El pasado 4 de octubre la Junta Directiva de la Federación Española de Fútbol (RFEF) aprobó varias condiciones para que las futbolistas puedan acceder a subvenciones cuando estén embarazadas y también acordó la puesta en marcha de ayudas para gastos de guardería. Unas medidas que, si no lo desmiente el paso de los meses, pretenden proteger los derechos de la mujer en el mundo del deporte y acabar con una injusticia que desde hace años afecta a muchas personas: las cláusulas anti-embarazo. En este reportaje que empezamos a trabajar en septiembre abordamos una triste realidad que, lamentablemente, ha perjudicado a demasiadas futbolistas durante demasiado tiempo. 


 

«Todas tenemos derecho a ser madre. Ser deportista no te quita ese derecho, y menos cuando las cláusulas anti-embarazo son ilegales. Con un contrato que lo permitiese, muchas jugadoras se quedarían embarazadas. Ahora no es posible”, afirma Miriam Costa, futbolista del Albacete. La igualdad en el deporte, hasta el momento, ha sido una utopía, y las cláusulas anti-embarazo, una realidad callada. Jugadoras de fútbol, de baloncesto o de balonmano se han visto obligadas a firmar contratos que las incluían por miedo a perder una oportunidad profesional. Muy pocas son las que se han atrevido a denunciarlas. La presión del sistema ha llevado a la mayoría al silencio. “Hay cláusulas anti-embarazo aunque todo el mundo afirme que no existen. Se han descubierto y se han denunciado, pero es muy difícil que una deportista lo reconozca y lo demuestre porque quiere que el siguiente club la contrate. Sin embargo, hay abogadas como María José López que han visto estas cláusulas en los contratos de las jugadoras y lo han hecho público”, explica Cristina Gallo, de la Asociación de Mujeres en el Deporte Profesional (AMDP).

Sandra Castelló, jugadora del Sporting de Huelva, es una de las voces que lo confirma: “Si en el contrato se regulase que podemos quedarnos embarazadas sería diferente para nosotras. Actualmente no está permitido en todos los clubes. Pero sí en otros países, como por ejemplo, en Holanda. Allí pueden hacerlo sin miedo a que les rescindan el contrato”, explica. “No sé si todos los clubes disponen de esa cláusula. Yo nunca he sido consciente de ello. Muchas veces no estamos informadas de los contratos, no sabemos que es lo que aparece en ellos además del salario”.

Con estas cláusulas un embarazo está considerado una “falta de profesionalidad” a la altura de dar positivo en los controles antidoping. “Es ridículo. ¿Cómo puedes comparar el hecho de querer ser madre con algo indisciplinario y antideportivo? Es absurdo”, comenta Miriam Costa. Hasta el día de hoy, los clubs han podido rescindirles los contratos si se producían cualquiera de los dos casos,  algo que supone una coacción a la voluntad de las propias deportistas. En algunos clubes españoles, se ha situado durante años al mismo nivel quedarse embarazada o doparse, siendo la primera un derecho, y la segunda un delito.

La discriminación en el deporte sobrepasa los límites de la legalidad. Las cláusulas anti-embarazo están prohibidas por doble partida. Por un lado, en el Congreso se aprobó una Propuesta de la Comisión de Igualdad que obligaba expresamente a suprimirlas. Por otro lado, en los artículos 8 y 10 de la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de mujeres y hombres (LOIEMH) aparecen citadas: “Constituye discriminación directa por razón de sexo todo trato desfavorable a las mujeres relacionado con el embarazo o la maternidad” y “los actos y las cláusulas de los negocios jurídicos que constituyan o causen discriminación por razón de sexo se considerarán nulos y sin efecto”. Pero incluso con esta nulidad jurídica, se siguieron utilizando.

OTRAS DESIGUALDADES

No es la única disparidad que separa el deporte masculino del femenino. Aún hay muchos aspectos por regular. Uno de los más importantes, el hecho de que no todas las deportistas tengan un contrato profesional. Sí que es un requisito para la Liga Iberdrola pero no en otros deportes ni en otras categorías: «Muy diferente es la situación en las ligas masculinas, donde los jugadores de cualquier equipo de fútbol de regional preferente ya tienen un contrato y un sueldo”, explica Cristina Gallo.

 

“Hay cláusulas anti-embarazo aunque todo el mundo afirme que no existen. Es muy difícil que una deportista lo reconozca y lo demuestre porque quiere que el siguiente club la contrate»

 

Hasta la fecha no ha habido una entidad que luchase por los derechos de las mujeres de manera conjunta. Esto significa que han tenido que solucionar con sus equipos cuestiones básicas, como por ejemplo, establecer un salario base, regular la jornada laboral o gestionar asuntos relacionados con la Seguridad Social. Sin embargo, esta temporada parecía iniciarse con una gran noticia para las jugadoras. Por primera vez en la historia, se planteaba la redacción de un convenio colectivo del fútbol femenino. Pero la primera reunión no salió bien. Desde la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF) no estaban dispuestos a realizarlo con prisas. Lola Romero, directora del Atlético de Madrid y vicepresidenta de la ACFF afirmaba tras la reunión: «La AFE y la RFEF nos han transmitido que un convenio se hace en 15 minutos y no es así. Todo lo que se hace a la carrera termina mal. Quisieron hacer un corta y pega del masculino quitando un par de cosas y no son formas». Asimismo, aprovechaba para negar la existencia de cláusulas o malas condiciones laborales: “Se ha mentido con argumentos vacíos. Ni existen cláusulas anti-embarazo ni las jugadoras tienen unas condiciones salariales precarias”.

