En un abrir y cerrar de ojos se nos cayó la vida. Dejamos de correr por las mañanas para llegar a nuestro puesto de trabajo y de pasear a cualquier hora del día. Se perdieron las conversaciones en las terrazas, los abrazos de equilibrista en las estrechas butacas del estadio de fútbol y las posteriores celebraciones. De puertas para adentro, la vida se abrazó a lo virtual y llegaron las tardes de videollamadas, cerveza en mano y simulando que aquella nueva realidad no estaba del todo mal. En cambio, de puertas para afuera, las batas blancas se convirtieron en las capas de los superhéroes de nuestra infancia. Matilde Martínez, conocida como «Matil» y capitana del Fundación Albacete, es una de las sanitarias que pelea a destajo para combatir esta nueva enfermedad.

Guantes, mascarillas y medidas de higiene sustituyen ahora a las botas, el balón y el marcaje individual en el saque de esquina. Sin embargo, el gran volumen de trabajo que ha cargado sobre sus hombros – junto al resto de sanitarios – no le impide atendernos para explicarnos cómo se ha combatido esta enfermedad en primera línea de fuego.

¿Cómo estás viviendo esta crisis desde dentro de un hospital?

Pues la verdad que en el hospital no te da tiempo a aburrirte. Hacemos turnos de 12 horas… Uno de mañana, uno de noche y luego libras “la dormida”, que es como se le dice al día siguiente en el que puedes descansar. Vuelves y otros dos días. Entre el trabajo del hospital y los días libres que aprovecho para mantenerme en forma, pues la verdad es que no me da tiempo ni a pensar.

¿Ha pasado ya lo peor, en esta crisis del coronavirus?

Este es un virus nuevo y no tenemos ni idea. Vamos a ciegas. Todo parece indicar que han bajado mucho los casos, pero esa bajada responde a lo que ha sido quedarnos en cuarentena. Esperemos que la gente se haya concienciado bien y sigamos manteniendo las medidas de higiene y cuidados personales para que no haya rebrotes porque no sabemos cómo va a reaccionar el virus, aunque de momento parece calmado. Espero es que no haya rebrotes por el momento.

Muchos de nosotros, que ni siquiera hemos estado en primera línea, ya hemos sentido angustia y miedo por culpa del virus… ¿Tú también lo sentiste desde tu posición?

Sí, claro. Pasas todos los días dándole vueltas a la cabeza. He intentado aislarme un poco mirando muy poco las noticias y he intentado no pensar demasiado. Al final, como lo hagas, entras en un estado de estrés que no te deja ni trabajar. A fin de cuentas, para combatirlo, pues tomamos muchas medidas de higiene y nos protegemos como podemos… Siempre te queda esa cosilla de pensar que te puede pasar algo. ¡Pero bueno! ¡Para eso somos sanitarios y tenemos que dar el callo!

 

«Está todo en nosotros. Debemos ser solidarios y comportarnos como debemos. Hay que dejar de ser un poco españoles porque aquí nos abrazamos y nos besamos mucho…»

 

¿Cómo fueron los días más duros? Aquellos en los que se estaba llegando al pico de contagios y se colapsó la sanidad.

Fueron días de locura. Llevábamos 13 o 14 pacientes por enfermera y las manos no te daban para más. Acababas de hacer una ronda y de inmediato tenías que empezar con la siguiente porque se te había consumido el tiempo. Entonces era quitarse la ropa y ponerte una nueva… Eso en el caso de que hubiese más ropa porque había días que faltaba mucho material… Fueron momentos de mucha angustia y mucho caos. Pero bueno, poco a poco se ha ido relajando la situación y, evidentemente, de todo se aprende. Yo misma aprendí trucos y maneras de actuar mucho más rápido para que me diese tiempo a llegar a todos mis pacientes. Pero, sin duda, como digo, fue una locura. Y también, más allá del miedo, sentimos mucho dolor por ver a tantas personas que estaban solas. Eso es lo peor.

¿Cómo valoras la gestión política de la pandemia llevada a cabo por el gobierno?

Estuviese el gobierno que estuviese, se hubiese actuado de forma similar porque no sabíamos a lo que nos enfrentábamos. Sí que es verdad que se podría haber actuado un poco antes porque desde enero que se empezaron a dar casos fuera del epicentro de Wuhan. Igual entonces nos deberíamos haber concienciado y que hubiesen empezado a pedir más material. Pero sin entrar en colores políticos, yo creo que esto le hubiese pasado a cualquiera. Dentro de lo que cabe, lo hicieron bien con el aislamiento y lo que espero es que la gente tome conciencia. Está todo en nosotros. Debemos ser solidarios y comportarnos como debemos. Hay que dejar de ser un poco españoles porque aquí nos abrazamos y nos besamos mucho… Tenemos mucho contacto físico los unos con los otros. ¡En ese caso hay que aprender de los países asiáticos que son más “sosetes” en ese sentido!

Ya ha comenzado la fase de desescalada. Pero, ¿estamos realmente preparados?

Pues viendo la reacción de las calles en los primeros días, la verdad es que no lo sé. Como digo, espero que la gente tome conciencia. Parece que para muchos a los que no les ha tocado de cerca esta enfermedad, se lo tomen como si les hubiesen obligado a quedarse en casa como a niños pequeños. Pero confío en que realmente se tome conciencia y la desescalada se haga bien.

Imagen cedida por el Fundación Albacete.

Antes te pregunté por la gestión política. Pero también me gustaría saber qué valoración haces de todo el servicio sanitario de este país.

Creo que hemos tenido una respuesta súper positiva. La gente quería trabajar. Al principio, muchos cayeron y tuvieron que coger la baja, pero en cuanto estuvieron bien se reincorporaron. Nos ha servido para ser más solidarios entre nosotros. Por ejemplo, cuando a algún compañero se le escapaba una cosa, el resto le ayudaba. A mí, de hecho, me han ayudado como a la que más porque venía de atención primaria y no de hospital. Este virus ha servido para unirnos mucho como colectivo y también para aprender a luchar contra una enfermedad nueva.

Vamos al fútbol un momento. El resto de la plantilla del Fundación Albacete, ¿cómo está viviendo esta situación?

Pues están muy aburridas en sus casas e intentan llevarla de la mejor manera posible. Tenemos un grupo y vamos hablando entre nosotras. ¡Siempre acabamos haciendo tonterías! El preparador físico, por otro lado, también está muy encima para que estemos entretenidas y en forma, así que no lo están llevando mal del todo dentro de lo que cabe.

Por último, ¿Qué crees que debería haber pasado con la liga?

A nosotras nos convenía que la liga se acabase porque estábamos ahí arriba luchando por el primer y segundo puesto y solo nos valía acabar primeras para ascender. Pero también entiendo que nuestra liga no se podría haber reactivado hasta que todo esto hubiese acabado. Eso hubiese sido para julio, agosto o incluso septiembre. Lo más justo hubiese sido dar el año por perdido o que se jugasen los partidos restantes. Es injusto para los clubes que han invertido mucho dinero y que estaban peleando por ascender. Y esto no es por desmerecer al actual campeón, porque desde luego que si estaba en primera posición era por méritos propios y por hacer bien su trabajo. Pero, como digo, quedaban partidos importantes por delante…

 


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