Abandonó España por primera vez hace siete años para probar fortuna en el extranjero. Desde entonces ha recorrido 80.000 kilómetros, defendido los colores de siete equipos, le han apuñalado e incluso ha sido modelo para mantener vivo su sueño: jugar al fútbol.


– ¿Y tú qué quieres ser de mayor?

– ¿Yo? Jugador de fútbol.

La mayoría de nosotros queríamos ser futbolistas cuando éramos niños. Yo crecí viendo la pausa de Emilio Butragueño dentro del área y quería tener la zurda de Diego Maradona. Admiraba la tranquilidad de Carlos Valderrama y el desequilibrio de Claudio Caniggia cuando entraba en el área. Soñé con jugar un Mundial después de ver los partidos de México’86. Casi todos lo hemos hecho. ¿Pero a cambio de qué?

Bidari García no lo dudó un momento. Era septiembre de 2013 cuando el zaguero decidió dar un salto al vacío para marcharse a Chipre. Después de pasar por las filas de escuadras como Cartagena, Leganés o San Sebastián de los Reyes, el jugador preparó las maletas para jugar en el Ethnikos Achnas. Lo hizo con la promesa de ser pieza importante de un proyecto a largo plazo en el que tendría la oportunidad de enfrentarse a los grandes del continente en competición europea. Tenía 23 años y tardó apenas unos meses en darse cuenta que no iba a ser fácil.

“Ya el primer mes nos dijeron que iba a haber retrasos en los pagos. De cualquier modo, como yo lo había enfocado todo al tema deportivo en un principio no le di mayor importancia. Ese primer  mes fue el único que cobré íntegro, y a partir del segundo el club quería hacernos firmar un recibo aceptando una cantidad de dinero ridícula”

Intentó marcharse antes de que concluyera el año, pero desde el equipo se le impidió. Además recibía las visitas nocturnas de un supuesto nexo entre los jugadores y el club que le amenazaba si no firmaba una serie de documentos en los que decía haber cobrado. Cansado de esperar un dinero que no llegaba, el futbolista volvió a Madrid en marzo de 2014. Ya con la perspectiva que da el tiempo, el madrileño recuerda que todo lo sucedido: “Me ayudó a crecer, no solo a nivel futbolístico, sino también profesional”

 

“Me convertí en un modelo reconocido y bastante famoso en Indonesia”

 

Siguiente paso, Indonesia. Sin embargo, Bidari no pudo ni debutar. “Nada más aterrizar me dicen que la competición se suspende por problemas políticos, por lo que mi contrato no se hace efectivo y tengo que buscarme una alternativa hasta que la liga vuelva a reanudarse”. Sin los ingresos prometidos por el que iba a ser su nuevo equipo, y con el visado de trabajo cerca de extinguirse, llega el momento de echarle imaginación: “No tenía dinero. No tenía trabajo. La situación era complicada porque además no podía volver a España debido a que ya había comenzado la temporada. En ese momento decidí probar suerte y enviar mi currículum como modelo. Yo había hecho algunos trabajos en España, campañas con Cristiano Ronaldo, desfiles, sesiones fotográficas…”. El zaguero recuerda que “a falta de dos días para que mi visado de turista venciese, una agencia importante del país me contrató. Allí me convertí en un modelo reconocido y bastante famoso. Estuve invitado en programas de televisión e incluso llegué a cantar en algunos de ellos”.

Sin embargo, una nueva decepción. Cada día, después de trabajar como modelo iba al gimnasio a entrenarme para no perder la forma y jugaba con los chavales de la calle. Salía a correr diariamente y una noche mientras lo hacía con una compañera de la agencia nos asaltaron. En ese forcejeo, me apuñalaron en el hombro y todo derivó en que la agencia me despidió por el peligro que había corrido la modelo por hacer deporte por Yakarta, algo que consideraban muy peligroso”, rememora.

Llegó por tanto, el momento de volver a dar un paso al frente. “Me quedé sin nada y decidí marcharme a otras ciudades en busca de oportunidades. Contacté con compañeros y recorrí todo el sudeste asiático para encontrar algo en Malasia o Hong Kong. Sin embargo, ninguna de las opciones terminó de concretarse, ya fuera debido al cupo de extranjeros o a que el mercado se había cerrado”, evoca. Y en ese momento, se produce un nuevo giro radical. “Estando en Vietnam a punto de firmar por un equipo de allí, me llamaron de Bolivia y no me lo pensé. Llevaba unos meses sin competir y quise aprovechar la oportunidad”, recuerda. El futbolista no dudó en recorrer los 20.000 kilómetros que separaban Vietnam de Potosí para sumarse al proyecto de Nacional.

La adaptación a jugar en el campeonato debido a la altura de la ciudad fue notablemente complicada. “Recuerdo que nada más aterrizar en Bolivia lo haces a 2.500 metros y luego tienes que ir en vehículo a Potosí, que está a 4.000. La sensación de mareo y falta de equilibrio es notable. El primer día de entrenamiento el preparador físico nos dijo que diéramos dos vueltas al campo y sería suficiente. Yo creía que estaba de broma, pero cuando di la primera vuelta y ya casi no tenía ni aire vi que lo decía con razón. Dicen que necesitas un mes para adaptarte, pero aprendes a sufrir y a jugar con ese déficit de oxígeno”, apunta el futbolista antes de recordar una anécdota: “Los rivales cuando venían a nuestro estadio y pasaban unos minutos te pedían que no forzaras la máquina porque no podían más”. El resultado final, más que destacado, pues “llegué al club en una situación complicada, pero logramos clasificar al equipo para Copa Sudamericana. Fue una experiencia fantástica e incluso me incluyeron en el once ideal de la competición”.