Es necesario un convenio para asegurar los derechos de las jugadoras. Una entidad única que las defienda ante los clubs. Miriam Costa explica: “Tendremos más facilidades para profesionalizarnos. Para establecer unos salarios mínimos o eliminar de manera completa las cláusulas es esencial tener a alguien que te respalde y te aporte seguridad en las dudas. El problema es que hay muchas jugadoras que no saben que prohibirte ser madre por el contrato es ilegal. Si un club serio las incluye en el contrato no llegas ni a plantearte que no sea legal. Va a ser muy útil tener a alguien que nos explique que tenemos derecho a quedarnos embarazadas». Cristina Gallo añadía otro de los puntos básicos que debía tener en cuenta el convenio: «Es necesario establecer las causas que pueden ocasionar un despido. Igual que en cualquier otro trabajo no pueden hacerlo por quedarte embarazada, en el deporte, tampoco.” Al dejar de tener un contrato con el club, la jugadora deja de cotizar como una trabajadora, y por lo tanto, pierde todos los derechos que le correspondían por maternidad.

UNA LEY CADUCA

Otro de los grandes asuntos a tratar es que todavía siga vigente -y sin actualizaciones- la Ley del Deporte aprobada en el año 1990. En aquellos momentos, el deporte se contemplaba solamente como una cosa de hombres. “Cada vez hay más mujeres que practican el fútbol, sería muy positivo que una ley nos otorgase una cierta profesionalidad» , indica Sandra Castelló. La entrada de las mujeres en el fútbol profesional ha sido el resultado de un proceso lento pero progresivo. Este año ya han sido un 21% del total de deportistas profesionales en España.

“Lo primero que habría que hacer es dar una vuelta a esa Ley del Deporte, amoldarla a las necesidades reales de las mujeres y no a las que en su día tenían ellos. Nosotras tenemos un hueco y unas necesidades distintas a las que tienen los hombres, como por ejemplo, quedarnos embarazada y no tener una cobertura ni legal ni del club”, expresa Cristina Gallo (AMDP). Asimismo, también muestra la necesidad de una Ley de Igualdad específica para el deporte: «Falta una ley específica para el deporte porque no se están aplicando la mayoría de medidas y cuestiones que figuran en la Ley de Igualdad. Parece que al deporte no nos afecta cuando hay muchísimas mujeres implicadas”.

 

Un equipo gallego de fútbol sala ha dado un paso hacia adelante. El Burela FS es el primer club que ha elaborado un convenio femenino con el propósito de otorgarles mejores condiciones de trabajo a las mujeres

 

Un equipo gallego de fútbol sala ha dado un paso hacia adelante. El Burela FS es el primer club que ha elaborado un convenio femenino con el propósito de otorgarles mejores condiciones a las mujeres. “Apoyarlas ante el embarazo es un punto que consideramos muy importante y que protege a las mujeres. Tendrían un año más de contrato en caso de embarazo y con las mismas condiciones que antes de estarlo”, afirma el vicepresidente del club, José Luis Saéz. Sin embargo, hay otros puntos que cree que hay que regular: “Es igual de importante establecer un salario base superior o diez días libres para personas que tengan a su cargo un hijo menor de seis años o una persona mayor de 65. Habrá también una compensación económica para las madres y para las que quieran estudiar”. El convenio se ha realizado junto con la Asociación de Jugadoras de Fútbol Sala Femenino (AJFSF), ya que es la asociación a la que más futbolistas estaban asociadas. El Burela es un ejemplo en paridad. Fue también el primer equipo en hacer contratos profesionales a las jugadoras. Allí, todos tienen las mismas condiciones: “Nuestro club distribuye la misma ropa a las dos plantillas, que viajan en el mismo bus, van a los mismos hoteles y tienen el mismo cuerpo médico. Los salarios también son similares. En el equipo femenino hay jugadoras que cobran más que miembros del masculino. Todo va en relación de la calidad”.

La situación laboral entre deportistas hombres y mujeres en España sigue notablemente distanciada. Sin contratos profesionales no hay derechos laborales: ni salarios mínimos, ni cotizaciones ni jornadas justas. El deporte es el único trabajo en España que no te permite tener hijos. Pero la realidad que se vive aquí no es común en el resto de países occidentales. En Noruega ya hace un año que se igualaron los salarios de las selecciones masculinas y femeninas en los equipos nacionales. En el Ajax, se renovó el contrato a Chanttal de Ridder mientras estaba embarazada. En Inglaterra, en 2013, el Arsenal anunció que una de sus jugadoras, Katie Chapman, estaba embarazada de siete meses. Se recuperó y volvió a dedicarse al fútbol profesionalmente, incluso en 2015 fue convocada con la selección inglesa para disputar la Copa del Mundo. En Estados Unidos, cuatro jugadoras del equipo nacional también dieron a luz recientemente: Amy Rodriguez, Heather Mitts, Shannon Box y Stephanie Cox. De momento, esto es un sueño irrealizable en España. El convenio femenino y el ejemplo del Burela son un pequeño paso, pero el camino hacia una igualdad real, sigue siendo muy largo.