1. Duopolio (casi) infranqueable

Que Europa y Sudamérica dominan el fútbol mundial no es nada nuevo para nadie. Los cuatro continentes restantes sobre el globo terráqueo viven muy alejados de la calidad de sus futbolistas y la potencia de sus competiciones. Nunca se nos pasaría por la cabeza que todo un campeón de la Champions League sea superado por un conjunto africano o asiático. Ver a los sudamericanos cayendo ante un equipo de la OFC (Confederación de Fútbol de Oceanía) también sería alarmante. Prueba de ello es que de las 12 ediciones disputadas hasta el año pasado, solo dos africanos han conseguido plantarse en una final del Mundial de Clubes. En 2010 el Mazembe congoleño llegó a la final ante el Inter de Milán tras superar a Pachuca e Internacional de Porto Alegre en cuartos y semifinales, respectivamente. Tres años después, el Raja Casablanca repitió la hazaña africana. Auckland City, Monterrey y Atlético Mineiro fueron sus víctimas antes de disputarse el título contra el todopoderoso Bayern de Múnich. Como era de esperar, ni los del Congo ni los marroquíes fueron rival para los que acababan de coronarse en el Viejo Continente. El Mamelodi Sundowns sudafricano, representante de la CAF (Confederación Africana de Fútbol) en el Mundial de este año, ya ha dicho adiós a la competición perdiendo por 2-0 ante el Kashima Antlers japonés.

2. Auckland City, veterano en la derrota

Hablar de fútbol en Nueva Zelanda es hablar del Auckland City. En un país donde el rugby y, por consiguiente, los All Blacks centran todas las miradas, el equipo dirigido por el barcelonés Ramon Tribulietx domina con suma facilidad la OFC Champions League. Los neozelandeses cuentan con ocho títulos de la máxima competición continental, de 15 ediciones celebradas, y siguen sin encontrar a un equipo que les haga sombra. La facilidad con la que colecciona éxitos cerca de casa dista, y mucho, de los resultados que cosecha lejos de las islas oceánicas. En sus ocho participaciones en el Mundial de Clubes, las últimas seis de manera consecutiva, solo ha pasado de la primera ronda en tres ocasiones. Las otras tres —en 2006, 2009 y 2014— se sellaron con una eliminación en cuartos de final. Pese a ser el club con más torneos del Mundial de Clubes disputados, sus resultados en la competición no invitan al optimismo para futuras ediciones. En este 2016, el Kashima ha sido el responsable de dejar de nuevo a Oceanía en el último lugar del torneo.

3. El escaparate japonés

La J-League, creada a finales de los 80, tuvo su auge pocos años después con la llegada de grandes estrellas al país del sol naciente. Michael Laudrup, Hristo Stoichkov o Dunga fueron algunos de los valientes que se atrevieron a ayudar a los japoneses para darle prestigio a sus competiciones y al fútbol en su país, pero el pionero no fue otro que el mismísimo Zico. El ‘Pelé blanco’ llegó al Kashima Antlers en 1991 con 38 años y se convirtió en el emblema del deporte rey nipón. Aunque con Zico no llegaron títulos a las vitrinas, el club se aprovechó del caché del brasileño y se puso al nivel de los mejores equipos del país. 12 años después de la marcha del carioca, los aficionados del Kashima Antlers pueden presumir de ocho ligas y seis copas, más que ninguna otra entidad dentro de las fronteras japonesas. Tras ganar la J-League, está disputando su primer Mundial de Clubes como representante del país organizador y, de momento, ya ha conseguido plantarse en semifinales. Por su parte, el Jeonbuk Hyundai Motors es el otro representante del fútbol asiático en el torneo después de ganar la AFC Champions League por segunda vez en su historia.

4. Atlético Nacional y la organización del fútbol sudamericano

¿Se imaginan a Barcelona, Real Madrid o Bayern de Múnich conquistando la Champions League y llegando a la final de la Europa League en un mismo año? Pues olvídenlo porque es imposible. Por eso, a veces, nos parece aún más imposible entender cómo se organizan las competiciones sudamericanas desde nuestro lado del charco. ¿Cómo puede ser que el Atlético Nacional haya ganado la Libertadores y fuera finalista de la Copa Sudamericana este 2016? ¿Por dónde se coge esto? Para empezar, la Libertadores, equivalente a la Champions League europea, se disputa en la primera mitad del curso y la Copa Sudamericana, que sería ‘su’ Europa League, se juega en el segundo tramo. Un hecho que permite que un mismo equipo pueda jugar ambas competiciones. Por ello, el Atlético Nacional clasificó a la Libertadores como campeón del Torneo Finalización 2015 colombiano y jugó la Copa Sudamericana tras ganar la Superliga —que enfrenta a los campeones de Apertura y Finalización—. A todo esto, el Atlético Nacional se ha convertido en el primer club colombiano en disputar el Mundial de Clubes, todo un hito para la nación colombiana.

5. Brasil, el azote del Viejo Continente

Solo el país que cuenta con más Mundiales podía ser un incordio para el fútbol europeo en el Mundial de Clubes. Los brasileños han demostrado moverse como pez en el agua en la competición de la FIFA, hasta el punto de igualar a España como el país con más éxitos en el torneo. El Corinthians, primer ganador del Mundial en el 2000, repitió título en 2012 tras imponerse al Chelsea; uno de sus rivales paulistas, el Sao Paulo, también ganó a un equipo inglés, en su caso al Liverpool, en 2005; y el Internacional de Porto Alegre superó al Barcelona en la final del 2006. Los inexistentes triunfos de los otros países sudamericanos en el Mundial de Clubes poco tienen que ver con los números registrados en la Intercontinental, predecesora del torneo actual. De las 43 ediciones disputadas, la Conmebol se llevó 22, una más que la UEFA. Este año el Real Madrid respirará aliviado al ver que al otro lado del cuadro no hay un equipo brasileño.

6. El país maldito del Mundialito

Si el Auckland City se presenta como candidato habitual de la OFC en el torneo, los clubes mexicanos también copan las participaciones de la CONCACAF (Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol). Y, del mismo modo que lo hacen los neozelandeses, los éxitos de México en el Mundial brillan por su ausencia. Con siete semifinales y cero finales —suman 12 ediciones disputadas con la actual—, los equipos mexicanos sufren una especie de maldición cuando se topan con esta competición que no les permite plantar cara a sus vecinos sureños ni a los europeos. En esta ocasión será el América el encargado de representar a su país. Es la tercera participación de las ‘Águilas’ en el torneo, que perdieron en 2006 ante el Barcelona y el año pasado ante el Guangzhou Evergrande. De momento las semifinales ya están alcanzadas. ¿El problema? Espera el Real Madrid como rival para obtener un puesto en la final.

7. Rey de Europa a la conquista del mundo

Las once Copas de Europa del Real Madrid han permitido al club blanco estar muy presente tanto en la Intercontinental como en el Mundial de Clubes. Desde que se creara la primera en 1960, cuando en la Castellana celebraban su quinta conquista europea consecutiva, los madridistas suman tres Intercontinentales —en 1960, 1998 y 2002— y un Mundial de Clubes, logrado hace dos años ante San Lorenzo de Almagro. Peñarol en 1966 y Boca Juniors y Corinthians en el 2000 —ese año se jugó Intercontinental y Mundial de Clubes— son los únicos que han podido batir al Real Madrid en la lucha por ser el mejor club del mundo. El nuevo reto de Cristiano Ronaldo y compañía es alcanzar al Barcelona, que cuenta con tres Mundiales en su palmarés.