Fue el mejor jugador de la Eurocopa sub-21 de 2007 y uno de los fichajes estrella del Real Madrid ese mismo verano. Falló un mano a mano con Víctor Valdés que marcó su trayectoria en el equipo blanco y ha pasado por seis países. Ahora disfruta del fútbol en Holanda después de regresar de su segunda retirada. Es Royston Drenthe y su vida es una montaña rusa.


El 9 de agosto de 2007 Royston Drenthe se convirtió en jugador del Real Madrid. El 19 de ese mismo mes debutó en el Santiago Bernabéu con un espectacular gol ante el Sevilla en la Supercopa de España. El 28, cuando algunas voces ya comenzaban a compararlo con Clarence Seedorf y Roberto Carlos, el holandés estrellaba su Audi Q7 contra un coche de policía. Eran las 4:30 de la madrugada y nunca un mes de agosto había sido tan movido para un fichaje.

Sus raíces son de Surinam. Sin embargo, es Rotterdam la ciudad en la que nació, creció y le define. Después de un largo peregrinar por varios equipos de distinta escala, la capital portuaria cuyo prefijo -010- tiene tatuado, volvió a acogerle el pasado verano. Y más concretamente, el Sparta, escuadra de la Eerste Divisie (segunda categoría) que logró convencerle para que se calzara nuevamente las botas después de una prematura retirada cuando todavía no había alcanzado los 30 años. “Psicológicamente estoy bien. Muy tranquilo. Estoy muy centrado y en los partidos también me siento bien. No he tenido ningún problema ni percance físico, por lo que vivo un momento dulce. Estoy perfecto”, comenta sobre su estado antes de añadir que “tengo un gimnasio aquí en Holanda y mis amigos trabajan en él. Ellos me ayudaron mucho para prepararme desde el punto de vista físico. Sin embargo, como ya sabes, el trabajo que se hace en el gimnasio es completamente distinto al que se realiza en el campo. Por eso, mis primeras semanas tras la vuelta al Sparta fueron complicadas, aunque conforme ha pasado el tiempo he ido mejorando mucho”.

 

“Hay una serie de personas alrededor de este deporte que se dedican a engañar a los jugadores jóvenes”

 

Convertido en una de las sensaciones de un Europeo sub’21 en el que fue nombrado mejor jugador del torneo, el Real Madrid no dudó en pagar 14 millones de euros por este futbolista que en esos momentos contaba con apenas 20 años y tenía un notable futuro ante sí. Sin embargo, su momento fue breve como una bengala y menos de una década después confirmaba su adiós a la práctica activa del fútbol y se centraba en el mundo del rap.  “Decidí parar de jugar porque se habían repetido algunos hechos y me agobié. A esto hay que sumar que yo tenía muchas ganas de ver a mis hijos, algunos de los cuales viven en Holanda. Tenía que elegir lo que quería y era regresar a mi país. Decidí parar y empezar de nuevo en Holanda a ver qué me deparaba el futuro”, nos reconoce antes de añadir otra de la razones clave que le empujaron a tomar esa decisión: “Todas las trampas que hay alrededor del fútbol. Hay una serie de personas alrededor de este deporte que se dedican a engañar a los jugadores jóvenes. Te hacen confiar en ellos y luego se aprovechan de esas circunstancias”. “Ahora las cosas son diferentes, pero yo he llegado a estar muy cansado del fútbol”, matiza.

Su fichaje por el Real Madrid generó mucha expectación y todo se disparó con su gol en la Supercopa de España frente al Sevilla en su debut en el Santiago Bernabéu. “Era muy joven y lo viví con mucha felicidad. Que te llegue la oportunidad de jugar en un equipo como el Real Madrid es muy complicado y yo tuve la suerte de que me sucediera”, reconoce unos cuantos años más tarde. “Todo el mundo sabe que el Real Madrid es el mejor club del mundo y tiene todo mi respeto. La recuerdo muy bien. Llegue muy joven pero jugué 46 partidos de Liga en tres años. Me siento muy contento y orgulloso de esa etapa. Jugué con una serie de jugadores de un nivel increíble que me ayudaron mucho. He tenido muy buena relación con Guti, Sergio Ramos y Marcelo. Ellos han sido muy amigos míos tanto dentro como fuera del campo.”

