A pocos futbolistas les sienta tan bien el concepto de ‘One Club Men’ como a Matt Le Tissier. Ídolo en el Southampton, donde desarrolló toda su carrera profesional, rechazó ofertas de clubes más poderosos con tal de seguir haciendo disfrutar a los suyos. ‘Le God’ abrió las puertas de su casa a Panenka para recordar que, aunque sus goles no dieron títulos y sí evitaron más de un descenso, él pasó un buen rato. Como decía su entrenador, se la pasamos a Matt.


Esta entrevista está extraída del #Panenka10, publicado en 2012

 

No te puedes imaginar la fama que tienes entre los futboleros españoles.

¿De verdad?

Tus golazos coincidieron con el inicio de las emisiones de la Premier League en España.

¡Pues no lo sabía!

Todos esos golazos los marcaste con el Southampton así que empezamos por lo que, seguramente, no te han preguntado nunca: ¿por qué te quedaste ahí durante toda tu carrera?

[Risas] Pues estuve cerca de irme a los ‘Spurs‘ en 1990, justo después de recibir el premio al mejor jugador joven del año. Estaba Terry Venables en el banquillo.

¿Y sólo te quedaste porque estabas comodísimo en el Southampton?

En parte. Estaba a punto de casarme y mi novia de aquella época no estaba muy a favor de irnos a Londres… Eso influyó también.

También se habló del Chelsea en 1995. ¿Hubo posibilidades de irte ahí?

Cuando estaba Glenn Hoddle en el banquillo, sí. Pero no llegó a ser más que una conversación con mi representante. Yo le dije que no quería hablar con él porque había decidido quedarme, no tenía sentido verme con nadie. Estaba jugando el mejor futbol de mi carrera bajo las órdenes de Alan Ball, pero 18 meses más tarde se fue al Manchester City y nunca fue igual en el Southampton.

¿En quién te fijabas de niño, mientras crecías en Guernsey?

Pues precisamente en Glenn Hoddle. Yo era aficionado de los ‘Spurs‘. Tenían a Hoddle, a Ardiles y a Villa… un equipazo. También me fijaba en Liam Brady.

¿Y cuál es la primera final de la FA Cup que recuerdas?

Southampton-Manchester United, 1976. Si no jugaban los ‘Spurs‘ siempre iba con los ‘underdogs‘. Me gustaba ver a los favoritos humillados y en aquella final el United era el favorito. Y, claro, ganó el Southampton.

Pero tu primera parada en el futbol inglés no fue ni los ‘Spurs‘ ni Southampton sino en Oxford. Volviste pronto a casa… ¿qué pasó?

No era el momento adecuado. Era demasiado joven para salir de mi casa. Fui a vivir con un amigo de mis padres en Oxford, pero acabamos sin hablarnos. Él había hecho mucho esfuerzo buscándome un colegio y un sitio en el club pero al cabo de un mes me condujo al aeropuerto sin dirigirme una palabra, me metió en el avión y no me ha dicho nada desde entonces. Ya conocía el interés del Southampton, así que sabía que no estaba tirándolo todo por la ventana. Volví a Guernsey para terminar los exámenes y entrené con el Southampton durante las vacaciones. Era el camino correcto. Y, cuando cumplí los 16 ya estaba preparado para irme a Southampton.

Y Southampton era el club perfecto para ti.

Sí, en aquella época el manager Lawrie McMenemy había traído muchos jugadores tipo entertainers al club. Ya había ido el estadio con 13 años para ver un Southampton-‘Spurs‘. También había ido a una escuela cerca de la ciudad en la que gané el premio al mejor jugador. Y era el club más cerca de mi casa.

¿En qué posición jugabas entonces?

Crecí como mediocampista pero fui con los sub-15 de Guernsey a un torneo cerca de Southampton, y el entrenador me preguntó si me importaba jugar de extremo derecho porque tenía dos chicos más que quería probar en el centro. Y en este partido me vio el ojeador de Southampton. Así que a pesar de estar acostumbrado a jugar en el medio, me invitaron a probar en el club como extremo. Y yo, felicísimo de tener la oportunidad.. no iba a decir nada. Con tal de no estar en la defensa, puedo jugar en cualquier sitio.

Esta es una diferencia importante entre los ingleses y los demás: que cuesta jugar en varias posiciones.

Hay que animar a los chavales en las categorías inferiores a ocupar varias demarcaciones para que comprendan mejor la versatilidad de este deporte. Si se hace esto, luego se puede jugar con un dibujo como el de la selección española, que parece un 4-6-0, capaz de dominar un partido sin ningún delantero fijo. Si hace 20 años en Inglaterra hubieras dicho que un equipo dominaría como lo hace España, te habrían llamado loco. Pero el hecho de que sus jugadores se encuentren cómodos en muchas posiciones del campo lo hace posible.

