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Oyarzabal: “Compaginar fútbol y estudios no debería ser atípico”

Hace un tiempo charlamos con Mikel Oyarzabal sobre los años que le cambiaron la vida. Desde entonces, no ha parado de crecer, como jugador y como persona. Estas son las palabras de un futbolista diferente


La Real Sociedad se hizo con los servicios de Mikel Oyarzabal (Eibar, 1997) cuando tenía 14 años. Muchos años después, y a pesar de haber quemado todas las etapas posibles, tanto en Anoeta como con la Selección, este extremo con alma de mediapunta sigue con los pies en el suelo.


Este entrevista se publicó originalmente en el #Panenka92, un número que salió a la venta en enero de 2020

 

Naciste en Eibar y hasta los 14 años estuviste en la cantera del Eibar. ¿Qué aprendiste?

El Eibar es el club que me ha dado la oportunidad de jugar a fútbol y de empezar una etapa que ahora estoy continuando. Estoy muy agradecido por todo, porque allí tuve una lesión y me dieron facilidades para recuperarme, para hacer un trabajo preventivo, etc. Además, cuando era pequeño jugaba en la plaza con los amigos. Tanto la ciudad como el club me dieron la oportunidad de dedicarme a esto.

¿Vuelves a Eibar a menudo?

Siempre que puedo, cada fin de semana, ya sea viernes o domingo, dependiendo de cuándo tenemos partido. La verdad es que me gusta estar allí, porque estoy con mi gente, paso tiempo con mis amigos y mi familia, paseo por el pueblo… Es un sitio al que me gusta ir porque es donde me siento a gusto.

¿Te sigues considerando aficionado del Eibar?

Sí, siempre que puedo también me gusta ir a Ipurua. Soy una persona a la que le gusta mucho el fútbol, ya sea jugarlo o disfrutarlo como espectador. Cada vez que puedo, voy a Eibar a ver sus partidos.

David Silva jugaba en el primer equipo cuando estabas en la cantera…

Así es. Al final, cuando un jugador como Silva juega en el Eibar se ve la diferencia que tiene respecto al resto. Durante el año que estuvo cedido siempre me fijaba en él. Además, siempre que podíamos viajaba con mi padre para ver los partidos de fuera de casa del Eibar. Aquel fue un año muy bonito para la ciudad.

 

“A mí me tocó con 18 años y es lógico pensar que si en ese momento no se hubieran lesionado Imanol Agirretxe y Sergio Canales, tal vez no habría tenido esa oportunidad. Hay que estar en el momento adecuado”

 

Sorprende saber que el Silva actual se curtió en Ipurua. Quizá se curtió de una manera que en otro lugar no habría podido.

La vida siempre te enseña algo. En cualquier situación o momento te da un motivo para seguir aprendiendo y creciendo, así es como hay que verlo. Puedes pensar que es un paso atrás, algo que no te gusta, pero siempre se le puede encontrar el lado constructivo a las cosas. El fútbol es un aprendizaje constante y estas situaciones son parte de ello.

El ascenso del Eibar a Primera te pilló ya en la Real Sociedad B. ¿Cómo lo viviste? Porque parecía impensable que un clásico de Segunda pudiera llegar y permanecer en la élite.

Yo creo que pilló a todo el pueblo por sorpresa. Nadie lo esperaba, y menos la gente que había visto al equipo en Segunda B, cuando la situación no era buena y el equipo no iba bien. Mis amigos y yo, pese a todo, seguíamos yendo a Ipurua, nos gustaba ir allí, pero creo que el pueblo no se imaginaba eso. Todo lo conseguido tiene mucho mérito.

Siguiendo con el Eibar, en 2016 jugaste por primera vez en Ipurua con la Real. Perdisteis. ¿Qué significó para ti aquel duelo? Pasado y presente de tu carrera deportiva.

