Esther González Rodríguez (Huéscar, Granada, 1992) lo tiene muy claro. Ha llegado donde está a base de currárselo de verdad. Como todas en este mundo. Pero sin renunciar a la universidad, que compagina con los entrenamientos y viajes. Porque es una chica que denota madurez cuando habla. No mencionamos ninguno de los goles que ha marcado recientemente, como un hat-trick en un derbi contra el Madrid CFF. Charlamos del fútbol femenino, del camino que ha seguido para llegar donde está ahora y de todas esas piedrecitas que se ha encontrado a lo largo de su trayectoria. Ella y todas las demás jugadoras. Y Esther aún sigue aquí, disfrutando y marcando pero siempre atenta a los cambios que le puedan deparar su carrera y su futuro.


De Huéscar a Madrid y en el Atlético desde 2013. Trofeos y Selección. ¿Cómo empieza tu historia?

Empecé en el colegio, como tantas de mis compañeras. Era un poco tímida y me daba apuro apuntarme con todos los niños pero siempre me llamaban porque necesitaban una delantera. Y bueno, ellos fueron quienes me incitaron a apuntarme. Y en alevín en la escuela de Huéscar me llamó la selección de Andalucía, y claro, yo prácticamente no sabía ni que existía el fútbol femenino, mi pueblo estaba tan alejado…

Y pasaste por todas las categorías de la Selección.

Estuve en la sub-14 y sub-16 y me llamó la selección española. Jugué en la sub-17 y sub-19 antes de llegar a la absoluta. Y ahí fue cuando empecé, con 16 años y estando en la Selección. Fue entonces cuando me llamaron del Levante y me dijeron si quería jugar en Primera División. ¡Buf, era muy joven y fue una decisión muy importante! Lo hablé con mis padres y ellos me apoyaban si era lo que yo quería. Jamás pensé que con 16 años que podría realmente disfrutar del fútbol.

¿Por dónde has estado?

Dos años en el Levante, fiché por el Málaga y una temporada en el Sporting de Huelva. Y esta ya es la sexta temporada en el Atleti.

Muchos años en el ruedo. ¿Hubo alguien que te sirvió de modelo a seguir dentro del fútbol femenino?

Me quedo con la gente con la que he convivido y notado que son realmente profesionales como Sonia Bermúdez, una jugadora que tiene nueve ligas y te fijas como se cuida y los valores que ha transmitido desde que llegó al Atlético. Y cuando coincidí con Maider Castillo en el Levante, con ese nivel y esas ganas con 35 años. Son gente que cuando tienen una edad y pueda parecer que están en desventaja, están al mismo nivel que el resto o incluso mejor. Son espejos para mirarse, que te apetece seguir su modelo por todo lo que han hecho.

 

“Los horarios, el trabajo físico, la ropa… Son pequeños detalles pero con los que ves que se está avanzando”

 

Llevas muchos años en un mismo equipo, ¿notas que se ha profesionalizado mucho más desde que llegaste?

Yo destacaría el tema del horario para entrenar. Antes era siempre por la tarde, a última hora del día, después de estudiar o trabajar. Ahora ya no, tú te levantas y es lo primero en lo que piensas y focalizas, a desayunar y a entrenar. Es tu primera prioridad, porque el club apuesta por eso. El físico ha cobrado mucha importancia, antes parecía algo secundario. Y sobre todo el tema de la ropa. Antes se lavaba cada una su camiseta y ahora el utillero se cuida de esto. Son pequeños detalles pero con los que ves que se está avanzando.

Podemos decir que el fútbol femenino se está reivindicando mucho más y cada vez cobra más relevancia en los medios, hay más asistencia de público y vemos también el papel de la mujer en instituciones como presidentas o árbitros de Primera División. ¿Qué te gustaría ver dentro de veinte años?

A mí me gusta ver que todas las árbitros de nuestra liga son chicas. Pienso que hay pocas chicas que no se aprovechan de esta oportunidad, y más si lo han vivido desde dentro. Por ejemplo, tenemos dos entrenadoras en Primera División en el Rayo y el Betis que se encuentran a un nivel altísimo. Creo que al final serán todo mujeres, creo que muchas cuando acaben su carrera como jugadoras se meterán de lleno en los banquillos, es el camino lógico y por eso estamos entrenando tanto. En diez años esperamos ver esta evolución de jugadora a entrenadora como pasa en el masculino.

