfutbolistas como Alicia Gómez han criticado duramente a esta directiva. También la afición. Pero, ¿se prevé algún cambio?

Desafortunadamente, creo que no. Para mí, el principal problema es el presidente. Al final, el resto son trabajadores de él. Comprendo que él marca unas directrices y el resto las cumplen. Mientras él siga en la presidencia, todo esto va a seguir igual. Lo que espero es que no vaya a peor. Pero cada verano nos demuestra que con el equipo femenino hace muy mal las cosas.

Volvemos de nuevo al césped. 350 goles con el Rayo es todo un hito. Pero, ¿cambiarías esa cifra de goles por algún sueño que se te haya quedado en el tintero?

Me siento una jugadora muy afortunada porque he podido disputar grandes competiciones y competiciones internacionales tanto en categorías inferiores como en la absoluta. A nivel de clubes, también lo he vivido todo… Pero me hubiese encantado poder jugar unas Olimpiadas. Esa es la espinita que se me ha quedado clavada.  ¿Si cambiaría mis 350 goles por jugar unas Olimpiadas? Sí. Sin duda.

En Inglaterra también pudiste levantar trofeos… Primero en Bristol y más tarde en el Arsenal Ladies. ¿Cómo valoras esa experiencia y qué fue lo más gratificante?

Siempre que me preguntan por Inglaterra digo que es una de las mejores experiencias de mi vida tanto a nivel personal como a nivel futbolístico. El Bristol me recordó al Rayo. Era un club muy familiar y enseguida me acogieron muy bien. Fue una temporada muy buena. Yo también volví a explotar mi fútbol y volví a la selección. Fue un año bastante bonito…

Pero luego me fui al Arsenal Ladies y allí viví y sentí lo que era ser profesional en el mundo del fútbol. Y claro, en líneas generales, conocí una cultura diferente y un idioma distinto que me han servido para mi formación actual. Disfruté al máximo de aquellos cuatro años. Fue una experiencia única.

Seguimos con el fútbol internacional. Dos goles ante Rumanía llevan a España a su primer Mundial… ¿Qué sentiste tras ser la artífice de esa hazaña?

Es algo que comprendes con el paso del tiempo. Nosotras sabíamos que de ganar aquel partido, nos clasificábamos para el Mundial y era histórico. Pero quizás lo vivimos más intensamente contra Italia, que fue el rival a batir. Fue con el paso del tiempo, cuando se le da más relevancia a la importancia que de verdad tuvieron aquellos dos goles… Creo que, en cierto modo, marcaron un poco el camino que lleva ahora la selección. ¡Ahora no para de clasificarse para campeonatos internacionales! Lo cierto es que ambos goles los recuerdo con mucho cariño y, como te digo, los voy valorando mucho más con el paso del tiempo.

El Mundial de Canadá fue la primera cita, pero nos volvimos sin victoria… Sin embargo, ¿qué recuerdos te trae aquel campeonat0?

Pues me trae muy buenos recuerdos. Es verdad que no ganamos, pero creo que se jugó un buen Mundial. Es verdad que podríamos haber llegado más lejos o lo podríamos haber preparado mejor… Pero creo que marcó el camino. Desde entonces, la selección no ha dejado de estar en ninguna cita importante y eso es primordial  para que el fútbol femenino español sea conocido mundialmente.

Ahora mismo se está volviendo una costumbre ver a España en las grandes citas. ¿Crees que está muy lejos de ganar algún título internacional?

No. Creo que no. Al final, la experiencia en campeonatos europeos y mundiales te da un bagaje. Las jugadoras ya saben lo que es enfrentarse a las mejores selecciones del mundo y a las mejores futbolistas del mundo. Creo que España no está lejos de hacer un buen papel en algún campeonato internacional y de conseguir éxitos.

 

“Me siento orgullosa de pertenecer a una generación que ha luchado tanto para que el fútbol femenino sea lo que es ahora”

 

El fútbol femenino en nuestro país ha crecido mucho en estos últimos tiempos y sobre todo tras el Mundial de Francia. De hecho, la visibilidad actual y el reconocimiento es la consecuencia de todo el trabajo de tu generación y las anteriores… ¿Pero se te queda la espinita clavada de no haber podido disfrutar de este boom mucho más tiempo?

