Marcus Garvey fue un político, activista, periodista, editor y predicador jamaicano conocido por su lucha antirracista. Fundador de la Asociación Universal para la Mejora del Hombre Negro y voz del panafricanismo, fue un referente que, aunque vivió hace ya más de un siglo, sigue presente para algunos de los que han heredado su lucha en el siglo XXI. Como el exdefensa Lilian Thuram, cuya carrera es la prueba irrefutable de que se puede triunfar en lo deportivo sin renunciar a alzar la voz ante las injusticias. No es casual que Lilian le pusiera Marcus a su hijo, como tampoco lo es que, con la camiseta del Mönchengladbach, este haya recogido el testigo de su progenitor para hacer del fútbol un altavoz.

Tras la muerte de George Floyd a manos de un agente de policía, el pasado mayo, el racismo se ponía en el centro del debate, y las muestras públicas de indignación, así como el reclamo de más justicia y respeto por la diversidad, impregnaron al deporte.

El fútbol europeo siempre había parecido ir un paso por detrás en este tipo de situaciones, más allá de excepciones que levantaban tal polvareda que nublaba lo esencial del debate. Era una impresión, sin embargo, imprecisa: hoy sabemos que hay una nueva generación de futbolistas dispuestos a dar la cara. Marcus Thuram es uno de ellos. Tras su gol ante el Union Berlín, días después de la muerte de Floyd, se arrodilló sobre el césped, en un pequeño gesto cargado de simbolismo que metía de lleno al fútbol de élite en el camino de la concienciación por un mundo más diverso. Sancho y Achraf, en el Dortmund, o McKennie, en el Schalke, se unían a él; los jóvenes de la Bundesliga marcaban el camino. El fútbol de hoy se replantea cómo quiere ser mañana. Clubes y entidades trabajan con esa visión. Como Santander, que con su iniciativa ‘Football Can 2041’ quiere concienciar sobre la necesidad de un futuro sostenible, diverso e inclusivo, también queremos pensar en 2041. En un Marcus ya retirado que sabrá que aquel gesto suyo, como tantísimos otros, hizo historia. Porque será historia, pasado, en un mundo en el que la diversidad será un valor, nunca más una barrera.

 


Football Can es la forma con la que Banco Santander entiende el fútbol, apoyando el impacto positivo que genera en la sociedad. En cualquier rincón encontramos historias, como esta, que nos muestran un deporte inclusivo, sostenible y que fomenta la diversidad.


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