Charlar con Diego Folrán es hacerlo, directamente, con una leyenda viva. Pese a que las estadísticas goleadoras y el palmarés ya le reservan un lugar privilegiado en la historia del fútbol uruguayo, el ex ariete del Atlético o del Villarreal insiste en seguir exprimiendo el fútbol con su camiseta más querida, la de Peñarol. A sus 37 años, Forlán sigue moviéndose a la espalda de los centrales y levantando el brazo para que le sirvan el balón en el área. Aun así, tampoco tiene miedo a ponerse melancólico, ni a repasar los  muchos recuerdos que se apiñan en el interior de sus botas. Pónganse cómodos. Habla un grande.

Si te pregunto por tus primeros recuerdos de fútbol, ¿qué te viene a la cabeza?

Las calles de Carrasco, jugando a la vuelta de mi casa, el ser hincha de Peñarol… No es que a esa edad quisiera ser futbolista ni nada. Tenía otras inquietudes también.

Nieto de centrocampista, hijo y hermano de defensas. ¿Cuándo te percatas de que tú vales para hacer goles?

No lo sé, siempre fui delantero, aunque hubo una época en la que me gustaba jugar de arquero. Era muy rubio, me habían regalado un traje amarillo, y quería atajar como Harald Schumacher en el Mundial del 86.

¿Por qué acabaste eligiendo el fútbol y no el tenis?

Estaba en las dos cosas por igual, pero los fines de semana jugaba más partidos de fútbol. Al final me llamaron de Peñarol, empecé a entrenar con compañeros y acabé dejando el tenis, pero en algún momento pensé en dedicarme a la raqueta…

Uruguay+v+Italy+3rd+Place+Match+FIFA+Confederations+p4lAOz3K3wPl

Tu educación, tu capacidad políglota: ¿cuánto ha ayudado en tu carrera futbolística?

Mi madre siempre insistió en que aprendiera idiomas y eso me ayudó mucho en cada equipo en el que estuve. Podía entender las cosas tal como eran, no como me las podía decir un traductor. La educación es importante pero luego la toma de decisiones depende de cada uno. Siempre traté de aprender, me gusta escuchar, aunque cometer errores también me ha ayudado para mejorar.

El fútbol es mi trabajo pero no me lo tomo como tal, sino como un privilegio. He hecho amigos en todas las partes del mundo porque he respetado siempre a las personas, sin importarme la cultura que tenían. A veces no he estado de acuerdo con alguno, pero es lo normal si compartes el día a día con 30 tipos. Eso también te otorga paciencia y te enseña cuándo es mejor hablar o estar callado. Intento entender a todos, no siempre lo consigo, pero lo mismo pensarán ellos de mí. Si todos fuésemos iguales no podríamos convivir.

¿Lo peor que te pasó en la vida fue el accidente de tráfico que sufrió tu hermana y que la dejó en silla de ruedas?

Totalmente. Por mucho que ahora la tenga cerca es difícil entender lo que vive y esa fuerza que tiene todos los días, porque está luchando en una batalla personal y lo hace con alegría. Trabaja y disfruta de la vida y siempre va con una sonrisa. Claro que para cada uno sus problemas son importantes, pero mirarla me ayuda a valorar la vida. Es mi gran ejemplo.

El futbolista uruguayo parece de otra raza… y siempre hay ‘charrúas’ en la élite. ¿Cómo es posible en un país tan pequeño como Uruguay?

Porque en Uruguay las circunstancias para salir adelante son precarias y difíciles, así que somos pocos pero hay mucha competencia. Cuando consigues sacar la cabeza e irte a otros países a jugar, lo valoras y peleas mucho más. Aquí no tienes las herramientas  suficientes, pero de repente llegas a otros lugares y te encuentras con ciudades deportivas espectaculares, balones, ropa de calidad, estadios grandes y llenos… Cosas obvias pero que para un uruguayo no lo son, aquí es todo sacrificio y sufrimiento. Así que, como digo yo, cuando vas a jugar a España, Italia, Inglaterra, para mí es como llegar a un cumpleaños donde todo es lindo y encima te pagan.

 

“Entré rápido al vestuario para cambiarme las botas antes de que Ferguson no las viera. Pero él entró detrás de mí y me dijo de todo. Me tiró las botas mientras gritaba enloquecido”

 

¿Cómo fue tu fichaje por el United? ¿Hubo un cruce de destinos?

Yo tenía una reunión el 8 de enero con el Middlesbrough, el United me decía que el 12 me esperaban, pero que como club grande, no iban a adelantar al Middlesbrough si realmente tenían ellos la necesidad urgente de ficharme. Mi agente manejó muy bien los tiempos y viajé desde Argentina hasta Inglaterra. En Londres yo tenía pasaporte europeo pero mis acompañantes no, y  acabamos perdiendo el vuelo por la espera en migraciones… El siguiente vuelo era a Manchester y allí acabé.

¿Es verdad que Ferguson te decía que te pusieras tacos largos, que no le hacías caso hasta que fallaste un gol contra el Chelsea y que la tuviste con él?

Sí… Meses antes él veía que yo jugaba con tacos de goma. Me llamó para pedirme que jugase con los tacos altos porque agarran mejor. En el primer partido de liga, me pongo los de goma… Íbamos perdiendo 1-0, si no me hubiese resbalado me hubiese quedado sólo ante el portero. Entré rápido al vestuario a cambiarme las botas para que Ferguson no las viera. Pero entró y me dijo de todo, me tiró las botas, gritaba enloquecido…

¿Dónde disfrutaste más jugando al fútbol?