No. La verdad es que esa espinita no la tengo. Porque antes de la mía, hubo otra generación que nos abrió las puertas a nosotras. A mí me tocó vivir una época en la que tuvimos que tirar otras barreras para que las futbolistas de esta generación disfruten de este boom del fútbol femenino. No me queda ninguna espinita. Más bien al contrario. Me alegra ver que el fútbol femenino crece y está arriba. Lo que esperamos es que nada lo frene. Me siento orgullosa de pertenecer a una generación que ha luchado tanto para que el fútbol femenino sea lo que es ahora.

Me comentabas antes que en el Arsenal sentiste por primera vez lo que era ser profesional… En Inglaterra, ahora, se está haciendo una gran apuesta. Han llegado jugadoras de nivel, la plataforma para ver el fútbol también ha sido un punto fuerte… ¿Se apuesta más en Inglaterra que en España?

Se lleva más tiempo apostando en Inglaterra que en España. En Inglaterra, desde que fueron los Juegos Olímpicos en 2012, apostaron muy fuerte por el fútbol femenino. Ese mismo año, de hecho, invirtieron mucho. Yo cuando llegué en 2013 vi como su federación, al igual que los clubes, apostaban de una manera muy grande. Sin ir más lejos, los estadios que acogieron los partidos de fútbol femenino durante los Juegos Olímpicos llegaron a albergar hasta 80.000 personas… Como digo, en Inglaterra se lleva apostando desde hace más tiempo. Pero lo fundamental es que esa apuesta se ha mantenido.

Y también tengo la sensación de que hay menos guerras que en el fútbol femenino español. Lo esencial es que han mantenido la apuesta durante todo este tiempo y los clubes, con la ayuda de la FA, han conseguido que su liga sea una de las más potentes.

Haciendo hincapié en eso de que hay menos guerras. Aquí hemos vivido el conflicto por el convenio laboral, luego los líos por los derechos televisivos que ha provocado que muchos partidos no se pudiesen seguir… ¿Aquí en España se apuesta por el fútbol femenino de verdad o es más un tema de imagen de las instituciones?

No… Pienso que sí se apuesta por el fútbol femenino en nuestro país. También creo, sinceramente, que nuestra federación podría apostar más y que muchas veces, cómo tú dices, es un tema más de imagen que de realidad. Como comentas, el problema que hay aquí en España son las luchas económicas. Cuando hay dinero de por medio, siempre saltan los problemas. Me da pena que por guerras externas se empañe esta apuesta por el fútbol femenino. Por eso creo que la Federación debería hacer algo más. Dar otro paso hacia adelante.

Esta temporada está marcada por la pandemia. Partidos suspendidos y no se prevé mucho margen de mejora. ¿Cuál es tu opinión al respecto y cómo ves, a día de hoy, el fútbol femenino en nuestro país?

Al final, con estas guerras que comentábamos antes, las que salen más perjudicadas son las futbolistas. Y en cuanto a los partidos suspendidos por los positivos, hay que tener en cuenta una cosa. Esos test conllevan una carga económica que no todos los clubes pueden mantener. Hay equipos grandes que realizan las pruebas cada semana y ahora que ha llegado la ayuda del sindicato AFE, los demás clubes también podrán. Pero es verdad que al no ser un fútbol profesional, esa necesidad económica que tienen los clubes para realizar los test, se evidencia.

Hasta que por protocolo no se ha marcado como obligatorio pasar esos test y ayudar económicamente a los clubes para que los lleven a cabo, se han producido los aplazamientos. La realidad es que no se puede mantener a las jugadoras en una burbuja como la que se ve en el fútbol masculino. Y, sin ayudas, muchos clubes tampoco pueden realizar test a todas las jugadoras cada semana…

Para ir acabando la entrevista, me gustaría hacerte dos preguntas. La primera: ¿con qué momento de tu carrera te quedas?

Es que he vivido muy buenos momentos. Pero a pesar de todo lo que pasó, me quedo con el último partido que jugué. Conseguimos un buen resultado, en la grada estaba la gente que yo quería que estuviera y conseguí marcar mi gol 350. La verdad es que para mí ese día fue muy, muy, muy especial.

Y la segunda: ¿qué futuro le auguras al fútbol femenino español?

Sinceramente, creo nos viene un buen futuro. Pero es verdad que tenemos que dejar de lado las guerras. Hay que proteger a las jugadoras, que al final es lo realmente importante. Pero le auguro un gran futuro. Nuestra representación al mundo es la selección española y creo que esta va cada día a más y a mejor. Las jugadoras españolas tienen una gran reputación a nivel mundial y así va a seguir siendo durante mucho tiempo.

 


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Fotografía de Getty Images.