¿Naciste en la época equivocada, antes de que en Inglaterra se dieran cuenta de que el 4-4-2 rígido era la única manera de jugar?

Sí, me siento un poco así, aunque también me he dado cuenta de una cosa importante, y en su momento no lo noté. En aquella época, cuando yo estaba jugando bien, teníamos muchos delanteros buenos. Estaba Shearer, Ian Wright, Les Ferdinand, Robbie Fowler, Stan Collymore, tantas opciones… con Gascoigne también. La calidad y la cantidad que tuvimos, comparado con lo tenemos ahora, era brutal. De los delanteros que fueron convocados para la Eurocopa 2012, Wayne Rooney quizás hubiera llegado a ser parte de la plantilla pero ninguno de los otros hubiera tenido la más mínima posibilidad. Los otros hubieran sido delanteros regulares jugando en equipos de la mitad hacia abajo de la Premier.

 

“Celebraba los goles tan calmado… ¡porque estaba hecho polvo! Lo máximo que podía hacer era levantar el dedo”

 

Tú viviste desde los terrenos de juego la transición de la First Division a la Premier en 1992. ¿Los jugadores os dabáis cuenta de los cambios?

No mucho. Empezamos a jugar a veces los lunes, apareció el ‘Super-Sunday‘ con muchos partidos dominicales, pero curiosamente el cambio más llamativo llegó en la segunda temporada, cuando por primera vez en la historia lucimos nuestros nombres en las camisetas. Eso sí fue toda una declaración de cómo querían la Premier: ”este es tu número y tu nombre, y los vas a llevar durante toda la temporada”. De algún modo supuso una americanización del deporte. Desde entonces todo iba a ser mucho más showbiz.

Y ahora pueden hasta tener el apodo en el dorsal, como el ‘Kun’ Agüero. Tú podrías lucir ‘Le Tiss’ o, como te llaman los hinchas de Southampton, ‘Le God’.

[Risas] Creo que evitaría poner ‘Le God’…

Con tanta farándula, ¿el futbol inglés ha perdido algo desde entonces?

Tenemos un producto fantástico, extraordinario; sobre esto, nadie puede discutir. Quizás no es técnicamente la mejor liga del mundo pero no cabe duda de que es la más emocionante. Creo que si hemos perdido algo es el porcentaje de jugadores ingleses. En el primer año de la Premier eran como 12 chicos extranjeros y cuando piensas en lo que te comenté sobre las opciones en la delantera en 1996, con todos los que he nombrado más Peter Beardsley que todavía estaba jugando, y Teddy Sheringham… es que no tiene nada que ver con la situación actual. Muchos de los extranjeros han sido fantásticos, pero creo que ahora existe una obsesión con depender de los jugadores de fuera en vez de trabajar los filiales y desarrollar las canteras.

¿Hay que superar la obsesión por ganar en las categorías inferiores?

Sí, exacto. Hay que cambiar esa obsesión de ganar por la de disfrutar y mejorar. Así acabas con mejores jugadores a los 14 o 15 años.

Hablamos de tu especialidad, los penaltis. Tu récord es increíble: 47 penaltis marcados sobre 48. ¿Ninguno a lo Panenka?

Nunca, siempre a las esquinas, a un lado o al otro. En los entrenamientos y en los partidos amistosos sí que tonteaba de vez en cuando… y fallé un par de tiros. Eso me enseñó a no intentar hacerlo en partidos oficiales.

Pirlo lo hizo en un amistoso contra el Barça y Pinto se lo paró, pero aun así lo volvió a hacer en la Eurocopa.

¿De verdad? Pues chapeau entonces, ¡porque requiere tantos cojones! Y más si ya había fallado uno… Igual lo hizo por eso. Él sabía que Joe Hart habría estudiado los penaltis de todos los jugadores, y pensó que no lo volvería a intentar. Qué bueno, tirarse un farol así…

¿En qué momento te diste cuenta de que tenías el don de pegar el balón tan limpiamente y con tanta fuerza?

Cuando estaba en la cantera en el Southampton e hicimos una sesión de disparos. Yo estaba mirando los demás y pensé: a ver, ellos no pueden hacer lo que puedo hacer yo.

¿Quién fue tu mejor entrenador?

