Cuando pensamos en lugares maravillosos en los que jugar al fútbol se nos vienen a la mente estadios como Wembley, Anfield, San Siro o Maracaná. Todos los futboleros hemos soñado alguna vez con estar en estos lugares, en estadios enormes con infraestructuras gigantescas y miles de personas alrededor observándonos mientras retumban sus voces. Parece que todos siguen un mismo patrón, que no es otro que el de la espectacularidad, pero quizá haya excepciones. Quizá haya sitios sin tantísima gente alrededor cantando, sin construcciones titánicas ni cámaras de televisión enfocándonos que, pese a ello, también nos atraigan en gran medida, aunque tal vez de un modo un tanto distinto. Ese es el caso de la cancha de Henningsvær, una localidad del archipiélago de las islas noruegas de Lofoten donde un paisaje idílico envuelve el terreno de juego y lo impregna de magia y tranquilidad a partes iguales.

Las islas Lofoten se sitúan por encima del círculo polar ártico y, aunque eso las convierta en un lugar sumamente frío, su belleza natural y las auroras boreales —que aparecen en determinadas épocas del año— son algunos de los puntos fuertes que hacen esta región tan atractiva para muchos viajeros y fotógrafos. Uno de los pueblos que conforman Lofoten recibe el nombre de Henningsvær, que con apenas 500 habitantes puede presumir de tener uno de los campos de fútbol más impresionantes del mundo. Sin gradas y con césped artificial, el Henningsvær Idrettslag Stadion parece un enclave modesto para patear el esférico, ya que en cierto modo lo es, pero en realidad es mucho más que eso.

Ubicado en un islote rocoso conocido como Hellandsøya, en Henningsvær, se levanta esta cancha en la que los graderíos brillan por su ausencia al no haber espacio suficiente para construirlos. De todos modos, tampoco son necesarios, ya que al encontrarse en un municipio poblado por pocas personas no acostumbra a haber problemas de capacidad. La pesca, que es una de las grandes actividades de esta localidad, hace que podamos encontrar cientos de bastidores para el secado de bacalao alrededor del campo. El mar, las montañas nevadas y la rebosante naturaleza crean una atmósfera majestuosa que lo convierten en un paraje maravilloso visto desde cualquier ángulo.

Alrededor del campo de fútbol de Henningsvær podemos encontrar cientos de bastidores para el secado de bacalao

Pese a las bajas temperaturas y las pocas horas de luz que hay en invierno, el balón sigue rodando con asiduidad en este terreno de juego. Durante el año, el club deportivo Henningsvær IL organiza partidos de fútbol amateur y, sobre todo, torneos dirigidos a niños y niñas, a los que trata de transmitir valores positivos a través del deporte. Además, el recinto puede alquilarse para eventos privados —como celebraciones de cumpleaños— y, de esta forma, disponer de los diferentes recursos de las instalaciones, tales como vestuarios, cocina y cafetería. Aun así, el Henningsvær Idrettslag Stadion no tiene como función albergar a ningún equipo de fútbol profesional, lo cual sí que podemos encontrar a 20 quilómetros de distancia, en el Kabelvåg Stadion. Este es el hogar del FK Lofoten, un club de la cuarta división noruega que en el año 1999 llegó a jugar en la máxima categoría. 

El fútbol en Lofoten es complicado. Las bajas temperaturas, el reducido número de habitantes o las horas de luz diarias son algunos de los factores que dificultan su práctica, pero estaríamos mintiendo si dijéramos que jugar en este lugar no tiene cierto encanto. Lejos de la espectacularidad, estas tierras nórdicas conforman un paisaje tranquilo y natural que contrasta con las infraestructuras gigantescas de los mejores estadios del mundo.