Para mí jugar en Ipurua o hacerlo ante el Eibar siempre va a ser especial. Al final es un campo familiar, en el que he estado cada fin de semana cuando era pequeño y ahora cuando puedo. No es solo el club, es también mi ciudad, mi pueblo; por eso siempre será especial.

Ahora ya eres un emblema de la Real. Vas rápido pero nunca has dado señales de sufrir vértigo.

Al final, el fútbol es eso, se trata de acostumbrarte a lo que viene de la manera más rápida y haciéndolo lo mejor posible. Muchas veces tú no eliges lo que está por venir. Puede haber lesiones de compañeros, lesiones de otros que te permitan jugar. A mí me tocó con 18 años y es lógico pensar que si en ese momento no se hubieran lesionado de larga duración Imanol Agirretxe y Sergio Canales, tal vez no habría tenido esa oportunidad. Hay que estar en el momento adecuado.

¿En todo éxito existe el factor suerte?

Sí, el punto de suerte es estar en el momento preciso, para luego intentar aprovechar cada situación con la máxima naturalidad.

¿El brazalete y el número ’10’ han llegado a pesar alguna vez?

No, siempre es un orgullo poder llevar este dorsal, sobre todo viniendo de quien venía y todo lo que traía consigo. Por lo que respecta a la capitanía, es una decisión que se tomó en el vestuario y que me está tocando asumir. Llevar el brazalete es importante, pero no hay que ir más allá. No hay que volverse loco.

Oyarzabal

¿Qué aspectos han cambiado en la Real Sociedad desde que debutaras?

Aparte de lo futbolístico, que es lo que se ve cada jornada en la Liga, el club está creciendo mucho a nivel de infraestructura y organización interna. La importancia que se le está dando, porque se lo merece, al equipo femenino; el fútbol base, todas las instalaciones que hay aquí, la importancia que se le da a la provincia de Gipuzkoa y a todos los chavales que vienen… Al final, son ellos los que en un futuro van a dar el salto al primer equipo, y yo creo que eso es lo más importante, que el club crezca no solamente a nivel de juego, también en el resto de secciones y ámbitos.

En Donosti se ve a la gran mayoría de críos por las calles con la camiseta de la Real. ¿Potenciar el sentimiento de pertenencia sigue siendo el objetivo final?

Es lo más importante, crear un sentimiento de pertenencia desde pequeño y hacer lo posible para que, con el tiempo, no se borre. Es lógico también que los niños tengan como ídolos a jugadores que conquistan muchos títulos y que son los mejores en este deporte como puede ser Messi o algún otro; pero que el símbolo de pertenencia a la Real, a Gipuzkoa o a Donosti no se pierda. El hecho de que en Anoeta veas las imágenes de las celebraciones de los goles y no aparezca ni un móvil en la grada es un detalle muy importante para nosotros.

Has llegado hasta aquí compaginando fútbol y estudios. Demuestras que es posible hacerlo. ¿Hasta qué punto la disciplina es un factor determinante?

Es una situación atípica que no debería serlo. Está claro que es difícil y hay días en los que te gustaría quitártelo todo de encima, olvidarte de todo. Cuando empecé a jugar a fútbol fui el primero que empezó a estudiar, y tenía claro que no quería dejarlo a medias. En primer lugar, porque tener unos estudios es algo que me gusta. Es algo que se puede hacer. Y es obvio que conlleva esfuerzo y sacrificio, pero se puede.

¿Y por qué llama tanto la atención que un futbolista de élite quiera seguir con sus estudios?

Pues porque no es lo habitual. Al final cuando comienzas a jugar a fútbol entras en una espiral que te lleva a un mundo paralelo. Solo el mero hecho de ingresar una cantidad de dinero muchísimo mayor que la del resto te hace perder la noción de la realidad.

La típica burbuja del futbolista.