Alan Ball, con mucha diferencia. Él quería el balón en el suelo, pases cortos… lo que yo llamo fútbol de verdad. Jugábamos con un 3-4-3 conmigo por detrás de los delanteros pero sin tener una posición fija y me iba muy bien. Me decía: ”busca los espacios donde te podamos encontrar con el balón”; y a los demás: ”cuando tengas el balón, dáselo a Matt”. Sacó lo mejor de mí como jugador. También lo pasé bien con Graeme Souness.

A pesar de su famosa prueba a Ali Dia, el ‘primo’ de George Weah…

El día anterior había entrenando con nosotros y era malísimo. No lo podíamos creer. Y aún menos cuando lo vimos el sábado en el banquillo. Empecé el partido pero a los 20 minutos sentí un tirón y él me reemplazó. En serio, era un ciervo tratando de caminar sobre el hielo. Nunca lo vimos más. Se fue sin pagar sus gastos del hotel. Algunos meses más tarde creo que reapareció en un club amateur. Y, evidentemente, no era el primo de Weah.

La llegada de jugadores extranjeros también ha tenido buenos aspectos.

¡Claro! Me encantaba ver a los Bergkamp, Henry o Zola, jugadores magníficos, entre mis favoritos.

¿Y los técnicos también?

Sí, Wenger y Mourinho. José fue mi manager favorito. Supuso un soplo de aire fresco para el futbol inglés. Su arrogancia era tan exagerada que hacía gracia. Era muy entretenido y beneficioso para la Premier.

Ahora colaboras como comentarista en Sky, ¿has pensado en hacerte entrenador? Siempre decepciona que los jugadores con más talento no quieran ser managers.

¿Sabes por qué? A los jugadores así no les ha gustado ser entrenados. Y si no te gusta ser entrenado pues no tienes muchas ganas de entrenar. Cuando digo esto, suena arrogante -no es mi intención- pero cuando sufres durante años los entrenamientos de alguien que no es tan bueno con el balón como tú, no tienes el deseo de hacer lo que hace él.

¿Hemos llegado a un punto en que los entrenadores son como robots y los equipos juegan igual?

Por ahí vamos. Si todos los entrenadores hacen la misma formación todos van a entrenar igual. Para mí los mejores técnicos son los que no hacen las cosas según las reglas, los que son capaces de pensar de otra manera. A veces hacer algo un poco diferente equivale a ganar un partido.

¿Nunca te planteaste jugar fuera, en otro país?

¿Sabes? Para mí dejar la isla de Guernsey y mudarme a Inglaterra ya había supuesto un salto enorme, así que nunca quise salir.

¿Tan distinto es Guernsey? Fue de los pocos territorios británicos ocupados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, ¿no?

Mi abuelo, que tiene 92 años, me cuenta cómo los alemanes obligaron a la población a trabajos forzosos durante aquellos tiempos terribles. Hay un hospital nazi subterráneo que ahora es una atracción turística, pero nunca lo he visitado. En general, la isla es bastante cerrada, muy segura y sobre todo muy pequeña. No cambiaría por nada mi infancia ahí, era idílica. Algo que me hizo más difícil salir. Dos de mis tres hermanos jugaban igual de bien que yo al fútbol pero no quisieron salir de la isla.

Perdona, pero me encantaba tu manera de celebrar los goles: levantando el dedo y caminado lentamente hacía tu propio campo, como diciendo: ”ayer marqué 50 goles así en el entrenamiento”. ¿Tus compañeros nunca te animaron a hacer una celebración un poco más entusiasta?

¡Los celebraba con más entusiasmo cuando era joven! Muchas veces era simplemente porque estaba hecho polvo. No sé por qué, pero marcaba bastantes goles en las segundas partes y siempre estaba jodido, sin energía para hacer nada cuando marcaba. Recuerdo un golazo contra el Newcastle haciendo dos sombreros, bajando el balón con mi rodilla y marcando de volea… Fue en el minuto 86 y ya estaba acabado. Lo máximo que pude hacer era levantar el dedo, y recuerdo que pensé: ”como celebración ya basta”.

¿Cambiarías alguna cosa en tu carrera si la volvieras a comenzar?

Un remate de cabeza que mandé al poste contra Italia cuando caímos derrotados por 1-0 en 1997. Si ese remate hubiera entrado… [fue la última de sus 8 internacionalidades].

En otro país, hubieras jugado mucho más fútbol de selecciones.

No sólo en otro país, sino en otra época. Si ahora mismo existiera un mediapunta marcando 20 goles cada temporada durante cuatro consecutivas en un equipo como el Wigan, equivalente a aquel Southampton, sería titular de la selección inglesa sin ninguna duda. Yo marqué 25 goles en una temporada con un club luchando contra el descenso y no te digo que me pusieran en el once inicial… ¡Es que ni siquiera me convocaban!

 


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Fotografía de Getty Images.