 

“No sé si marcar el gol en el Camp Nou hubiera cambiado mi futuro en el Real Madrid”

 

Sin embargo, su rendimiento no estuvo a la altura y tras la salida de un Bernd Schuster al que considera “el mejor entrenador” que ha tenido se fue diluyendo hasta convertirse en una anécdota. Uno de los momentos que podría haber cambiado su carrera fue precisamente el primer partido que los blancos disputaron sin el alemán en su banquillo. Fue en el Camp Nou ante el FC Barcelona, cuando con 0-0 en el marcador el carrilero tuvo un mano a mano con Víctor Valdés que no supo resolver. “Si llego a marcar ese gol no sé si mi etapa en el Real Madrid hubiera sido diferente a lo que viví. Por ejemplo, Gonzalo Higuaín marcó muchísimos goles en el equipo y ya hace años que no está en el Real Madrid. Él era uno de los mejores goleadores que tenía el club y también tuvo que irse. Pienso que si hubiera marcado aquel gol contra el Barcelona nada hubiera cambiado”, confiesa antes de recordar que “llegué como mejor jugador del campeonato de Europa sub’21 y la calidad está ahí. El talento nunca se va”.

Desde entonces, la nada. El bloqueo del holandés fue creciendo a la vez que se multiplicaban los murmullos de los aficionados del Santiago Bernabéu. La sonora pitada del estadio después de un partido contra el Deportivo de la Coruña culminó con el futbolista apareciendo por zona mixta al borde del llanto y solicitando al por aquel entonces técnico Juande Ramos que dejara de convocarle. La situación no cambió con la llegada de Manuel Pellegrini en el verano de 2009 y el siguiente curso estuvo marcado por la falta de minutos y los problemas con algunos compañeros como Fernando Gago: “Son cosas que pasan en todos los clubes. A veces no deberían pasar, pero todo el mundo es de carne y hueso y las cosas no siempre pueden ser perfectas. Es fútbol. En el Real Madrid a veces también pasan cosas, pero es un club muy grande y se soluciona rápido”.

 

“Mourinho estaba muy enfadado con lo que me pasó en Alicante y me dijo que no quería que siguiese en el Real Madrid y que debía elegir otro equipo”

 

El mediático desembarco de José Mourinho en el banquillo del Real Madrid supuso el principio del fin de la etapa de Drenthe en la capital de España. Prácticamente con el mercado de fichajes cerrado, el futbolista llegó cedido al recién ascendido Hércules que también contaba en sus filas con otras piezas de relumbrón como David Trezeguet o Nelson Haedo Valdez. Los alicantinos comenzaron la temporada como una de las grandes revelaciones e incluso lograron una histórica victoria en el Camp Nou frente al FC Barcelona en la jornada 2. Pero, ¿adivinan?… Problemas. “El inicio de temporada fue fantástico. No solo para mí, sino para todo el equipo. Sin embargo, el club dejó de pagar los sueldos y eso generó preocupación a todos los niveles. Los futbolistas preguntábamos por nuestros salarios pero no había respuesta. Esto supuso un giro radical y afectó muchísimo a la moral del equipo. Nosotros estábamos jugando muy buenos partidos, pero dejamos de cobrar y algunos jugadores estaban viviendo situaciones complicadas e incluso no tenían para comer. Esto era un problema, pues si tú tienes un buen equipo que logra buenos resultados pero no les pagas, va a llegar un día en que no quieran jugar más”, recuerda un Drenthe que cuando apenas llevaba un par de meses en su nuevo equipo fue multado por conducir a más de 160 km/h por las calles de Alicante, saltarse seis semáforos y una mediana. ¿La excusa? Una “urgencia médica” de su acompañante que finalmente estaba simplemente ebrio. Unos días antes, el nombre del holandés apareció en las distintas tertulias del corazón por su llamada a Mujeres y hombres y viceversa para defender a una de las Tronistas. Dejó de entrenar debido a la falta de pagos y, pese a que su buen inicio le permitió ser internacional absoluto por primera y única vez, la temporada concluyó con el descenso del Hércules a Segunda División y el regreso del futbolista a Madrid. Lo ocurrido en el Rico Pérez le pasó factura: “Por supuesto. José Mourinho estaba muy enfadado con lo que había pasado. Él me dijo que yo era jugador del Real Madrid y no puedo faltar a los entrenamientos en ningún sitio por no recibir mi sueldo. Esto afectó mucho. De hecho, él me dijo que no quería que yo siguiese en el Real Madrid y que debía elegir otro equipo. Y así lo hice”.