¿Qué estudias en la universidad?

Fisioterapia.

Te va que ni pintado para un futuro dentro del mundo del fútbol.

Está claro que todo ayuda, llevo metida en esto desde pequeña y lo vivo mucho. Pero hay que tener algo complementario porque ya se sabe que cualquier lesión te puede dejar fuera y cualquier persona se debe preparar para afrontar una vida sin el fútbol. Tengo que tener un plan B.

Siempre has dicho que jugar en el Calderón ante 15.000 personas fue uno de los grandes momentos de tu carrera. ¿Qué recuerdos tienes y qué destacas de esa jornada?

Tengo un recuerdo súper bonito. ¡Jolín! Fue ver toda a esa gente y pensar “qué bien que me dedique a esto”. Era todo el contexto, el estadio, la gente, la clasificación y el rival. El Atlético nunca había ganado una liga y si ganaba el Barça se nos escapaba. Les ganamos y cuando acaba el partido aún no puedes creer que toda esas personas te vengan a ver.

¿Y tu día a día en Madrid?

[Risas] Pues me levanto, desayuno y me voy a entrenar. Al volver a casa descanso un rato y me pongo a estudiar. Hay días que tengo que ir a la facultad antes de entreno porque tengo un examen o algo importante. Aunque mi prioridad es el fútbol, claro está.

Hay compañeras extranjeras con un gran reconocimiento a nivel internacional. Charlyn del Levante, Lieke Mertens y Toni Duggan en el Barça o Mayara Bordin en el Málaga. ¿Qué crees que significa para la competición?

Claro, al final es la recompensa a tanto esfuerzo, es a lo que te dedicas. Y cuando te reconocen y compites así es una satisfacción increíble.

¿Fuera del campo, en quién te fijas?

Mi madre. Ella me ha inculcado el trabajo, la constancia y nunca bajar los brazos.

En Huéscar organizas un campus con tu nombre, así que tienes cierta ascendencia y eres ejemplo para tantas chicas que quieren jugar al fútbol. ¿Qué les dirías?

Creo que mi mensaje es claro. Si te gusta algo muchísimo tienes que ir a por ello. No te queda otra, porque en el mundo profesional no siempre tienes buenos días ni estás en la cima. El ánimo es muy importante, es una carrera de fondo y se tiene que llegar. No en diez días, pero hay que llegar. Y una vez que llegas, a disfrutarlo pero manteniéndote ahí.

¿Cómo se te presenta el futuro como jugadora?

Mi futuro está un poco en el aire, y estoy en mi mejor momento futbolístico. Considero que puedo aspirar a mucho más de lo que hoy se está contando conmigo. No me doy por vencida porque esto va en contra de mis principios. Lucharé como siempre y persistiré hasta que el futuro me sorprenda. 

 

“Me gustaría formarme como entrenadora y poder disfrutar de lo que ahora mismo estamos consiguiendo”

 

¿Te sientan bien los cambios?

Bueno, nunca sientan bien. Al final, estás adaptada a unas circunstancias y cambiar siempre te da un poco de miedo. Pero como profesional, una se adapta y sabes que vas a aprender algo diferente. Todos los partidos son distintos y se necesitan cambios dependiendo de las circunstancias. Si soy yo la cambiada, lo entiendo absolutamente pero reconozco que no me gusta cuando consideras que tu rendimiento es bueno y estás aportando bien al equipo.

Has mencionado antes tus referentes y las cualidades que admiras de ellas. ¿Qué te gustaría conseguir o aprender como jugadora?

Una Champions League con mi club y una Eurocopa y Mundial con la Selección, haciendo historia. Pero también ver un cambio en el fútbol femenino en España y ser parte de ello y vivirlo de cerca. Como te he dicho antes sobre mi plan B, me gustaría formarme como entrenadora y poder disfrutar de lo que ahora mismo estamos consiguiendo.