En todos lados, pero en Manchester era joven y todavía estaba aprendiendo. Sin embargo en España viví mi época de plenitud, sobre todo en el Atleti.

¿Qué le hace especial al Atlético? ¿Presentías que ese equipo iba hacia algo grande?

Es parecido a los equipos de Sudamérica. Antes era el ‘pupas’ y hoy aspira a todo. Ahora el futbolista ya no tiene la necesidad de salir del Atlético para ser campeón, sino que tiene opciones de ganar la liga, incluso la Champions… Es el mejor club para estar, la ciudad de Madrid es ideal para vivir, pelea con el Barça y el Real Madrid… es un lugar muy especial.

¿Te hubiese gustado ser dirigido por Simeone?

Sin duda. Yo estuve en un momento de cambio. En ese equipo que empezamos a formar en 2007/2008 empezó a gestarse la transición. Nos tocó la parte más pesada y ahora es la más linda pero no es fácil lo que está haciendo Simeone.  Ahora el nivel económico permite fichar buenos jugadores, mantenerlos, que también es fundamental… Hablo con algunos porque ahí siguen compañeros míos, y con Godín y Giménez todo esto lo comentamos a menudo.

¿Nunca te quiso el Real Madrid?  

Siempre hubo algo pero nunca se concretó, por lo que yo significaba para el Atleti y el Atleti para mí.

¿Qué goles tienes entre tus favoritos? ¿Quién te ponía mejores balones?

Los dos que hice en la final de la Europa League con el Atlético y el que nos dio la Copa América. Con Agüero me entendía muy bien, también estaban Maxi Rodríguez, Simao, o Reyes. Pero Riquelme era el que más facilidad tenía para darme los mejores pases de gol.

¿Por qué el NO a la Selección?

Nunca fue por algo físico o futbolístico, sino que sentí que se acababa una etapa después del Mundial. Empezaba algo nuevo y sabía que yo no lo podría continuar y era mejor dar un paso al costado. Quería quedarme con un lindo recuerdo.

¿Hacia dónde va la ‘Celeste’?

La renovación ya se está dando poco a poco, las inferiores vienen bien y las eliminatorias para el Mundial están yendo por el buen camino. Hay jugadores jóvenes y un proceso que el cuerpo técnico está trabajando con éxito. Tenemos buen plantel, con futbolistas de gran nivel. Algunos tienen 30 años pero aportan mucha experiencia. Somos muy competitivos, jugamos y defendemos muy bien, aunque nos cuesta un poco jugar contra selecciones que tienen más la pelota. Para ello necesitamos estar muy bien físicamente. Somos más de defender y contraatacar, tenemos más dificultades para proponer, llevar la iniciativa y tener el balón. En momentos claves, Uruguay se hace fuerte, pero cuando nos enfrentamos a equipos como Holanda, lo pasamos mal. El tema de jugar más con la pelota viene muy de abajo, por lo que  hay que trabajar esas bases de posesión desde niño. En España se ve que eso lo tienen adquirido desde muy chicos, pero es algo que para que cambie se necesitan muchos años.

¿Cómo estás viendo la evolución de Luis Suárez?

Está muy bien, con un ambiente familiar muy contenido. Le veo tranquilo y maduro, ya con total experiencia. Y a eso se le suma que está en el mejor equipo del mundo y con los mejores jugadores, así que este es su mejor momento.

¿No es demasiado arriesgado regresar a Peñarol, por eso de que ya fuiste un ídolo?

Vengo jugando los 90 minutos todos los partidos. Llegué aquí al final de mi carrera pero físicamente me siento muy bien, como siempre. Sabía que estaba en condiciones de aceptar este desafío. Y todo se ha ido dando bien, estoy con mi familia, encima llego y mi mujer se queda embarazada… las cosas se van dando por algo.

¿Cómo te has encontrado Uruguay?

Hay problemas de seguridad y está carísimo. La inseguridad es lo más preocupante porque aquí se vive mucho en la calle. Espero que los que gobiernan tomen consciencia de lo que el pueblo necesita, no hay más que ver las noticias. Uruguay está en un momento muy difícil.

 

“Siempre hubo algo con el Real Madrid pero nunca se concretó, por lo que yo significaba para el Atleti y el Atleti para mí”

 

¿Qué te llevarías de cada país en el que viviste para crear un mundo mejor?

De Japón me traería casi todo, sobre todo la seguridad, cómo funcionan las cosas, el orden… De España la comida, sus playas, muchos amigos que deje allí… Sigo teniendo mi casa en Madrid. De Inglaterra admiro la formalidad, el respeto que se tienen, su educación…

¿Te ves de entrenador?

Estoy estudiando el curso y preparándome para ello por si llega el momento. No es que lo haya decidido, pero ahora tengo el tiempo para hacerlo.

Si tuvieses que construir un álbum de fotos con tus mejores recuerdos para enseñarle  a tu hijo, ¿cuál sería?

Seguro habría una foto de mi familia y de mi casamiento, además de ahora una con él. También festejando un gol con la Selección, pero no uno en concreto, sino que refleje cómo es de importante un tanto con Uruguay. Aparecería la de la final con el Atlético y levantando el título de la Copa América.  Esa es muy especial para mí: mi abuelo materno la ganó dos veces, mi papá una y yo otra. No hay familia en el mundo que haya ganado tres generaciones la Copa América. Imagínate la presión que va a tener mi hijo…

¿Le pones una banda sonora a ese recopilatorio de imágenes?

Me decantaría por los oldies lentos, de los que me hacen reflexionar. Seguramente por algún clásco de Bruce Springsteen.