 

“Me gusta sumergirme en las culturas de los países donde voy”

 

Tras un efímero paso por España en el que intentó lograr el ascenso con el Avilés, nuevo cambio de aires. En este caso con destino a Bangladesh, uno de los países más pobres del mundo. “Me convertí en el primer jugador español de la historia que jugó en la Premier League del país”, señala orgulloso antes de añadir que “Conocer cómo es Bangladesh fue muy duro debido a todo lo que ves en sus calles debido a su pobreza”. También hubo lugar para otros detalles en su etapa en el país asiático, pues “Jugar en Bangladesh es hacerlo en un país en el que la mayor parte de la población es musulmana y había que parar los entrenamientos una o dos veces para rezar. Eran entrenamientos que duraban cuatro horas. Muy exigentes. Tienes que adaptarte a las culturas y tener la mente abierta. A mí me gusta sumergirme en las culturas donde voy, tanto en la relación con la gente como con la comida. Esto es lo único que te permite conocer realmente cómo vive la gente local”.

De cualquier modo, y pese a las penurias del país, Bidari señala que “me considero una persona humilde que no necesita de lujos para vivir. A mí no me ha importado estar en sitios donde compartía el día a día con la gente local, como sucedió en Sudamérica y el sudeste asiático. He estado en pensiones, viviendo con familias… Sigo en contacto con todos ellos y nunca se me olvidará aquella gente que te ofrecía un plato de comida cuando te hacía falta”.

Cerrado su paso por el Sheik Russel bangladeshí, la siguiente etapa fue en Gibraltar, defendiendo los colores del Lincoln Red Imps. “Fuimos campeones de la competición y logramos clasificarnos para la previa de la Liga de Campeones”, repasa el futbolista para resumir los meses que estuvo en una competición en la que todos los partidos se disputaban en un mismo estadio “muy peculiar porque hay un aeropuerto muy cerca y ves como los aviones están aterrizando al lado mientras estas jugando”.

Consultado sobre los múltiples cambios de aires y la concepción que se tiene de los futbolistas profesionales por parte del gran público, nuestro protagonista es claro al espetar que “aunque muchos piensan que el futbolista se marcha al extranjero para ganar dinero y hacerse millonario, nuestro nivel no es equiparable al de Messi, Cristiano Ronaldo o Sergio Ramos. Nosotros lo hacemos todo porque amamos este deporte y queremos disfrutar. Muchas veces lo hacemos en circunstancias complicadas en las que tenemos que tirar de nuestros ahorros porque no te pagan lo prometido. Todo esto es complicado. Por supuesto que la parte económica es un factor importante, pero para mí es la ilusión lo que mueve montañas. Y yo me muevo por ilusiones”.

“Muchos me dicen: ‘Qué envidia, si yo pudiera, si yo tuviese tu oportunidad’. Yo lo tengo claro: Hacer las maletas y perseguir tu sueño lo puede hacer prácticamente quien quiera. Pero hay que ser valiente”, reconoce antes de hablarnos de una experiencia complicada, como fue la de Club Sport Rosario de Perú, donde tuvo una breve etapa debido “unos problemas de pagos que habían tenido ya con anterioridad” y le sirvió de paso previo a Uruguay. Llegué al Plaza Colonia con el objetivo de lograr la salvación. También logramos la clasificación para Copa Sudamericana y peleamos hasta la última jornada con Peñarol y Nacional por el título y tener acceso a la Libertadores”, desentierra el futbolista antes de recordar que uno de de sus mejores momentos fue en el que tuvo la oportunidad de enfrentarse a Sebastián el Loco Abreu, que por aquel entonces defendía los colores de Boston River.

Otro de los puntos del destino que une a Bidari García con el delantero charrúa es el equipo en el que ahora juega el madrileño. Se trata de Deportes Puerto Montt, escuadra chilena que ya acogió a Abreu y de la que el central ahora señala que “estoy muy contento de decir que soy el primer jugador español en la historia de este club. Se trata del equipo más austral del mundo. Se encuentra prácticamente en la Antártida, con un clima muy particular con mucho frío y lluvia. Creo que este club me va a dar la estabilidad que necesito”.

Prácticamente 80.000 kilómetros de viajes entre los distintos destinos. O lo que es lo mismo, dos vueltas al mundo siguiendo la línea del ecuador. Equipos en ocho países y tres continentes. Y todo para perseguir un sueño.  Ya con 30 años, Bidari García reconoce que no todo “ha sido fácil”. Sin embargo, se queda con “la ilusión de continuar haciendo lo que más me gusta y disfrutar de este deporte que amo. En resumen, perseguir un sueño. Eso es lo que prima sobre todas las cosas negativas que puedan pasarte por estar lejos de tu familia”. Del mismo modo, también señala que “no considero negativa ninguna experiencia, pues de todo se aprende y hay que saber extraer la parte positiva. Todo me ha ayudado a crecer, mejorar y convertirme en la persona y el jugador que soy hoy en día. La posibilidad de conocer muchas culturas y países que hubiera sido imposible si no fuera por mi profesión. Tener los amigos que tengo en muchas partes del mundo. Con todo eso es con lo que te quedas para el día de mañana”.

 


SUSCRÍBETE A LA REVISTA PANENKA


Consigue el último número en nuestra tienda online