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Pequeño Marakana, con k. Que enciendan los focos y saldremos a morder. 1, 2, 3, 4, 5. Golpes, magulladuras, una cicatriz de recuerdo. 6, 7, 8, 9, 10. El rival está acostumbrado a mandar. 11, 12, 13, 14, 15. Inicio trepidante, cualquiera aguanta este ritmo… Pero nos llega el aliento de los fondos, que nos hincha los pulmones. 16, 17, 18, 19, 20. No falta imaginación. Paredes y desmarques. Jugar con la cabeza levantada. 21, 22, 23, 24, 25. Enseguida queda claro: solo marcaremos en acciones colectivas. 26, 27, 28, 29, 30. Y cae un gol. ¿Que por qué tanta sonrisa, si aún queda tanto por remontar? Porque lo difícil, siempre, es meter el primero. 31, 32, 33, 34, 35. Pausa para la deshidratación: cerveza fría. Miramos, sorprendidos, a la grada. ¿De dónde ha salido toda esa gente? 36, 37, 38, 39, 40. Calma, calma. Evitemos encajar goles psicológicos, ataquemos sin olvidar la retaguardia. 41, 42, 43, 44, 45. Aguantamos. Media parte. Vamos a dejar el vestuario perdido de barro. 46, 47, 48, 49, 50. Reflexión al descanso: ahora que saben a lo que jugamos, ¿cómo ser fieles a nuestro estilo sin dejar de sorprenderlos? Fácil: sorprendiéndonos a nosotros mismos. 51, 52, 53, 54, 55. Hay compañeros calentando en la banda. Somos algo más que un once tipo. 56, 57, 58, 59, 60. Si estamos cómodos sobre el campo, es hora de romper el partido. 61, 62, 63, 64, 65. Los minutos decisivos, dicen. Como si cada número que cae del reloj no contara por igual. 66, 67, 68, 69, 70. Vivimos en su área, pero resistimos la tentación de tirarnos a la piscina. 71, 72, 73, 74, 75. Con el viejo juego aéreo, con extremos regateadores, con jugadores totales: la creatividad comienza en aprender del pasado. 76, 77, 78, 79, 80. Marakana hierve. Tan locos como nosotros. Mostachos, bengalas y una lectura para el descanso. 81, 82, 83, 84, 85. Penalti a favor. ‘No serán tan estúpidos de tirarlo a su manera, si es lo que todo el mundo espera que hagan’, piensa su portero. Se la picamos por el medio. Y gol. 86, 87, 88, 89, 90. Nos secamos el sudor, tomamos aire, y a correr. 91, 92, 93, 94, 95. Felices de tenerlo aún todo por ganar. 96, 97, 98, 99. Porque significa que queda mucho por jugar. 100.

 


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Fotografía de Getty Images.