El primer destino de su largo peregrinar en distintos equipos estuvo en el Everton, donde llegó cedido antes de desligarse definitivamente del Real Madrid. “Fue una gran experiencia. El Everton ha sido una de las mejores etapas de mi carrera profesional”, recuerda el centrocampista que después de esa temporada decidió poner un punto y aparte en su carrera. Apenas tenía 25 años, pero se sentía hastiado. “El fútbol es un juego muy bonito, pero también muy loco. A veces todo va de puta madre, pero todo puede ir muy mal. Aunque estés jugando en un buen club como el Real Madrid, las cosas pueden cambiar de un momento a otro”, reflexiona el jugador antes de señalar que llegar como un adolescente a un equipo como el blanco pesa: “Es muy difícil. Pero aunque algo sea difícil yo nunca he tenido miedo para afrontarlo. Las cosas complicadas son un reto para mí”.

Y cuando sumaba prácticamente medio año fuera de los campos, apareció el Alania para darle una oportunidad en Rusia. “Llevaba seis meses sin jugar y en ese momento no quería volver. Sin embargo, desde el club enviaron a varias personas a Holanda para tratar de convencerme. Me dijeron que iban a ‘devolverme la alegría’ por jugar si iba a Rusia. Al final acepté la oferta y tuve un buen rendimiento antes de volver de nuevo a Inglaterra y jugar en Reading y Sheffield Wednesday, espeta antes de reconocer que “mis mejores momentos han sido en Inglaterra”. Consultado sobre la razón de este buen rendimiento en tierras británicas, su respuesta no descifra el enigma: “En la vida las cosas pasan porque tienen que pasar. No sé la razón, pero lo cierto es que en Inglaterra sí que ofrecí mi mejor versión. Pasa en cualquier trabajo, los detalles son clave”.

Tras su periplo inglés y experiencias no demasiado enriquecedoras en Turquía (Kayseri Erciyesspor) y Abu Dhabi (Bani Yas), llegó el momento de un nuevo adiós en febrero de 2017 para centrarse en su carrera musical con el Roya2Faces. Se define a si mismo como “un chico de Rotterdam que pasó todos los días de su niñez en la calle jugando al fútbol y luchando para poder ayudar a sus padres. Mi madre tenía que trabajar y luchar mucho para sacarnos adelante. Ella fue la que lo tuvo más difícil”. Ahora, alejado de los focos y en un Rotterdam que considera “el jardín” de su casa, el que fuera niño prodigio del fútbol holandés se niega a echar la vista atrás y no cambiaría nada de una carrera que quedará marcada por lo que pudo ser y no fue. “Las cosas pasan porque tienen que pasar. Yo siempre digo que la vida es como es y no cambiaría ninguna cosa de las que he hecho. Lo que va a venir ya vendrá y así lo afrontaremos”.