Sí, crees que con eso es suficiente y que con ganar el dinero que vas a ganar durante tu trayectoria va a bastar para vivir. Creo que esa mentalidad hay que borrarla y evitar que se expanda. La gente debe tener unos estudios y una base. No solo para la vida, si no para sentirte alguien más realizado y a gusto contigo mismo.

Además, compartiste piso con tres de la cuadrilla, buena época esa…

[Ríe] Mira, estuve el otro día hablando con mi padre de esto y le decía que es una experiencia que yo aconsejo que viva todo el mundo, sin dejar de lado los estudios. Tener la oportunidad de vivir durante dos años con dos amigos de toda la vida en un piso de estudiantes, estudiando la misma carrera [Empresariales], es algo que a mí, personalmente, me ayudó mucho. Es una experiencia que me ha enriquecido mucho y me ha convertido en buena parte de la persona que soy ahora.

Esos amigos que, de algún modo, tirarían de ti en los momentos de flaqueza.

Siempre estaban ahí para ayudar en cada nuevo paso. Son amigos de toda la vida. Durante dos años te despiertas y lo primero que haces es verlos a ellos, te metes en la ducha e igual está uno duchándose… Al final, ha sido una convivencia que me ha venido muy bien.

¿Un entorno como el de la Real o Donosti ayuda a llevar toda la realidad de ser futbolista con normalidad? Como mucho te paran los niños para una foto y nadie critica los malos resultados como sí sucede en otros sitios.

Es un entorno diferente, es a lo que estamos acostumbrados nosotros desde siempre. El hecho de ser de aquí y tener a nuestras familias a 25 minutos o a media hora de distancia son cosas que también ayudan mucho. Tienes toda tu vida e infancia aquí, es algo importante que hay que tener en cuenta.

 

“Que el símbolo de pertenencia a la Real, a Gipuzkoa o a Donosti no se pierda. El hecho de que en Anoeta veas las imágenes de las celebraciones de los goles y no aparezca ni un móvil en la grada es muy importante para nosotros”

 

Eres un futbolista difícil de descifrar. Un jugador de banda que también puede actuar por dentro e incluso en punta, porque tienes mucho gol. ¿Cómo te defines? ¿Y dónde te ves más cómodo?

Me define lo que el entrenador quiera que sea. Lo que nosotros queremos es jugar, contar con el máximo de minutos. El entrenador decide cada fin de semana si juegas y dónde lo haces. Ojalá sea así siempre, ya sea para jugar en un sitio u otro.

Eso sí, produces con una facilidad que asusta. Ya sea mediante goles o asistencias, estás en todas.

Se trata de eso, no solo de hacer goles y de que luego el equipo no gane. Es justo lo contrario. Lo importante es el colectivo. El año del debut me pasó eso: el equipo estaba ganando muchos partidos, yo no veía puerta, pero veía que las cosas estaban saliendo y el equipo estaba arriba.

Xabi Prieto también dijo en una entrevista a esta revista que eras el prototipo de jugador de fantasía más que el del típico futbolista euskaldun de garra y entrega, aunque de esto segundo también andas sobrado.

El talento tiene que ir acompañado de trabajo. Porque si hay talento pero no trabajo, va a llegar un momento en el que no será suficiente. Lo primero es el trabajo, con la calidad y el talento de cada uno, ya llegará. Hay que priorizar el esfuerzo.

En el fútbol actual a veces con ser especialista no basta. Al delantero, no solo se le pide gol, también otros recursos. Al lateral, no solo se le pide ser buen marcador, también llegar a la linea de fondo. Al central no solo se le pide ir bien por alto, también sacar el balón jugado. Y al extremo, que asista, que regatee y que tenga buenos guarismos goleadores. ¿Estás de acuerdo?

Se trata de evolucionar, todo el mundo tiene que atacar y defender, es en ese momento en el que el equipo funciona. El fútbol está evolucionando y nosotros con él. De lo contrario, nos quedaremos estancados…

 

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